5 señales de que una persona adulta mayor está siendo violentada (y casi nadie las nota)

Jun 15, 2026 | Contexto, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

CONTEXTO . Por: Eduardo Méndez, Director www.costaricamayor.com

Hoy, 15 de junio, Costa Rica conmemora el Día contra el Abuso, Maltrato, Marginación y Negligencia hacia las Personas Adultas Mayores. Costa Rica Mayor revisó los registros oficiales más recientes y los organizó en cinco señales. Antes de seguir leyendo, piense en una persona mayor de su familia. La mayoría de estas señales no incluyen golpes.

Doña Marcela tiene 79 años. Su hija dice que «está más tranquila desde que ella le maneja la plata». Su nieta dice que «ya casi no sale, pero está bien, solo cansada». Su vecina dice que hace meses no la ve en el parque. Nadie en esa familia diría que don Marcela sufre violencia. Y, sin embargo, si se revisan las cinco señales de esta nota, doña Marcela cumple con tres.

Costa Rica Mayor revisó cifras del Poder Judicial, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el CONAPAM, hospitales públicos y la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO). El panorama coincide entre todas las fuentes: solo en 2024, el Ministerio Público registró 8.458 denuncias por delitos contra personas adultas mayores, una cifra que para agosto de 2025 ya superaba los 7.000 casos del año. El OIJ, por su parte, detectó un repunte específico de hurtos cometidos por personas cuidadoras que usan las tarjetas de las personas mayores a su cargo: 552 casos en 2025 y ya 205 en lo que va de 2026. Y según el Servicio de Orientación Socio Legal de AGECO, solo en lo que va de este año se registraron 284 denuncias por distintos tipos de maltrato. No son historias aisladas: son versiones de las mismas cinco señales. Aquí están, una por una.

Señal 1: alguien más «le ayuda» con el dinero, y usted ya no puede comprobarlo

Una persona mayor deja de manejar su propia pensión, su cuenta o la escritura de su casa «porque ya le cuesta» o «porque así es más fácil». El problema no es que alguien ayude. El problema es cuando esa ayuda se vuelve control total y nadie más en la familia puede ver en qué se gasta el dinero, ni la persona mayor puede recuperar el control si lo pide.

Esto se llama violencia patrimonial. Es, según las cifras revisadas por Costa Rica Mayor, la forma de maltrato más denunciada en lo que va de 2026: 39 de las 284 denuncias del primer semestre corresponden a este tipo, y es además una de las que más ha crecido. El OIJ tiene una categoría específica para una de sus variantes más comunes: el «hurto por confianza», cuando una persona cuidadora usa la tarjeta de la persona mayor a su cargo sin su consentimiento real. En 2025 se registraron 552 casos así, y para mayo de 2026 ya iban 205.

Señal 2: en las reuniones familiares, hablan de él o ella, no con él o ella

«¿Ya comió?», «¿durmió bien?», «explíquele usted, que yo no tengo tiempo» — todo dicho frente a la persona mayor, pero dirigido a otra persona, como si ella no estuviera, no entendiera o no pudiera decidir por sí misma. Decisiones médicas, de vivienda o de dinero que se toman «por su bien» sin preguntarle.

AGECO lo clasifica como trato inadecuado, y representa 37 de las 284 denuncias del primer semestre de 2026: la segunda categoría más reportada, casi empatada con la violencia patrimonial.

Señal 3: faltó a la cita médica, a la pensión o al control, y nadie se dio cuenta a tiempo

Citas médicas que se posponen «para después», medicamentos que se acaban y no se reponen, una persona mayor que pasa días sin que nadie la visite o llame. No siempre es maldad: muchas veces es una persona cuidadora agotada, sin apoyo, sola con la responsabilidad. Pero el resultado es el mismo: una persona mayor sin lo básico para vivir con dignidad.

Esta es la señal que más ha crecido en una década, según los datos oficiales revisados por Costa Rica Mayor. Los casos de abandono atendidos mediante programas de reubicación y protección pasaron de 150 en 2014 a 1.050 en octubre de 2024: más del 600% de aumento. Y solo entre enero y abril de 2025, un hospital de la capital reportó 40 casos de abandono, una cifra que ya superaba el promedio mensual del año anterior, cuando se registraron 760 denuncias en todo 2024.

Señal 4: hay una persona que la pone nerviosa, y usted no sabe por qué

Cambios de ánimo cuando llega cierta visita. Silencios incómodos. Moretones que se explican con «me caí» demasiadas veces. Miedo a quedarse sola con alguien específico. Esta señal es la más conocida —violencia física, psicológica o sexual— pero sigue siendo la que más cuesta nombrar dentro de una familia.

Según AGECO, de las 284 denuncias del primer semestre de 2026, 33 corresponden a esta categoría. Y los datos oficiales de salud para personas de 65 años y más muestran una tasa de 20,8 casos por cada 100.000 habitantes, con la mitad de las víctimas mayores de 75 años. Las mujeres mayores son agredidas con más frecuencia que los hombres, pero después de los 75 años esa diferencia prácticamente desaparece: la violencia golpea por igual.

Señal 5: bromas sobre su edad, su cuerpo o su vida afectiva que nadie cuestiona

«Ya para qué quiere pareja a esa edad», comentarios sobre su forma de vestir, su sexualidad o su apariencia, decisiones sobre su vida afectiva tomadas por otros «porque ya no es edad para eso». Es la señal más invisible de todas, porque suele disfrazarse de humor o de cariño.

AGECO la clasifica como violencia de género: 8 de las 284 denuncias del primer semestre de 2026. Es la categoría con menos casos, pero también una de las que muestra mayor crecimiento, junto con la violencia patrimonial.

¿Qué dice la ley sobre estas cinco señales?

Ninguna de estas cinco situaciones es «normal de la edad» ni un asunto privado de cada familia. La Ley N.º 7935, Ley Integral para la Persona Adulta Mayor, define en su artículo 2 estas formas de violencia y establece en su artículo 57 los mecanismos para solicitar medidas de protección. La Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (Ley N.º 9394) reconoce, en sus artículos 2 y 9, el abandono, el maltrato y la negligencia como vulneraciones a derechos humanos. Y desde la Ley N.º 9857, con la reforma de la Ley N.º 10217, el abandono de una persona adulta mayor es un delito específico, con penas de hasta diez años de prisión en los casos más graves.

Termino aquí.

Vuelva a la persona mayor que pensó al inicio. ¿Cuántas de las cinco señales reconoció? Una está bien. Ninguna familia es perfecta. Pero si reconoció tres o más, esa persona probablemente no le va a pedir ayuda. La mayoría no lo hace, ni siquiera cuando la violencia viene de alguien de su propia casa.

Comparta esta nota con alguien que tenga, hoy mismo, una persona mayor en su vida. Puede ser exactamente lo que esa familia necesita leer.

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