Lo que ocurre en el cerebro cuando la mente se entrena: neuroplasticidad, reserva cognitiva y el papel de lo digital

Ago 20, 2026 | Recientes, Salud, slider salud | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

El entrenamiento mental guiado no fabrica neuronas nuevas de la nada, pero sí reordena y fortalece lo que el cerebro ya tiene. Un especialista explica cómo se construye ese escudo frente al deterioro cognitivo y por qué nunca actúa solo.

SALUD: Por: Eduardo Méndez y Equipo de www.costarimayor.com

Hay una idea muy extendida sobre el cerebro que conviene corregir de entrada. Muchas personas imaginan que entrenar la mente en la vejez consiste en producir millones de neuronas nuevas, como quien repone piezas gastadas de una máquina. La realidad es más sutil y más esperanzadora: el cerebro adulto no reconstruye su inventario desde cero, sino que repara, afina y reorganiza las conexiones que ya posee. Comprender esa diferencia cambia por completo la manera en que una persona mayor, y quienes la cuidan, se acercan a la salud cerebral.

Para esta nota, el equipo de Costa Rica Mayor conversó con el Dr. Luis Esquivel, médico psiquiatra con formación en gerontología, quien nos ayudó a ordenar cinco preguntas frecuentes en las familias costarricenses: qué sucede dentro del cerebro cuando se entrena, cómo se forma esa reserva que retrasa los síntomas de la demencia, qué aportan las plataformas digitales frente a un crucigrama, por qué la estimulación mental no basta por sí sola y cómo lograr que la tecnología motive en lugar de frustrar.

Qué pasa dentro del cerebro cuando se entrena

La palabra clave es neuroplasticidad, y describe algo que el cerebro hace durante toda la vida: moldearse y cambiar en respuesta a lo que le exigimos. Cuando un adulto mayor entrena su mente de forma constante y guiada, no se generan millones de neuronas nuevas. Lo que ocurre, según explica el Dr. Esquivel, es que se reparan y mejoran las conexiones existentes. El entrenamiento facilita y perfecciona la forma en que las neuronas se comunican entre sí a través de las sinapsis, esos puntos de encuentro donde una célula nerviosa transmite información a la siguiente.

Conviene detenerse en la palabra guiada, porque no es un adorno. Seguir un estímulo pensado para exigirle al cerebro un poco más de lo que ya domina no es lo mismo que una actividad al azar. Es en ese punto de esfuerzo donde la comunicación entre neuronas se vuelve más eficiente, y la constancia hace el resto: las conexiones que se usan de forma repetida se refuerzan, y las que se abandonan se debilitan.

La reserva cognitiva: un escudo que no borra el daño, pero gana tiempo

Aquí aparece uno de los conceptos más importantes y peor comprendidos de la salud cerebral. La reserva cognitiva no revierte los daños anatómicos ya producidos en el cerebro; no es un borrador de lesiones. Lo que hace, en palabras de Esquivel, es permitirle al cerebro usar redes neuronales alternativas para mantener un buen rendimiento en la vida diaria. Y es precisamente la neuroplasticidad la que ayuda a que esas redes estén disponibles cuando se necesitan.

El concepto fue propuesto por el investigador Yaakov Stern y está documentado en numerosos estudios. La reserva cognitiva explica por qué dos personas con un grado parecido de cambios cerebrales pueden llevar vidas cognitivas distintas: una conserva su autonomía durante años y la otra manifiesta síntomas mucho antes. No evita que aparezcan las alteraciones biológicas del Alzheimer, pero puede retrasar los síntomas clínicos y conservar la independencia por más tiempo. La literatura cita el caso de una religiosa cuyo cerebro, estudiado tras su muerte, mostraba una afectación importante por Alzheimer, pese a que en vida había mantenido sus capacidades intactas más allá de los ochenta años.

Plataforma digital o crucigrama de la mesa: no es lo mismo

Es una pregunta frecuente: si de todos modos se trata de ejercitar la mente, ¿qué diferencia hay entre una plataforma digital estructurada y las actividades de siempre, como un crucigrama o una sopa de letras? La diferencia, explica Esquivel, está en algo llamado dificultad adaptativa.

Las herramientas digitales bien diseñadas utilizan algoritmos que ajustan el nivel del ejercicio en tiempo real. Así evitan lo que puede denominarse efecto techo, que ocurre cuando una tarea se vuelve demasiado fácil y deja de representar un reto. El crucigrama que ya se domina tiende a caer en ese techo: se resuelve por costumbre y el cerebro deja de esforzarse. Una plataforma con dificultad adaptativa, en cambio, favorece que la persona trabaje cerca de su umbral máximo de capacidad. Y como ese umbral siempre supone un reto, la neuroplasticidad se mantiene estimulada.

Esto no significa despreciar las actividades de casa, que tienen valor propio y son accesibles para todos, sino entender qué aporta cada una. El crucigrama y la lectura mantienen la mente ocupada; la herramienta digital bien construida sostiene de forma deliberada ese punto de esfuerzo óptimo donde el cerebro sigue aprendiendo.

Por qué la mente no trabaja sola

Hay una conclusión que la ciencia reciente ha vuelto difícil de discutir: el cerebro no trabaja aislado del resto del cuerpo. La estimulación mental por sí sola rinde mucho menos que cuando forma parte de un abordaje integral. Las llamadas intervenciones multidominio, que combinan varias líneas de acción a la vez, han demostrado una reducción del riesgo de deterioro cognitivo más potente que cualquier actividad aislada.

La evidencia más cercana proviene de la propia región. El ensayo LatAm-FINGERS, desarrollado durante dos años en once países de América Latina y publicado en la revista The Lancet, comprobó que actuar de manera combinada y sostenida sobre cinco pilares del estilo de vida (actividad física, alimentación saludable, control de factores cardiovasculares, entrenamiento cognitivo y vida social) produjo mejoras cognitivas superiores a las obtenidas con recomendaciones generales de salud en adultos mayores en riesgo. Es el primer ensayo clínico aleatorizado y multicéntrico de esta escala en la región, y su mensaje es claro: los pilares se potencian entre sí.

La fórmula que resume Esquivel es sencilla de recordar: mantenerse activo, comer sano y entrenar el cerebro. No como tres tareas separadas que compiten por el tiempo, sino como un mismo proyecto de salud que incluye, además, el control médico oportuno de la presión, el azúcar y demás factores que el cuerpo y la mente comparten.

Que la tecnología motive y no frustre

De nada sirve la mejor plataforma si genera estrés en lugar de entusiasmo. Y aquí Esquivel señala un punto que en Costa Rica no se puede pasar por alto: primero hay que luchar contra la brecha digital. Antes de pedirle a una persona mayor que use una herramienta, hay que facilitarle de verdad el acceso a la tecnología, con acompañamiento y paciencia.

El segundo elemento es el diseño: las plataformas deberían aplicar principios de diseño universal, pensados para que cualquier persona pueda usarlas con comodidad, sin importar su experiencia previa con pantallas. Y el tercero vuelve sobre una idea que atraviesa toda esta conversación: el equilibrio de la dificultad. La tarea no debe ser ni tan difícil que desanime ni tan fácil que aburra. En ese punto medio, la tecnología deja de ser fuente de frustración y se convierte en un estímulo que la persona quiere retomar al día siguiente.

La motivación no nace de la exigencia ni de la condescendencia, sino del respeto: tratar a la persona mayor como alguien plenamente capaz de aprender, con derecho a herramientas pensadas para ella.

Termino aquí.

¿Y si dejáramos de preguntarnos si el cerebro puede cambiar en la vejez, para empezar a preguntarnos qué le estamos ofreciendo para que lo haga?

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Cuéntenos: ¿ha probado alguna herramienta de estimulación cognitiva en casa? Escríbanos a hola@costaricamayor.com y comparta su experiencia.

Fuentes: Declaraciones del Dr. Luis Esquivel, médico psiquiatra con formación en gerontología, facilitadas al equipo de Costa Rica Mayor. Crivelli L, Suemoto C, Sosa A et al. Multidomain lifestyle intervention for the prevention of cognitive decline in at-risk older adults in Latin America (LatAm-FINGERS), The Lancet, 2026. Stern Y., sobre el concepto de reserva cognitiva. Revisiones publicadas en la Revista Española de Geriatría y Gerontología y en la Revista Médica de Chile.

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