Día Mundial del Emprendimiento: economía plateada y economía de la longevidad, la oportunidad que Costa Rica aún no aprovecha

Abr 16, 2026 | Opinión, slider opinion | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com

San José, 16 de Abril de 2026.   Costa Rica está envejeciendo, y lo está haciendo más rápido de lo que muchos imaginan. En el marco del Día Mundial del Emprendimiento, esta realidad plantea una oportunidad estratégica que sigue poco explorada: emprender para una sociedad donde cada vez hay más personas mayores de 50, 60 y 70 años. Pero para entender el potencial real de este mercado, es clave hacer una distinción que suele confundirse: no es lo mismo hablar de economía plateada que de economía de la longevidad.

La economía plateada se refiere, en términos generales, al conjunto de bienes y servicios dirigidos específicamente a las personas adultas mayores. Es un enfoque de mercado centrado en un segmento poblacional definido por la edad. Aquí entran productos como servicios de cuido, dispositivos médicos, centros diurnos, vivienda adaptada o programas de salud. Es, por decirlo de forma simple, una economía que responde a las necesidades de las personas mayores como grupo.

Por otro lado, la economía de la longevidad es un concepto más amplio y estratégico. No se limita a un segmento etario, sino que reconoce el impacto del envejecimiento en toda la estructura económica y social. Incluye no solo a las personas mayores, sino también a quienes interactúan con ellas: familias, cuidadores, empresas, sistemas de salud, mercados laborales y políticas públicas. La longevidad transforma patrones de consumo, redefine trayectorias laborales y obliga a rediseñar productos y servicios a lo largo de todo el ciclo de vida. Es, en esencia, una nueva forma de entender la economía en sociedades que viven más años.

Esta distinción no es menor. Mientras la economía plateada abre oportunidades claras de negocio en sectores específicos, la economía de la longevidad plantea una transformación estructural del modelo de desarrollo. Y ahí es donde Costa Rica tiene una oportunidad histórica.

Hoy, el país enfrenta desafíos evidentes: presión sobre el sistema de pensiones, listas de espera en salud, cambios en las redes de cuido y una creciente demanda de servicios especializados. Pero también emergen nuevas oportunidades de emprendimiento: atención domiciliaria profesionalizada, soluciones de teleasistencia, turismo accesible, educación continua para mayores de 50 años, servicios legales especializados, programas de envejecimiento activo y plataformas tecnológicas orientadas a este segmento.

A esto se suma un cambio cultural profundo. Las personas mayores de hoy no se identifican con los estereotipos tradicionales de dependencia. Son activas, autónomas, consumen, aprenden, viajan y, en muchos casos, emprenden. Este nuevo perfil exige que los emprendimientos dejen de ver a la persona mayor como sujeto pasivo y comiencen a diseñar propuestas de valor centradas en la experiencia, la independencia y la calidad de vida.

Sin embargo, el desarrollo de estos modelos en Costa Rica enfrenta barreras importantes. El edadismo sigue limitando la innovación, reduciendo el mercado a una lógica asistencial. También existe una falta de formación especializada en gerontología aplicada a los negocios, lo que afecta la calidad de las soluciones. Y, además, persiste una débil articulación entre sector público y privado para escalar iniciativas.

A pesar de ello, las condiciones están dadas. Costa Rica cuenta con capital humano calificado, una trayectoria en salud y bienestar, y una creciente conciencia sobre el envejecimiento poblacional. Lo que falta es dar el salto estratégico: pasar de ver el envejecimiento como un problema, a entenderlo como una oportunidad de desarrollo.

En este Día Mundial del Emprendimiento, el mensaje es contundente. La economía plateada ofrece nichos claros de negocio. Pero es la economía de la longevidad la que redefine el futuro del país. Emprender en este campo no es solo innovar, es anticiparse a una transformación inevitable.

Porque en Costa Rica, el envejecimiento ya no es una tendencia. Es el eje sobre el cual se está construyendo la economía del presente y del futuro.

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