Su derecho hoy: «Firme aquí, mamá»: qué hacer cuando lo llevan donde un notario a firmar algo que no entiende

Jun 16, 2026 | Super cuidadores | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

SU DERECHO HOY . Por: Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com

Si un familiar lo lleva a una notaría a firmar documentos que usted no comprende, tiene derecho a detenerse. La ley está de su lado, y el notario tiene el deber de explicarle. Esto es lo que puede hacer en ese momento.

Doña Elena tiene 79 años. Una mañana su hijo la recogió y le dijo: «Vamos rápido donde un abogado, mamá, son unos papeles del banco, usted solo firma y nos venimos.» En la oficina le pusieron varias hojas enfrente. Ella no entendió casi nada: letras pequeñas, palabras como «gravamen» e «hipoteca». Sintió que todos esperaban, que preguntar era una molestia, que desconfiar de su propio hijo estaba mal. Firmó. Meses después supo que con esa firma había puesto su casa como garantía de una deuda que no era suya.

Si usted se ha visto en una escena parecida, o teme que le pase a su madre o a su padre, lea con atención. Porque en esa oficina, frente a esos papeles, usted tiene más derechos de los que cree. Y ejercerlos no es desconfianza: es prudencia.

LO PRIMERO: USTED NO ESTÁ OBLIGADO A FIRMAR NADA QUE NO ENTIENDA

Grábese esta frase, porque es la más importante de todo el artículo: nadie puede obligarlo a firmar, y usted puede decir «no» o «todavía no» en cualquier momento, incluso ya sentado frente al notario. Una firma vale porque expresa su voluntad libre e informada. Si usted no entiende lo que firma, no hay voluntad informada, y un documento firmado bajo presión o engaño puede ser impugnado después. Pero es muchísimo mejor evitar el problema que tener que repararlo.

La prisa es la primera señal de alarma. Ningún trámite legítimo se daña porque usted se tome un día más para entenderlo. Cuando alguien lo apura —»firme rápido», «es solo un formalismo», «no se complique»—, justamente ahí es donde debe detenerse.

EL NOTARIO TIENE EL DEBER DE EXPLICARLE

Mucha gente cree que el notario es un simple sellador de firmas. No lo es. Según el Código Notarial de Costa Rica, la función notarial consiste en asesorar a las personas sobre la formación legal de su voluntad; es decir, el notario está para ayudarle a entender lo que va a firmar, no solo para dar fe de que firmó. Además, la ley establece que, al concluir el acto, el notario debe leer el contenido de la escritura a quienes comparecen y dejar constancia de su consentimiento o aprobación.

Eso significa que usted tiene todo el derecho de decirle, con estas palabras o parecidas: «Por favor, explíqueme en lenguaje sencillo qué estoy firmando, qué propiedad o qué dinero involucra, y qué consecuencias tiene para mí.» Un notario serio se lo explicará sin problema. Si un notario se molesta, lo apura o evade sus preguntas, esa es una señal de alarma tan grande como la prisa del familiar.

CINCO COSAS QUE PUEDE HACER EN ESE MOMENTO

  • Pida que le lean y le expliquen todo el documento. No firme la primera página hasta entender la última. Pregunte qué bien o qué dinero está en juego y qué pasa con él después de su firma.
  • Pida una copia para leerla con calma. Tiene derecho a llevarse el documento, leerlo en casa y consultarlo con alguien de confianza antes de firmar. «Lo voy a pensar» es una respuesta completamente válida.
  • Busque una segunda opinión neutral. Antes de firmar, llame al Servicio de Orientación Socio Legal de AGECO al 2542-4527. Es gratuito y le pueden orientar sobre qué significa lo que le piden firmar.
  • Si traspasa una propiedad, reserve el usufructo. Si de verdad usted decide, con libertad, traspasar su casa a un familiar, pida que en la escritura se reserve su derecho de usufructo. Eso le garantiza vivir y disfrutar de esa propiedad por el resto de su vida, aunque cambie de dueño. Que el notario lo deje por escrito. Esa cláusula ha evitado que muchas personas terminen en la calle.
  • No responda preguntas sobre su dinero si no quiere. Usted no está obligado a explicarle a nadie cuánto tiene, cuánto recibe de pensión o qué piensa hacer con sus bienes. Son suyos, y la decisión también.

POR QUÉ ESTO IMPORTA: LA LEY LO PROTEGE

Cuando un familiar presiona, engaña o coacciona a una persona mayor para que firme y disponga de sus bienes, eso tiene un nombre: violencia patrimonial. Y no es un asunto privado de la familia. La Ley 7935, Ley Integral para la Persona Adulta Mayor, tipifica en su artículo 61 la explotación de las personas mayores. El artículo 216 del Código Penal sanciona la estafa y otras defraudaciones. Y la Ley 9394, la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, le reconoce el derecho a una vida libre de violencia, también de la patrimonial. La Defensoría de los Habitantes ha sido enfática: privar a una persona mayor del control de sus recursos no es un conflicto doméstico, es una vulneración de derechos humanos.

No es un problema raro. En el Servicio de Orientación Socio Legal de AGECO, la violencia patrimonial encabeza las consultas en lo que va de 2026, y según el Organismo de Investigación Judicial, los delitos contra la propiedad y las estafas concentraron la mayoría de los casos contra personas mayores. Muchas víctimas callan porque el agresor es un hijo o una hija. Pero el silencio es justamente lo que permite el despojo.

SI YA FIRMÓ ALGO QUE NO ENTENDIÓ

No se quede en silencio por vergüenza ni por miedo. Cuanto antes actúe, más posibilidades hay de proteger su patrimonio. Estas son sus puertas:

  • – AGECO — Orientación Socio Legal: 2542-4527. Gratuito; le orientan sobre qué hacer y cómo denunciar.
  • – CONAPAM — Línea Dorada: 1165. Las 24 horas, vinculada al 9-1-1 para casos de personas mayores.
  • – OIJ. Para interponer la denuncia penal cuando hubo engaño, coacción o despojo.

Termino aquí. Querer a un hijo no lo obliga a entregarle, sin entender, lo que construyó en toda una vida. Pedir que le expliquen, tomarse su tiempo y consultar antes de firmar no es desconfiar: es ejercer su derecho a decidir sobre lo suyo con la cabeza clara. Una firma dada con plena conciencia es un acto de libertad. Una firma arrancada con prisa y confusión es, muchas veces, el principio de un despojo.

Si usted tiene un padre, una madre o una abuela que podría ser llevada a firmar «unos papeles» sin entenderlos, hable con ella hoy y enséñele estas cinco cosas. Comparta este artículo con sus hermanos y con quien cuide a una persona mayor. Conocer el derecho, antes de entrar a la notaría, es el mejor escudo. ¿A quién va a proteger usted hoy de firmar lo que no entiende?

Artículos relacionados