¿Olvidos normales o señal de alerta? La advertencia de AGECO que muchas familias en Costa Rica deberían leer

May 6, 2026 | Salud, slider salud | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Redacción www.costaricamayor.com 

Hay una frase que se repite todos los días en muchos hogares costarricenses: “eso es normal por la edad”. Se dice cuando una persona mayor olvida una cita, repite varias veces la misma historia, se desorienta en una conversación o empieza a dejar de hacer actividades que antes disfrutaba. Parece una frase inocente, incluso cariñosa. Pero también puede ser una de las formas más silenciosas de descuidar la salud cognitiva de una persona adulta mayor.

El deterioro cognitivo no debe confundirse automáticamente con envejecimiento. Envejecer no significa perder la memoria de manera inevitable, dejar de decidir, aislarse o volverse dependiente. Esa idea, profundamente instalada en la cultura, no solo es falsa: también puede retrasar diagnósticos, impedir tratamientos oportunos y aumentar la carga emocional de las familias cuidadoras.

Desde la Asociación Gerontológica Costarricense, AGECO, Rita González, licenciada en Trabajo Social, máster en Gerontología y gestora del Programa de Investigación y Documentación de la organización, plantea una advertencia clave: Costa Rica necesita desmitificar el deterioro cognitivo desde la educación gerontológica.

González explica que AGECO continúa promoviendo iniciativas de educación gerontológica y labores estudiantiles “con la finalidad de desarrollar espacios educativos no formales que cumplan un rol de acompañamiento y aprendizaje para la población mayor y su contexto”. Su planteamiento coloca el tema en una dimensión más amplia: no se trata solo de medicina, diagnósticos o consultas clínicas. Se trata también de educación, prevención, comunidad, redes de apoyo y dignidad.

El dato que debería encender las alertas en Costa Rica

Según Rita González, en Costa Rica el deterioro cognitivo afecta a cerca de 40.000 personas. Además, existe una fuerte correlación entre bajo nivel educativo, riesgo social y mayor deterioro cognitivo. Este dato debería preocuparnos como país, porque demuestra que la salud cognitiva no depende únicamente de factores biológicos, sino también de condiciones sociales, educativas y comunitarias.

En otras palabras, el deterioro cognitivo no puede verse solo como un asunto privado de una familia. Es también un desafío de política pública, de educación social y de derechos humanos. Una persona mayor con menos acceso a educación, menos redes de apoyo, menos oportunidades de participación y mayor vulnerabilidad social puede enfrentar más riesgos durante su proceso de envejecimiento.

Por eso, Costa Rica debe dejar de mirar la memoria como un tema secundario. La memoria también es autonomía. La memoria también es identidad. La memoria también es historia personal. Y cuando una persona empieza a presentar cambios importantes, el país debe contar con familias, comunidades e instituciones preparadas para responder.

El error que muchas familias cometen sin saberlo

Uno de los errores más frecuentes es minimizar las primeras señales. No todo olvido es demencia, pero tampoco todo olvido debe ser ignorado. Olvidar ocasionalmente dónde están las llaves puede ser normal. Pero perderse en lugares conocidos, repetir constantemente la misma información, dejar de reconocer rutinas, abandonar actividades habituales, mostrar cambios bruscos de conducta o tener dificultad para resolver tareas cotidianas sí debe llamar la atención.

González lo explica con claridad al señalar que el deterioro cognitivo “representa un reto que va más allá del ámbito médico-clínico”. Por eso, considera fundamental “identificar de manera oportuna los síntomas iniciales y analizar las alternativas de tratamiento”, así como promover el mantenimiento de la reserva física y cognitiva antes, durante y después de un diagnóstico positivo.

Esta idea es crucial: no hay que esperar a que la situación sea irreversible. La prevención empieza antes del diagnóstico. El acompañamiento debe continuar durante el proceso. Y la dignidad debe protegerse siempre.

Educación gerontológica: la herramienta que puede cambiar vidas

La educación gerontológica no es una charla más. Es una herramienta poderosa para que las personas mayores, sus familias, cuidadores, estudiantes y comunidades comprendan mejor el envejecimiento. Permite reconocer señales, combatir prejuicios, aprender estrategias de autocuidado y fortalecer la participación social.

González sostiene que “la educación gerontológica adquiere una relevancia extraordinaria”, porque la participación en estos espacios permite desarrollar conocimientos, habilidades y competencias vitales para mantener la calidad de vida, incluso frente a los efectos de una enfermedad. Esa afirmación debería convertirse en una guía para instituciones públicas, municipalidades, centros diurnos, universidades, iglesias y organizaciones comunales.

Porque una persona mayor no necesita únicamente que la atiendan. También necesita aprender, compartir, decidir, moverse, conversar, crear vínculos y sentirse parte de una comunidad.

No son actividades para “entretener”: son prevención

Muchas veces se mira la música, el arte, la recreación o la actividad física como simples actividades para pasar el tiempo. Pero en la vejez, estos espacios pueden tener un efecto profundamente protector.

De acuerdo con Rita González, los espacios educativos y recreativos como los que impulsa AGECO, permiten que las personas mayores tengan acceso preventivo a salud mental, estimulación cognitiva, musicoterapia, actividad física y vinculación con el arte. Estas acciones contribuyen a preservar la memoria, mejorar la movilidad y fortalecer la convivencia con otras personas.

Dicho de forma sencilla: el cerebro también necesita comunidad. La memoria también se cuida conversando, caminando, cantando, pintando, aprendiendo y compartiendo. La soledad no deseada, el aislamiento y la falta de participación social también pueden afectar la salud integral de las personas mayores.

La gran lección para Costa Rica

El mensaje  es claro: el deterioro cognitivo no debe ocultarse, ridiculizarse ni normalizarse bajo la frase “eso es por la edad”. Debe abordarse con información, prevención, sensibilidad y redes de apoyo.

Rita González también destaca el valor de involucrar al estudiantado en iniciativas educativas y recreativas, porque esto permite tender puentes intergeneracionales y construir una cultura de cuidado compartido. En una Costa Rica que envejece aceleradamente, esta conexión entre generaciones no es un lujo: es una urgencia social.

Costa Rica debe entender que cuidar la memoria de las personas mayores es cuidar su autonomía, su dignidad y su derecho a seguir participando en la vida comunitaria.

La próxima vez que una persona mayor diga que algo está cambiando en su memoria, no la ignore. No se burle. No lo reduzca todo a la edad.

Escuche. Observe. Acompañe. Consulte. Eduque.

Porque perder la memoria no debería ser motivo de silencio. Debería ser una señal para actuar a tiempo.

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