En Guadalupe de Cartago, una organización social con más de tres décadas de servicio convierte historias de soledad en vidas con cuidado, compañía y derechos. Su coordinador, Rubén Valerín, invita a Costa Rica a sumarse a esta tarea.
Por: Redacción www.costaricamayor.com
Detrás de cada puerta del Hogar Manos de Jesús hay una historia que cambió de rumbo. Personas adultas mayores que llegaron sin nada —sin familia, sin techo, sin pertenencias— hoy tienen una cama propia, tres tiempos de comida, terapia física, atención médica y, sobre todo, la certeza diaria de que su vida importa. En la casa más grande de Guadalupe de Cartago, el abandono no tiene la última palabra: la tiene la dignidad.
Con más de treinta años de labor, esta organización social atiende actualmente a 76 residentes provenientes de distintas partes del país. Llegaron tras vivir situaciones de indigencia, pobreza extrema o ausencia de redes de apoyo familiar. Hoy, en cambio, habitan un espacio pensado para que envejecer no sea sinónimo de soledad.
Una casa que cuida integralmente
El Hogar Manos de Jesús no cobra por sus servicios. Brinda alimentación con atención nutricional, techo digno, higiene y vestido, atención médica y de enfermería, terapia física, ocupacional y recreativa, psicología, trabajo social y acompañamiento espiritual. Sus instalaciones incluyen jardines, comedor, salón multiuso, salones para terapias, habitaciones, capilla y lavandería: cada espacio diseñado para que la vejez se viva con plenitud.
La inspiración del hogar viene de Bienvenido Arias Navarro, conocido en Cartago como «Gallinita», un hombre humilde que jalaba sacos en el mercado por una peseta y dejó frases que hoy son brújula institucional: «Hay que ser honrado. Hay que ser agradecido. Hay que respetar a la mujer«. Esa sencillez sigue marcando el espíritu de la casa.
La voz de Rubén Valerín
Rubén Valerín, coordinador del Hogar Manos de Jesús, lo resume con claridad: «Cada persona que ingresa al hogar llega con una historia de exclusión. Nuestra labor es transformar esa historia. Aquí recuperan su nombre, su rutina, sus cuidados y la compañía que nadie debería perder en la vejez».
Valerín insiste en que la tarea no se sostiene sola. «Costa Rica está envejeciendo y cada vez más personas mayores necesitan un lugar donde ser cuidadas con respeto. Lo que hacemos aquí es posible gracias a la solidaridad de personas, empresas e instituciones que han creído en nuestra misión durante más de tres décadas».
El coordinador menciona los proyectos prioritarios: la ampliación del área de terapia física, el mantenimiento general de las instalaciones, la construcción de una bodega multiusos para almacenar donaciones e insumos, y el fortalecimiento de recursos para alimentación, medicamentos y operación diaria. «Ampliar la terapia física es ampliar autonomía. Cada persona mayor que se mantiene en movimiento es una persona que vive su vejez con más libertad».
Su invitación al país es directa: «Costa Rica tiene una tradición solidaria que nos enorgullece. Hoy le pedimos al país que esa solidaridad llegue al Hogar Manos de Jesús. Cada aporte, grande o pequeño, se convierte en alimento, en medicamento, en una terapia, en una vida cuidada».
Cómo sumarse
El hogar recibe donaciones a nombre de la Asociación Hogar Manos de Jesús:
- IBAN: CR26015107510010077467
- Cuenta Corriente: 100-01-075-007746-1
- Cuenta Cliente: 15107510010077467
- SINPE Móvil: 8952-4425
- Teléfono del centro: 2553-1910
También se reciben alimentos, pañales para adulto, artículos de higiene y limpieza, equipo médico, materiales de construcción y se establecen alianzas empresariales mediante padrinazgos. Más información en hogarmanosdejesuscr.com.
En sus paredes, una frase de Santa Teresa de Calcuta sostiene el caminar diario: «A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos, si le faltara esa gota«. Hoy, el Hogar Manos de Jesús invita al país entero a ser parte de ese mar.











