Por: Redacción www.costaricamayor.com
Existe una idea muy extendida que conviene desmontar de entrada: que dormir mal es parte inevitable de envejecer. No lo es. Un patrón de sueño estable es un pilar del bienestar a cualquier edad, y cuando se deteriora en una persona adulta mayor, no estamos ante una molestia menor, sino frente a una posible señal de alerta que merece atención profesional. Para entenderlo, conversamos con el Dr. Luis Elizondo, médico psiquiatra.
¿Cuándo un problema de sueño deja de ser ocasional y se vuelve una señal de alerta?
En las personas en general, y en las personas adultas mayores en particular, un patrón de sueño estable es de suma importancia para un funcionamiento adecuado durante el día. Según explica el Dr. Elizondo, cuando existe un problema de sueño —especialmente insomnio— se debe acudir a un profesional cuando el problema se mantiene por mucho tiempo, de semanas a meses, y se observa un deterioro en el funcionamiento diurno.
Ese deterioro tiene rostro. El especialista detalla que se puede observar a la persona con cambios en el comportamiento, agresividad, irritabilidad, enlentecimiento psicomotor y hasta síntomas depresivos o ansiosos. «Si tenemos a una persona adulta mayor que reporta un problema crónico en la conciliación del sueño o el mantenimiento, y asocia además situaciones como las descritas, es importante consultar con algún profesional», sostiene.
Por qué es un error decir que «dormir mal es normal por la edad»
Aquí está el corazón del asunto. Normalizar el insomnio en la persona adulta mayor le resta importancia a un problema que puede ser, en realidad, el síntoma de una problemática de salud grave de fondo.
El insomnio en la vejez, por sí solo, puede favorecer el desarrollo o empeoramiento de un deterioro cognitivo, y también puede ser un signo de depresión, que es a la vez un factor de riesgo para desarrollar deterioro cognitivo.
Dr. Luis Elizondo, médico psiquiatra
El psiquiatra añade un punto especialmente relevante para familias y personas cuidadoras: un cambio súbito de comportamiento asociado a insomnio, o una inversión del ciclo del sueño, son el principal indicador de que la persona adulta mayor está atravesando un proceso grave de salud. Dicho de otro modo, lo que muchas veces se descarta como «cosas de la edad» puede ser justamente la primera bandera que algo no anda bien.
El sueño no duerme solo: su relación con la depresión, el dolor y la demencia
El Dr. Elizondo describe una red de relaciones que conviene comprender. El insomnio puede ser, al mismo tiempo, un síntoma o un factor de riesgo para los trastornos depresivos y ansiosos, ya que ambos suelen presentar insomnio dentro de su cuadro clínico.
El dolor crónico también entra en la ecuación. Padecer dolor de forma sostenida puede favorecer la aparición de insomnio, pues interfiere tanto en la calidad del sueño como en la capacidad de conciliarlo, lo que a su vez contribuye al desarrollo de trastornos depresivos. De igual manera, el especialista subraya que el insomnio se presenta como un factor de riesgo modificable para el desarrollo de deterioro cognitivo o demencia. La palabra clave es «modificable»: es algo sobre lo que se puede actuar.
En el caso de la apnea del sueño, el Dr. Elizondo explica que existe una relación bidireccional: la apnea y el insomnio se empeoran mutuamente en un círculo vicioso.
Qué deben observar las familias y las personas cuidadoras
Cuando una persona mayor presenta sueño fragmentado, despertares muy tempranos, somnolencia durante el día o cambios de conducta durante la noche, ¿en qué hay que fijarse? Para el especialista, lo principal es observar el estado de ánimo.
Cambios como irritabilidad, tristeza o ansiedad en ese contexto sugieren que la persona está sufriendo los efectos nocivos de un patrón de sueño alterado. El Dr. Elizondo menciona también la agresividad, la agitación psicomotriz o el enlentecimiento que entorpece el adecuado desempeño de las actividades diarias como señales que merecen atención.

Cómo mejorar el sueño sin caer en la automedicación
Buena parte de la solución no está en la farmacia, sino en los hábitos. El Dr. Elizondo ofrece un conjunto de recomendaciones prácticas, pensadas tanto para las personas adultas mayores como para sus familias:
- Mantener un horario de sueño estable. Procurar acostarse y levantarse siempre a la misma hora.
- Evitar las siestas diurnas. El especialista propone pensar el sueño «como una batería que se debe reservar hasta la noche».
- Reservar la cama únicamente para dormir. No comer, trabajar, usar el teléfono, ver televisión ni «pensar» en la cama. El cuarto debe asociarse exclusivamente con el descanso.
- Evitar las pantallas al menos una hora antes de dormir.
- Probar primero los cambios de hábitos y nunca automedicarse. Antes de pensar en medicación se deben haber implementado cambios en los hábitos de sueño; y si se va a recurrir a un tratamiento farmacológico, debe ser siempre con asesoría profesional, nunca por cuenta propia.
Esta última recomendación no es un detalle menor. La evidencia geriátrica advierte que varios fármacos de uso común para dormir —incluidos antihistamínicos que se venden sin receta— pueden agravar el deterioro cognitivo, aumentar el riesgo de caídas y producir otros efectos adversos en personas mayores. Por eso la regla es clara: la decisión farmacológica le corresponde a un profesional, no al mostrador de una farmacia.
El descanso también es un derecho
Detrás de cada noche sin dormir hay algo más que cansancio. Hay una salud que pide ser escuchada y una dignidad que merece respuesta. Tratar el insomnio de una persona mayor como un asunto inevitable —y no como lo que muchas veces es, una señal que el cuerpo y la mente envían— es una forma silenciosa de restarle importancia a su bienestar.
Reconocer que el sueño de las personas adultas mayores importa, consultar a tiempo y acompañar sin normalizar el malestar son gestos concretos. Dicen mucho sobre el país que estamos construyendo: uno donde envejecer no signifique resignarse, sino seguir teniendo derecho a vivir —y a descansar— con plenitud.
Entrevista al Dr. Luis Elizondo, médico psiquiatra. Las orientaciones de este artículo son de carácter informativo y no sustituyen la valoración profesional individual. Ante problemas persistentes de sueño, consulte con su médico o con los servicios de la CCSS.
Contácte a l Dr. Luis Elizondo en Atrium Medical en Escazú al WhatsApp es 63287070 y el teléfono es 22088990






