En AGECO, personas mayores voluntarias atienden una línea que escucha, orienta y acompaña. En 2025 recibieron 643 consultas; casi la mitad tenía que ver con alguna forma de violencia. Hoy le contamos cómo funciona y por qué vale la pena guardar el número.
Por: Redacción www.costaricamayor.com
Imagínese esto: usted marca un número de teléfono porque algo le preocupa —tal vez un hijo que «le guarda» la pensión, tal vez una soledad que pesa más de la cuenta— y del otro lado contesta alguien que tiene su edad, que entiende lo que usted vive porque también lo vive, y que fue capacitado para escucharle y decirle, con calma y sin juzgar, qué puede hacer y a dónde puede acudir.
Eso existe. Se llama Servicio de Orientación Socio Legal, lo sostiene la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) desde hace más de una década, y es gratuito. En Frecuencia Vida quisimos contarle de qué se trata, porque estamos convencidos de algo: la información también es una forma de cuidarse.
Lo que cuentan las llamadas
Durante el año 2025, el servicio atendió 643 consultas. ¿Y sabe cuál fue el tema número uno? La violencia patrimonial, con 78 registros. Muy de cerca le siguieron la violencia física, psicológica y sexual (77 consultas), el abandono y la negligencia (76) y el trato inadecuado (68). Si sumamos también las 14 consultas por violencia de género, resulta que casi la mitad de todas las llamadas —cerca del 47 %— estuvo relacionada con alguna forma de violencia.
Léalo de nuevo, despacio: casi una de cada dos personas que llamó lo hizo porque ella, o alguien cercano, estaba viviendo una situación de violencia. Eso no es una estadística fría; son cientos de historias con nombre y apellido.
La violencia que se disfraza de cariño
Aquí viene lo más delicado, y se lo decimos con franqueza: la forma de violencia más frecuente contra las personas mayores no suele venir de extraños. Viene de cerca. De la familia, de las personas de confianza.
Empieza con cosas que parecen normales: «yo le administro la pensión para que no se confunda», «mejor deme la tarjeta, que usted la pierde», «firme aquí, es un trámite». Y poco a poco, lo que parecía ayuda se convierte en control, y el control en despojo. A eso se le llama violencia patrimonial, y muchas veces la propia persona que la sufre no la reconoce como tal. ¿Por qué? Por la confianza en la familia, por no conocer sus derechos o porque, sencillamente, nos han enseñado a aguantar y a agradecer.
Detrás de todo esto hay un viejo conocido: el edadismo, esa idea injusta de que las personas mayores ya no pueden decidir, que dependen de otros, que valen menos. Cuando esa creencia se instala, el abuso pasa desapercibido. Por eso, uno de los derechos que menos conocen las propias personas mayores es, precisamente, el derecho a vivir una vida libre de violencia, con dignidad y buen trato. Y sí: es un derecho, está en la ley costarricense y en la Convención Interamericana que protege a las personas mayores.
¿Qué puede hacer usted? Más de lo que cree
Primero, infórmese. La información es la mejor herramienta para identificar la violencia y enfrentarla. Y recuerde algo importante: si una situación le incomoda, le duele o le quita libertad, eso ya merece atención. No espere a que sea «suficientemente grave». La violencia es como una gotera: si no se atiende, crece. Aumenta en frecuencia y en intensidad. Las primeras señales, aunque parezcan pequeñas, son el mejor momento para actuar.
Si un familiar le quita dinero, controla su pensión sin su consentimiento, dispone de sus bienes o le ha abandonado, usted puede acudir a las instituciones competentes, pedir orientación y presentar una denuncia. Y si una persona tiene condiciones que le dificultan tomar ciertas decisiones, la ley costarricense contempla figuras de apoyo —como la persona garante de la Ley 9379— pensadas para respetar su voluntad, no para sustituirla. Nadie tiene derecho a decidir por usted mientras usted pueda decidir con apoyo.
Una llamada entre iguales
Lo más más interesante de este servicio es quiénes contestan: personas mayores voluntarias, capacitadas por AGECO, que escuchan sin prisa, brindan apoyo emocional y le orientan sobre a cuál institución acudir según su caso, cómo poner una denuncia o qué derechos están en juego. Nadie cuelga sin saber cuál es el siguiente paso.
Y si usted es de los que prefiere leer con calma, AGECO también tiene un sitio web dedicado a los derechos humanos de las personas mayores, con materiales claros y gratuitos.
Guarde este número (y compártalo)
En Costa Rica Mayor creemos que cuidarse también es saber a quién llamar. Así que tome nota, péguelo en la refri o guárdelo en el celular:
Servicio de Orientación Socio Legal de AGECO: 2542-4527 o 2542-4508, de lunes a viernes, de 8:00 a. m. a 3:30 p. m. En línea: ageco-derechospersonasmayores.org
Si algo de lo que leyó hoy le sonó conocido —en su vida o en la de una vecina, un hermano, una amiga del club—, no lo deje pasar. Llame, pregunte, comparta este artículo. La violencia se alimenta del silencio; la dignidad, de una conversación a tiempo.
Y recuerde: pedir orientación no es molestar. Es ejercer un derecho. A cualquier edad.
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