Por: Redacción www.costaricamayor.com
San José, 21 de mayo del 2026. El Cuerpo de Bomberos de Costa Rica ha reiterado que las personas adultas mayores representan una proporción significativa de las víctimas mortales por incendios en el país. Una casa puede consumirse en cinco minutos, mientras que el tiempo disponible para evacuar es de aproximadamente tres. Cuando se vive con movilidad reducida, audición disminuida o en una vivienda construida hace décadas, esos minutos pueden no ser suficientes. La institución insiste en que la prevención dentro del hogar es la principal medida de protección.
El caso más reciente
La noche del miércoles 20 de mayo, un incendio en Curridabat cobró la vida de don José Luis Sánchez Redondo y de doña Eiby Pineda, ambos de 75 años. El siniestro ocurrió en una vivienda de 100 metros cuadrados ubicada en el sector de José María Zeledón, a 50 metros al este de la piscina municipal. El fuego comprometió cerca del 80% de la estructura. Cuatro unidades de Bomberos atendieron la emergencia y lograron evitar que las llamas alcanzaran las viviendas vecinas.
Jeffrey Aguilar, bombero de la estación metropolitana sur, informó que las víctimas no lograron salir de la vivienda. Las autoridades judiciales investigan el origen del fuego y las circunstancias del fallecimiento. Este es el tercer caso fatal por incendios estructurales registrado en una semana en el país, según reportes de Telenoticias .
Las cifras: una población especialmente expuesta
Los datos del Benemérito Cuerpo de Bomberos confirman una tendencia sostenida en el país. En el 2023, ocho personas perdieron la vida por incendios o explosiones; la mitad eran personas adultas mayores. Desde el 2010, más de 240 personas han fallecido por esta causa en Costa Rica. Entre el 2018 y el cierre del 2025 —año más letal de la última década, con 27 víctimas— la cifra acumulada supera las 130 personas fallecidas.
Aunque la institución no publica el desglose anual por edad de forma sistemática, los reportes de los siniestros con víctimas mortales muestran un patrón claro: las personas adultas mayores aparecen sobrerrepresentadas. Otros casos recientes confirman esta tendencia. La madrugada del 2 de octubre del 2025, una pareja de personas mayores fue encontrada sin vida dentro de una habitación del Hotel Oriente, en San José, junto a otras tres víctimas; la puerta de emergencia estaba clausurada con alambre. En enero del 2018, un hombre de 73 años murió en un incendio en Barrio Juan Pablo II, Limón.
Factores de riesgo en la población mayor
El Cuerpo de Bomberos identifica varios factores que aumentan la exposición de las personas mayores ante un incendio en el hogar:
- Movilidad reducida. Bajar gradas, abrir un portón con candado o desplazarse por la vivienda toma más tiempo del disponible para evacuar.
- Sueño profundo o medicación. Algunos medicamentos para el dolor o para conciliar el sueño retrasan la reacción ante una alarma.
- Disminución del olfato. El humo puede acumularse en una habitación antes de ser percibido.
- Audición disminuida. Sin detectores de humo audibles, las primeras señales del fuego pueden pasar desapercibidas.
- Instalaciones eléctricas vencidas. Viviendas con cableado de más de 40 años no fueron diseñadas para la carga eléctrica actual.
- Personas que viven solas. En ausencia de otros ocupantes, no hay quien alerte ni active el sistema de emergencias.
Según datos institucionales, cerca del 68% de los incendios estructurales en Costa Rica ocurren en viviendas, y los cortocircuitos figuran entre las principales causas.
El detector de humo: la medida de mayor impacto
El Cuerpo de Bomberos recomienda la instalación de detectores de humo como la medida individual con mayor efecto preventivo. El dispositivo tiene un costo aproximado de ¢10.000 en ferreterías nacionales, funciona con pila, no requiere instalación eléctrica y emite una alarma audible cerca de 20 segundos después de detectar humo.
Recomendaciones para su instalación:
- Colocarlo en el techo o en la parte alta de la pared, lejos de ventanas y ventiladores.
- Instalar al menos uno en cada dormitorio y uno en el pasillo principal.
- Evitar su instalación directamente sobre la cocina, donde el humo de la preparación de alimentos puede generar falsas alarmas.
- Probar el dispositivo una vez al mes presionando el botón central.
- Cambiar la pila al menos una vez al año.
Cinco revisiones que reducen el riesgo
Además de la instalación del detector, el Cuerpo de Bomberos recomienda cinco verificaciones para reducir el riesgo de incendio en el hogar de una persona mayor:
1. Instalación eléctrica. En viviendas con más de 25 años, se recomienda una inspección por parte de un electricista certificado. Los tomacorrientes quemados, los breakers que se levantan con frecuencia y el olor a quemado al conectar electrodomésticos son señales que requieren atención profesional. La práctica de colocar alambres en los breakers para impedir que se disparen ha sido identificada por Bomberos como causa de varias tragedias.
2. Extensiones y regletas. No deben utilizarse como conexión permanente. Si una vivienda requiere extensiones para conectar electrodomésticos de uso diario, se recomienda la instalación de tomacorrientes adicionales. No debe encadenarse una regleta a otra ni cubrirse con muebles o alfombras.
3. Cocina. No debe dejarse una hornilla encendida sin vigilancia. Si se cocina con aceite, se recomienda tener una tapa cerca para sofocar las llamas; nunca debe utilizarse agua sobre aceite ardiendo. En cocinas de gas, debe revisarse periódicamente el estado de las mangueras.
4. Velas y cigarrillos. No deben dejarse velas encendidas en habitaciones sin presencia de personas, especialmente cerca de cortinas o telas. No se recomienda fumar en la cama. Los cabos deben apagarse en agua, no únicamente en cenicero.
5. Tanque de gas. Debe permanecer en un lugar ventilado, separado del fogón. La llave del tanque debe cerrarse cada noche.
Plan familiar de emergencia
El Cuerpo de Bomberos recomienda que cada vivienda cuente con un plan de evacuación que la familia conozca y haya practicado. Los elementos básicos son:
- Dos rutas de salida desde cada habitación. Si la puerta principal queda bloqueada, debe haber una alternativa identificada previamente, como una ventana de fácil apertura o una puerta trasera.
- Llaves accesibles. En viviendas con rejas o portones cerrados con candado, la llave debe estar en un lugar conocido y alcanzable a oscuras.
- Punto de encuentro externo. Un sitio fijo fuera de la vivienda donde todos los miembros del hogar se reúnan tras evacuar.
- Número de emergencias visible. El 911 debe estar anotado en un lugar visible del hogar.
La institución recomienda realizar un simulacro familiar al menos una vez al año, cronometrando el tiempo de evacuación desde el dormitorio hasta el punto de encuentro.
Cómo actuar durante un incendio
El Cuerpo de Bomberos ofrece las siguientes recomendaciones para los primeros segundos:
- Salir primero, llamar después. La llamada al 911 debe hacerse desde fuera de la vivienda.
- No abrir una puerta caliente. Tocar la puerta con el dorso de la mano antes de abrirla; si está caliente, debe buscarse otra salida.
- Desplazarse agachado. El aire menos contaminado se encuentra cerca del suelo.
- Cerrar las puertas al salir. Esto retrasa el avance del fuego.
- No regresar al interior por objetos personales, documentos o mascotas.
Recomendaciones para personas cuidadoras
Para quienes cuidan a una persona adulta mayor, el Cuerpo de Bomberos sugiere dedicar 30 minutos a una revisión de seguridad en su vivienda. Los puntos por verificar son:
- Existencia y funcionamiento de detectores de humo.
- Estado de las salidas y los pasillos.
- Ubicación accesible de las llaves de portones y rejas.
- Presencia de olores a gas o cable quemado.
- Estado de las extensiones eléctricas y su ubicación.
- Conocimiento por parte de la persona mayor de qué hacer ante una alarma.
Instituciones de referencia
- Emergencias: 911.
- Cuerpo de Bomberos de Costa Rica: ofrece charlas gratuitas de prevención para comunidades, grupos de personas mayores y centros diurnos. Información en el sitio oficial o al teléfono 2547-3700.
- AGECO (Asociación Gerontológica Costarricense): orientación a personas mayores y a sus familias.
- CONAPAM: línea 1188 para reportar casos de personas mayores en condición de riesgo en su vivienda y sin apoyo familiar.
- Defensoría de los Habitantes: recibe denuncias relacionadas con construcciones inseguras o cuarterías donde residen personas mayores sin condiciones de seguridad básicas.
La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, ratificada por Costa Rica mediante la Ley 9394, reconoce el derecho de toda persona adulta mayor a vivir en un entorno seguro. Por su parte, la Ley Integral para la Persona Adulta Mayor (Ley 7935) establece el derecho a la integridad física y a recibir protección frente a situaciones de riesgo. La prevención de incendios en el hogar y la garantía de condiciones mínimas de habitabilidad y evacuación se enmarcan dentro de las obligaciones que el Estado y la sociedad asumen frente a este derecho.










