SALUD. Por: Redacción www.costaricamayor.com
Una pastilla para la presión. Otra para el colesterol. Una más para dormir. Algo para el dolor. Un protector gástrico. Vitaminas, gotas, remedios naturales y, quizá, algún medicamento comprado sin receta.
Por separado, cada producto puede parecer inofensivo. El problema aparece cuando nadie tiene una visión completa de todo lo que la persona consume.
La seguridad de los medicamentos se vuelve especialmente importante en la vejez, porque muchas personas mayores viven con varias condiciones de salud y reciben tratamientos de diferentes profesionales. La Organización Mundial de la Salud advierte que la polimedicación —el uso simultáneo de múltiples medicamentos— requiere una vigilancia especial, principalmente ante cambios de tratamiento, hospitalizaciones y situaciones de alto riesgo.
No se trata de asustar ni de suspender tratamientos necesarios. Se trata de hacer una pregunta urgente:
¿Hay alguien que conozca la lista completa de medicamentos que toma esa persona?
El error puede comenzar con algo aparentemente pequeño
Confundir dos pastillas parecidas, repetir una dosis porque no se recuerda si ya fue tomada o usar un medicamento que quedó de una receta anterior puede ocasionar efectos no deseados.
También pueden producirse interacciones entre medicamentos recetados, productos de venta libre, vitaminas, suplementos y remedios naturales. Incluso algunos alimentos pueden modificar la manera en que funciona un tratamiento. MedlinePlus señala que tomar varios medicamentos puede hacer más difícil recordar cómo y cuándo consumirlos, además de aumentar la posibilidad de interacciones y efectos secundarios.
Por eso, organizar las medicinas no es solamente una tarea doméstica. Es una medida de seguridad.
Prepare una lista completa y manténgala actualizada
La lista debe incluir:
- Nombre del medicamento.
- Para qué fue recetado.
- Dosis.
- Horario.
- Nombre del profesional que lo indicó.
- Fecha en que comenzó a utilizarse.
- Alergias o reacciones anteriores.
También debe incorporar medicamentos sin receta, vitaminas, gotas, cremas, productos naturales e inyecciones.
Esa lista puede guardarse en el celular y también imprimirse. Lo ideal es llevarla a cada consulta médica, cita en farmacia, servicio de emergencias u hospitalización.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos recomienda conocer los medicamentos utilizados, registrar sus efectos y conversar con profesionales de salud ante cualquier duda o reacción.
Cuando intervienen varios médicos, todos deben conocer el tratamiento completo
Una persona puede ser atendida por medicina general, cardiología, neurología, psiquiatría, geriatría y otras especialidades.
El riesgo aparece cuando cada profesional conoce únicamente una parte de la historia.
En cada consulta debe mostrarse la misma lista actualizada y preguntar:
- ¿Este nuevo medicamento puede mezclarse con los demás?
- ¿Sustituye a otro o se agrega al tratamiento?
- ¿Durante cuánto tiempo debe tomarse?
- ¿Puede causar sueño, mareos, confusión o caídas?
- ¿Debe consumirse con alimentos o con el estómago vacío?
Las transiciones entre hospital, clínica y hogar son momentos particularmente delicados. La OMS considera la seguridad de los medicamentos durante estos cambios como una prioridad, porque pueden producirse duplicaciones, omisiones o instrucciones contradictorias.
Nunca comparta pastillas
“Esta medicina me ayudó mucho; tómese una”.
La recomendación puede venir acompañada de cariño, pero también de un riesgo serio.
Un medicamento que funciona para una persona puede ser peligroso para otra debido a sus enfermedades, alergias, función renal, presión arterial o interacción con otros tratamientos.
Tampoco debe utilizarse una receta antigua para tratar un síntoma nuevo. El dolor, el insomnio, la ansiedad o el mareo pueden tener causas distintas y requerir una valoración profesional.
La FDA recomienda no consumir medicamentos de prescripción que no hayan sido indicados específicamente para la persona, ya que los profesionales consideran alergias, interacciones y otras condiciones antes de recetarlos.
Organice, pero no pierda la información original
Un pastillero semanal puede ayudar a visualizar las dosis, siempre que haya sido preparado correctamente y la persona comprenda su uso.
Sin embargo, los empaques originales deben conservarse para poder consultar el nombre, la dosis, las instrucciones, el lote y la fecha de vencimiento.
Nunca deben colocarse varias pastillas diferentes dentro de un frasco sin identificación. Tampoco es recomendable guardar medicamentos sueltos en bolsos, platos o mesas de noche, donde pueden confundirse o quedar expuestos a otras personas.
La rutina puede asociarse con actividades habituales, como las comidas, pero primero debe confirmarse si el medicamento puede tomarse con alimentos. Algunos requieren condiciones específicas.
Revise vencimientos, duplicados y cambios en la apariencia
Por lo menos una vez al mes, la familia o persona cuidadora puede realizar una revisión:
- Separar medicamentos vencidos.
- Identificar cajas repetidas.
- Confirmar cuáles siguen activos.
- Revisar cambios de marca o presentación.
- Verificar que el nombre y la dosis coincidan con la receta.
- Detectar pastillas con color, olor o textura diferente.
No debe utilizarse un medicamento que haya cambiado de apariencia, aunque todavía no haya vencido. MedlinePlus aconseja desechar los productos deteriorados y no consumir tabletas quebradas, pegadas o alteradas.
La eliminación también debe hacerse de manera segura. No todos los medicamentos deben tirarse al inodoro ni depositarse directamente en la basura doméstica; conviene consultar en farmacia cuál es el procedimiento adecuado para cada producto.
Consulte antes de modificar o suspender
Si aparecen mareos, somnolencia, confusión, náuseas, debilidad, caídas o cambios en el comportamiento, debe consultarse a medicina o farmacia.
No conviene reducir, duplicar o suspender una dosis por decisión propia. Incluso los tratamientos utilizados durante años pueden requerir ajustes conforme cambian la salud, el peso, la función renal o las demás medicinas utilizadas.
El profesional en farmacia puede explicar horarios, interacciones, almacenamiento y qué hacer cuando un medicamento habitual no está disponible.
Cuidar no significa decidir por la persona
Las familias y personas cuidadoras tienen un papel esencial, pero la organización del tratamiento debe respetar la autonomía de la persona mayor.
Hay que explicar, preguntar, escuchar y buscar apoyos. No basta con entregar las pastillas sin decir qué son o para qué sirven.
Una persona informada puede detectar errores, reconocer cambios en su cuerpo y participar en las decisiones sobre su salud.
Hoy mismo, abra el botiquín y revise junto con su familiar:
¿Qué toma, para qué lo toma, quién lo recetó y cuándo fue la última revisión?
Ese pequeño ejercicio puede prevenir una emergencia.
Súmese a la conversación
¿En su familia existe una lista completa y actualizada de los medicamentos?
Comparta esta información con quien cuida a una persona mayor y visite Costa Rica Mayor para encontrar noticias, derechos y recomendaciones prácticas para envejecer con mayor seguridad, autonomía y dignidad.




