Romería segura después de los 65 años: recomendaciones antes de caminar hacia Cartago

Jul 29, 2026 | Frecuencia de vida, slider frecuencia de vida | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

La edad por sí sola no impide participar en la Romería. Sin embargo, las personas adultas mayores deben valorar su condición física, controlar sus enfermedades crónicas, mantener sus tratamientos y adaptar el recorrido a sus capacidades. La fe también se vive reconociendo los límites del cuerpo.

Por: Redacción www.costaricamayor.com

Miles de personas se preparan para caminar hacia la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, en Cartago, con motivo de la celebración del 2 de agosto de 2026. Entre ellas se encuentran muchas personas adultas mayores que desean agradecer, cumplir una promesa o participar en una tradición que las ha acompañado durante buena parte de su vida.

Tener más de 65 años no significa que una persona deba renunciar automáticamente a la Romería. El envejecimiento es diverso: algunas personas mayores realizan actividad física regularmente y conservan una gran capacidad funcional, mientras otras viven con problemas de movilidad, fragilidad, enfermedades crónicas o antecedentes médicos que aumentan el riesgo durante una caminata prolongada.

Por eso, la pregunta no debería ser únicamente: “¿Tengo edad para ir?”, sino también: “¿Mi condición actual me permite realizar este recorrido de forma segura?”

La Organización Mundial de la Salud señala que la capacidad física durante la vejez varía considerablemente entre las personas. Además, reconoce que cualquier cantidad de actividad física puede ser beneficiosa, siempre que se adapte a la condición funcional, las enfermedades existentes y las posibilidades de cada persona.

Antes de salir, valore honestamente su condición

La Romería no debe convertirse en una prueba para demostrar resistencia ni en una competencia por recorrer la mayor distancia.

Una persona adulta mayor que camina habitualmente, puede subir pendientes sin presentar síntomas y mantiene controladas sus enfermedades probablemente tendrá mejores condiciones para participar que alguien que lleva meses con una vida sedentaria.

Conviene consultar previamente con un profesional de salud cuando la persona:

  • Ha sido hospitalizada recientemente.
  • Presenta dolor en el pecho al caminar.
  • Siente falta de aire con esfuerzos leves.
  • Ha sufrido desmayos o mareos frecuentes.
  • Tiene la presión arterial o la diabetes descompensadas.
  • Vive con una enfermedad cardíaca, pulmonar o renal avanzada.
  • Ha tenido caídas recientes.
  • Presenta dolor intenso en rodillas, caderas o espalda.
  • Necesita asistencia para caminar en distancias cortas.
  • Ha experimentado una disminución importante de fuerza o movilidad.

Las personas con enfermedades cardíacas deben detener la actividad cuando aparezcan síntomas como dolor en el pecho, dificultad respiratoria, mareo, palpitaciones o náuseas. Estos signos no deben atribuirse simplemente al cansancio de la caminata.

No suspenda ni cambie sus medicamentos

Uno de los principales llamados de la Cruz Roja para la Romería 2026 está dirigido a las personas que utilizan medicamentos de manera permanente.

Los tratamientos deben tomarse en los horarios indicados. No se deben suspender, duplicar ni modificar las dosis para “aguantar” la caminata. Tampoco es recomendable consumir analgésicos, estimulantes, bebidas energéticas o medicamentos ofrecidos por otras personas sin conocer sus posibles efectos.

Los medicamentos deben llevarse protegidos de la humedad, el calor y la exposición directa al sol. También es conveniente portar una lista con el nombre de cada tratamiento, su dosis y el horario correspondiente.

Algunos fármacos, incluidos determinados diuréticos, medicamentos para la presión arterial y tratamientos psiquiátricos, pueden influir en la hidratación o en la capacidad del cuerpo para regular la temperatura. Esto no significa que deban suspenderse, sino que la persona debe conversar previamente con su médico sobre los cuidados necesarios.

Elija una distancia que pueda completar

Cumplir una promesa no obliga a caminar desde San José ni a recorrer decenas de kilómetros.

Una persona adulta mayor puede comenzar desde Tres Ríos, La Unión, Taras, el centro de Cartago o un punto todavía más cercano a la Basílica. También puede realizar solamente un tramo y completar el resto del trayecto en transporte.

Lo importante es escoger una ruta acorde con la capacidad real de caminar, no con la distancia recorrida años atrás.

Una recomendación práctica es ensayar previamente una caminata de menor duración. Si la persona termina excesivamente fatigada, con dolor intenso, mareos o dificultad para recuperarse, debería reconsiderar el trayecto previsto.

También conviene identificar antes de salir:

  • El punto exacto donde comenzará la caminata.
  • Los lugares donde podrá descansar.
  • Las zonas de hidratación.
  • La ubicación de los puestos de atención.
  • La forma en que regresará a su casa.
  • Un punto de encuentro en caso de separarse del acompañante.

Para la Romería 2026 se anunciaron puestos de atención, hidratación y vigilancia a lo largo de la ruta. La Cruz Roja desplegará más de 600 personas voluntarias, más de 100 vehículos de emergencia y al menos ocho puestos de asistencia.

La hidratación debe comenzar antes de caminar

Las personas mayores pueden experimentar cambios en la percepción de la sed. Por esa razón, no siempre sienten la necesidad de beber líquidos aunque estén comenzando a deshidratarse.

La recomendación es iniciar la caminata bien hidratado y tomar agua regularmente, sin esperar a sentir una sed intensa. Sin embargo, quienes tienen insuficiencia cardíaca, enfermedad renal o una indicación médica de restringir líquidos deben consultar cuánto pueden beber con seguridad.

Las personas de 65 años o más son más susceptibles a los problemas relacionados con el calor porque su organismo puede adaptarse con mayor dificultad a los cambios de temperatura. También tienen más probabilidades de vivir con enfermedades crónicas o utilizar medicamentos que influyen en la regulación térmica.

El alcohol y las bebidas energéticas no sustituyen el agua. También conviene moderar las bebidas muy azucaradas y llevar alimentos ligeros que la persona conozca y tolere bien.

Para quienes viven con diabetes, la alimentación y los horarios de los medicamentos requieren una planificación especial. No se debe iniciar una caminata extensa en ayunas.

Nunca camine sin compañía

Una persona mayor debería realizar el trayecto acompañada, especialmente si vive con enfermedades crónicas, utiliza bastón, presenta problemas de equilibrio o ha tenido episodios recientes de desorientación.

El acompañante debe caminar al ritmo de la persona mayor, no varios metros adelante. También debe conocer sus enfermedades, medicamentos y la forma de contactar a la familia.

Es recomendable llevar:

  • Documento de identidad.
  • Teléfono cargado.
  • Número de una persona de contacto.
  • Lista de medicamentos y condiciones médicas.
  • Dinero o medio de pago para regresar.
  • Agua y una merienda.
  • Capa o protección contra la lluvia.
  • Medicamentos de uso habitual.
  • Una tarjeta con información médica relevante.

La ropa debe ser cómoda y visible para conductores y otras personas. La Cruz Roja recomienda utilizar protector solar, calzado adecuado, mantenerse hidratado y prestar especial atención a las personas adultas mayores y a quienes presentan alguna condición de salud.

No estrene zapatos durante la Romería

El calzado nuevo puede provocar ampollas, heridas, inestabilidad y dolor. Lo recomendable es utilizar zapatos cerrados, cómodos, con suela antideslizante y que ya hayan sido usados previamente.

Las medias deben mantenerse secas. Si se mojan por la lluvia o el sudor, conviene cambiarlas. Una pequeña lesión puede complicarse especialmente en personas con diabetes, mala circulación o pérdida de sensibilidad en los pies.

El bastón o dispositivo de apoyo habitual debe acompañar a la persona. No es el momento de dejarlo en casa por vergüenza o para “caminar como antes”.

Usar un apoyo no reduce la autonomía: puede ser precisamente lo que permita participar con mayor seguridad.

Camine a su propio ritmo

Durante la ruta conviene mantener una velocidad que permita conversar sin quedar sin aire. Se deben realizar pausas periódicas antes de alcanzar el agotamiento.

No es aconsejable esperar hasta sentir dolor intenso para detenerse. Las pausas breves permiten hidratarse, comer, revisar los pies y observar cualquier cambio en el estado general.

Debe evitarse correr, subir pendientes rápidamente o intentar seguir el ritmo de personas más jóvenes. El esfuerzo excesivo puede aumentar el riesgo de caídas, descompensaciones cardiovasculares y agotamiento.

La Romería no se mide por la velocidad de llegada.

Señales que obligan a detener la caminata

La persona debe suspender el recorrido y solicitar ayuda cuando presente:

  • Dolor, presión o ardor en el pecho.
  • Falta de aire intensa o diferente de la habitual.
  • Mareo, confusión o desorientación.
  • Desmayo o sensación de desvanecimiento.
  • Palpitaciones persistentes.
  • Debilidad repentina.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Náuseas o vómitos.
  • Sudoración excesiva acompañada de debilidad.
  • Piel muy caliente o alteración del estado de conciencia.
  • Dolor que impide continuar caminando.
  • Caída o golpe.
  • Sangrado o lesión importante en los pies.

En personas mayores, un problema cardíaco no siempre produce el dolor de pecho típico. También puede manifestarse mediante cansancio extremo, falta de aire, debilidad, náuseas o mareo.

Ante estos síntomas no se debe intentar “llegar como sea” hasta la Basílica. Hay que detenerse, buscar un lugar seguro y solicitar atención.

CCSS activa establecimientos para atender emergencias

La CCSS activó un protocolo especial para la Romería 2026 y dispuso de 35 establecimientos de salud en Cartago y San José para responder inicialmente a las necesidades de las personas peregrinas.

El objetivo es distribuir las atenciones y evitar la saturación del servicio de Emergencias del Hospital Max Peralta. El Hospital Calderón Guardia también está disponible para brindar apoyo ante situaciones que requieran traslados o una respuesta de mayor complejidad. La coordinación se realiza junto con la Cruz Roja Costarricense.

La existencia de este operativo no sustituye la preparación individual. Cada persona debe conocer sus límites y evitar exponerse innecesariamente.

También existen otras formas de vivir la fe

Para algunas personas adultas mayores, la decisión más segura será no realizar una caminata extensa. Esto no hace que su fe, agradecimiento o promesa tengan menor valor.

La persona puede acercarse en transporte, caminar un trayecto corto, asistir a una celebración en su comunidad, acompañar espiritualmente a familiares o visitar la Basílica en un momento con menor concentración de público.

La autonomía también significa poder decidir cómo participar, sin presiones familiares y con información suficiente sobre los riesgos.

Cuidarse no representa falta de fe. Reconocer los límites del cuerpo puede ser una forma profundamente responsable de agradecer la vida.

Una Romería segura comienza antes del primer paso

Después de los 65 años, caminar hacia Cartago puede continuar siendo una experiencia significativa, siempre que exista preparación, acompañamiento y respeto por la condición funcional de cada persona.

La edad no debe utilizarse para excluir automáticamente a alguien de una tradición que valora. Pero tampoco debe ignorarse que las enfermedades crónicas, el calor, las aglomeraciones, las pendientes y las largas distancias pueden generar riesgos.

La mejor promesa no es llegar a cualquier costo. Es regresar a casa con salud, tranquilidad y la alegría de haber vivido la fe de acuerdo con las propias posibilidades.

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