FRECUENCIA VIDA · FIN DE SEMANA – Por: Redaccion www.costaricamayor.com
Es fin de semana, buen momento para una pregunta sin prisa. Pensamos que a las personas mayores que viven sin pareja les falta algo. ¿Y si estuviéramos equivocados? La ciencia empezó a mirar de cerca, y lo que encontró da para conversar con un café en la mano.
Piense un momento en doña Marta. Tiene 68 años, enviudó hace casi dos décadas y nunca quiso volver a casarse. Cuida sus plantas, canta en el coro, viaja cuando le provoca y duerme atravesada en la cama sin pedirle permiso a nadie. Cada tanto, alguien de la familia le sugiere que «todavía está a tiempo». Ella sonríe. Su vida, dice, no está a la espera de nada.
Nota editorial: doña Marta es un personaje compuesto, inspirado en rasgos comunes de muchas mujeres mayores costarricenses. No representa a una persona real específica.
Lo que la ciencia descubrió casi por curiosidad
Durante años se dio por sentado que las personas casadas eran, sin más, más felices que las solteras. Pero un grupo de investigadores decidió hacer una pregunta distinta: ¿y si estudiáramos a las personas solteras por sí mismas, no como el contraste de las que tienen pareja?
El psicólogo Geoff MacDonald, de la Universidad de Toronto, siguió ese hilo y encontró algo que quizás le sorprenda: entre todas las personas solteras, las más felices son las personas mayores que no desean una pareja. Cuando la soltería deja de vivirse como una espera y se vuelve una decisión, algo se acomoda por dentro. Curioso, ¿verdad? Envejecer parece traer, para muchas personas, una paz con la propia compañía que a los veinte años cuesta imaginar.
Y hay un detalle más, casi tierno. Esa felicidad rara vez viene de estar o no estar en pareja. Viene de las amistades, de la familia, del coro, del grupo de la iglesia, de las plantas del corredor. La misma investigación mostró que lo que llena una vida sin pareja no es el romance que falta, sino todo lo demás que sobra cuando uno se anima a mirarlo.
Un gran estudio alemano, que acompañó a más de tres mil personas durante diez años, confirmó que, en promedio, quienes viven solteros se declaran más satisfechos que insatisfechos con su vida. Eso sí, con una advertencia honesta: la soltería se disfruta mucho mejor cuando hay salud y hay redes de apoyo alrededor. La felicidad, resulta, no es solo cuestión de actitud. También es cuestión de sentirse acompañado, aunque uno viva solo.
Y no es un caso aislado. Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) cuentan una historia de país. Costa Rica envejece rápido, y lo hace sobre todo en femenino: según el Censo 2022, la proporción de personas de 65 años y más pasó del 5,6 % en el año 2000 al 10,1 % en 2022 . Es un país que, década tras década, tiene más personas mayores y menos niños. Y detrás de esa tendencia hay algo que rara vez nombramos: muchas de esas personas llegan a la vejez sin pareja, unas porque enviudaron, otras porque se separaron y otras porque, sencillamente, así lo eligieron. Doña Marta, entonces, no es la excepción. Es, cada vez más, el retrato de una generación entera.
Una mirada nueva para este fin de semana
Todo esto tiene una consecuencia bonita y muy práctica. Si su mamá, su tía o esa vecina que siempre saluda vive sin pareja, quizás no necesita que le busquen compañía. Quizás lo que más la sostiene es otra cosa: su llamada del domingo, la visita sin apuro, la invitación al grupo de personas mayores del barrio o a la actividad de la comunidad. La ciencia es clara en algo hermoso: mantener el contacto y la vida social pesa muchísimo en la felicidad de quien vive solo.
Vivir sola no es lo mismo que estar en abandono. Y decidir no tener pareja es un derecho, reconocido incluso por la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, que Costa Rica hizo ley. Respetar esa decisión es, en el fondo, un gesto de cariño.
La ciencia no vino a decir que la soltería sea el único camino a la felicidad. Vino a devolvernos una pregunta más amable: ¿y si esa persona mayor que vive sola y sonríe no está esperando que la vida empiece, sino disfrutándola a su manera?
¿Y si este fin de semana, en lugar de preguntarle por qué está sola, le preguntáramos qué la hace feliz?
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Fuentes: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), Censo 2022; investigaciones sobre soltería y bienestar del laboratorio de Geoff MacDonald (Universidad de Toronto) y del panel de estudios familiares PAIRFAM (Chopik y Lucas); Ley N.° 9394, Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.








