FRECUENCIA VIDA- Por: Eduardo Méndez, Director www.costaricamayor.com
Hay noticias que parecen pequeñas, pero esconden grandes mensajes. Una de ellas es la rutina de ejercicio del papa León XIV. Más allá de la curiosidad sobre cómo se cuida físicamente el Pontífice, su estilo de vida nos recuerda algo fundamental: envejecer bien no depende de hacer grandes proezas, sino de mantener el cuerpo en movimiento, cultivar la disciplina y encontrar espacios para respirar en medio de las responsabilidades.
Antes de convertirse en papa, Robert Francis Prevost ya era conocido por su gusto por el deporte. Según Rome Reports, cuando llegó a Roma en 2023 se hizo socio del Gimnasio Omega, ubicado cerca del Vaticano, donde entrenaba con regularidad. Su rutina incluía ejercicios cardiovasculares, máquinas isotónicas, elíptica —una de sus favoritas— y entrenamiento con peso. Su exentrenador, Valerio Masella, recordó que Prevost llegaba motivado aunque tuviera poco tiempo: a veces preguntaba qué podía hacer en 20 minutos o en media hora.
Ese detalle es muy poderoso. Muchas personas creen que para hacer ejercicio se necesita una hora completa, ropa especial, gimnasio caro o una condición física perfecta. Pero el ejemplo del papa León XIV muestra lo contrario: moverse un poco, pero con constancia, puede ser más realista y sostenible que proponerse rutinas imposibles. En la vida adulta y en la vejez, el movimiento no debe verse como castigo, sino como una forma de cuidar la autonomía.
La actividad física del Papa no se limita al gimnasio. También se ha informado que practica tenis y natación, especialmente durante sus pausas en Castel Gandolfo. Él mismo lo resumió de manera sencilla: “un poco de tenis, un poco de natación”. Además, ha señalado que para cuidarse realmente hace falta actividad para el cuerpo y para el alma.
Ahí está quizá la mayor enseñanza: el ejercicio no es solo músculo. También es pausa, salud mental, manejo del estrés y encuentro con uno mismo. En una sociedad que muchas veces asocia la vejez con quietud, cansancio o retiro de la vida pública, ver a una figura de liderazgo mundial hablar de deporte, descanso y equilibrio integral ayuda a romper estereotipos.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas mayores realicen al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada, además de ejercicios de fortalecimiento muscular y actividades que mejoren el equilibrio para prevenir caídas. Esto no significa que todas las personas deban ir a un gimnasio o jugar tenis. Significa que caminar, nadar, bailar, hacer ejercicios con bandas, subir gradas con seguridad, trabajar el equilibrio o participar en una clase grupal también cuenta.
Desde Costa Rica Mayor, esta historia nos invita a mirar la actividad física como un derecho y una oportunidad. No se trata de exigirle a las personas mayores cuerpos perfectos ni rutinas de alto rendimiento. Se trata de promover entornos donde puedan moverse con seguridad, acompañamiento y motivación. Un parque accesible, una piscina comunitaria, una clase de movimiento, una caminata en grupo o una rutina adaptada pueden marcar una diferencia enorme en la calidad de vida.
El papa León XIV también ha insistido en el valor social del deporte. Vatican News informó que el Pontífice ha propuesto el deporte como una “escuela de fraternidad”, un espacio de encuentro, respeto, solidaridad y superación personal. Esta visión es profundamente gerontológica: moverse no solo fortalece piernas y brazos; también fortalece vínculos, autoestima y sentido de pertenencia.
En Costa Rica, donde muchas personas mayores enfrentan soledad, sedentarismo, enfermedades crónicas y barreras para participar en la comunidad, hablar de ejercicio es hablar de salud pública. Pero también es hablar de dignidad. Una persona mayor que se mueve conserva más independencia, más seguridad y más confianza para realizar sus actividades cotidianas.
La rutina del papa León XIV nos deja una idea sencilla y poderosa: no hay que esperar a estar enfermos para cuidar el cuerpo. Tampoco hay que esperar a tener mucho tiempo. A veces basta con empezar con 10 minutos, caminar alrededor de la casa, hacer estiramientos suaves, consultar a un profesional de salud o invitar a otra persona a moverse juntos.
Envejecer bien no significa no tener años. Significa seguir habitando el cuerpo con respeto, alegría y propósito.
El mensaje es claro: el movimiento también es una forma de esperanza.
Costa Rica Mayor invita a las familias, centros diurnos, municipalidades y organizaciones comunitarias a promover más espacios de actividad física segura, accesible y no edadista. Porque una sociedad que cuida el movimiento de sus personas mayores también cuida su autonomía, su salud y su dignidad.






