El emprendimiento después de los 45 años deja de ser una alternativa y se consolida como motor económico en Costa Rica
San José, Costa Rica. 21 de Abril de 2026 — En un país que envejece rápidamente, la llamada economía plateada comienza a dejar de ser un concepto teórico para convertirse en una realidad tangible. Un ejemplo claro es la reciente asignación de ₡80 millones en fondos no reembolsables para impulsar 23 emprendimientos liderados por personas mayores de 45 años, en una iniciativa conjunta entre el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) y la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO).
La iniciativa forma parte del programa Sigo Vigente+45 y de la incubadora de negocios AGEMPRENDE, la primera en Costa Rica especializada en población mayor, acreditada en 2025. Este esfuerzo marca un punto de inflexión en la forma en que el país aborda el envejecimiento: ya no solo desde la protección social, sino también desde la productividad, la autonomía y la generación de riqueza.
Emprender en la madurez: una nueva narrativa económica
Los 23 proyectos seleccionados abarcan sectores estratégicos como gastronomía, turismo, producción artesanal, servicios y tecnología, evidenciando que el talento y la innovación no tienen edad. Desde café y productos agrícolas hasta diseño textil, joyería, servicios digitales y formación técnica, la diversidad de iniciativas refleja un ecosistema emergente donde las personas mayores están generando valor económico real.
Este tipo de programas rompe con uno de los principales mitos del envejecimiento: la idea de que las personas mayores son únicamente dependientes o fuera del mercado productivo. Por el contrario, estas iniciativas demuestran que pueden ser agentes activos de desarrollo, especialmente cuando cuentan con acceso a financiamiento, capacitación y acompañamiento técnico.
Fondos no reembolsables: inversión social con retorno económico
Uno de los elementos más innovadores del programa es que los fondos otorgados no deben devolverse. Sin embargo, esto no implica ausencia de responsabilidad. Las personas beneficiarias deben cumplir con procesos de capacitación, ejecutar sus planes de inversión y rendir cuentas sobre el uso de los recursos, garantizando sostenibilidad y transparencia.
Este modelo representa una forma inteligente de inversión pública: no solo fortalece emprendimientos individuales, sino que dinamiza economías locales, especialmente en zonas fuera del Gran Área Metropolitana como Puerto Jiménez, San Ramón y Tilarán, donde varios de estos proyectos tienen impacto directo en sus comunidades.
Economía plateada: oportunidad país
El impulso a estos emprendimientos se alinea con una tendencia global: el crecimiento de la economía plateada, entendida como el conjunto de actividades económicas vinculadas a las personas mayores.
En Costa Rica, donde la población mayor de 60 años crece de forma sostenida, iniciativas como esta permiten avanzar hacia un modelo de desarrollo más inclusivo, donde el envejecimiento no se percibe como carga, sino como oportunidad.
AGECO, organización con más de cuatro décadas de trayectoria, ha asumido un rol clave en este proceso, promoviendo no solo el bienestar y los derechos de las personas mayores, sino también su participación activa en la economía.
Más allá del financiamiento: dignidad, autonomía y propósito
Detrás de cada uno de los 23 emprendimientos hay historias de vida marcadas por la resiliencia, la reinvención y el deseo de seguir aportando.
Como lo señaló la organización, estas iniciativas no solo generan ingresos, sino que fortalecen la autoestima, la independencia y el sentido de propósito en la vejez, elementos fundamentales para un envejecimiento saludable.
En un contexto donde el país aún enfrenta desafíos estructurales en pensiones, empleo y cuidados, apostar por el emprendimiento en personas mayores se posiciona como una estrategia complementaria clave para garantizar calidad de vida.








