Más allá del medicamento: las terapias no farmacológicas que cambian la vida en el hogar de larga estancia Club de Oro

May 27, 2026 | Salud, slider salud | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

En San Juan de la Unión, Cartago, Club de Oro demuestra desde 2017 que envejecer bien no depende únicamente de los fármacos. Un modelo gerontológico centrado en la persona, rodeado de naturaleza y sostenido por ciencia, que el país necesita conocer.

Por: Redacción www.costaricamayor.com

Envejecer no es una enfermedad. Sin embargo, durante décadas la atención de las personas adultas mayores giró casi exclusivamente alrededor del medicamento. La gerontología contemporánea lleva años señalando que ese modelo es insuficiente. Las terapias no farmacológicas —intervenciones estructuradas que no utilizan fármacos para mejorar el bienestar físico, cognitivo y emocional— tienen respaldo científico creciente: estudios publicados en revistas como The Lancet y Jama documentan sus efectos sobre la reducción del deterioro cognitivo, la disminución de síntomas depresivos, la mejora del equilibrio y la preservación de la autonomía funcional en personas mayores, incluso en estadios avanzados de demencia. Su mecanismo es tan simple como poderoso: mantienen activos los circuitos neurales, musculares y sociales que el desuso deteriora. Club de Oro, en San Juan de la Unión, construye desde 2017 una respuesta cotidiana a esa premisa.

Un ambiente familiar, proactivo y centrado en la persona

Club de Oro nació como proyecto personal de Gabriela Garrido, terapeuta física y experta en el abordaje de síndromes demenciales, maestrante en Gerontología, fundado en homenaje a sus cuatro abuelos. La premisa que orienta cada decisión es tan sencilla como exigente: la persona adulta mayor debe vivir, no solo estar custodiada. El centro opera en dos modalidades —residencia de larga estancia y Club de Día— en un entorno rodeado de jardines y naturaleza que no es decorativo sino terapéutico: las áreas verdes, el aire libre y el contacto con el entorno vivo son parte deliberada del modelo de atención. El ambiente que se respira allí es familiar y proactivo, con un equipo interdisciplinario que entiende el cuidado como acompañamiento, no como custodia.

«Cuando pensé en Club de Oro, quería que cada persona que llegara aquí sintiera que su vida seguía teniendo sentido, propósito y alegría. Las terapias no farmacológicas no son un lujo ni un complemento: son la columna vertebral de lo que hacemos. La ciencia nos dice que el cerebro y el cuerpo responden al estímulo, a la creatividad, al vínculo y al movimiento. Nuestra responsabilidad es garantizar que eso ocurra todos los días.» — Gabriela Garrido, fundadora de Club de Oro.

El cuerpo en movimiento: fisioterapia, hidroterapia y gimnasio fitness

La terapia física —individual y grupal— es uno de los pilares del modelo. Mantener la movilidad reduce el riesgo de caídas, preserva la autonomía funcional y tiene efecto directo sobre el estado de ánimo, gracias a la liberación de endorfinas que activa el ejercicio sostenido. Club de Oro complementa la fisioterapia con un gimnasio fitness adaptado a las necesidades de la persona mayor y con caminatas diarias en sus amplias áreas verdes. El baile rítmico, la zumba para personas adultas mayores y los ejercicios en circuito rítmico forman parte de la rutina semanal y conjugan estímulo cardiovascular, coordinación, equilibrio y disfrute. A esa dimensión se suman, ya por tercer año consecutivo, las olimpiadas especiales del centro: una jornada de competencias adaptadas que convoca a residentes, personal y familias alrededor del esfuerzo, el juego limpio y la celebración del cuerpo en movimiento. El jacuzzi de hidroterapia y el spa relajante completan la dimensión corporal: el agua caliente reduce la tensión muscular, alivia el dolor articular y actúa como estímulo sensorial con efectos documentados sobre la ansiedad y el bienestar general. No son servicios de confort: son intervenciones terapéuticas con nombre científico.

La mente como campo de trabajo: terapia cognitiva y talleres de memoria

Club de Oro se especializa en la atención de personas con síndromes demenciales, lo que convierte la estimulación cognitiva en prioridad clínica. La terapia cognitiva y los talleres de memoria buscan preservar las funciones mentales aún activas: atención, orientación, lenguaje, memoria episódica. Las tardes del recuerdo, el cineforo, el bingo y las clases de inglés y computación son, en términos gerontológicos, intervenciones cognitivas con formato lúdico. La terapeuta de lenguaje —valorada especialmente en los testimonios de familiares— atiende las dificultades de comunicación frecuentes en personas con demencia o secuelas de eventos cerebrovasculares, preservando una de las formas más profundas de dignidad: la capacidad de hacerse entender.

El teatro como terapia: cuando toda la casa se sube al escenario

Si hay una intervención que retrata la filosofía de Club de Oro, son las obras de teatro. No se trata de presentaciones esporádicas ni de un entretenimiento accesorio: son terapia no farmacológica de pleno derecho, integrada al modelo de atención. En cada montaje participa toda la comunidad del centro, empezando por las personas residentes y siguiendo por el personal. Memorizar líneas, ensayar movimientos, asumir un personaje y aparecer ante un público activa simultáneamente memoria, lenguaje, motricidad, autoestima y vínculo social. Para una persona con deterioro cognitivo, recordar un parlamento y recibir un aplauso es una experiencia clínica y emocionalmente significativa. Para el personal, subirse al escenario al lado de los residentes derriba la asimetría del cuidado y reafirma una idea sencilla: aquí nadie está solo en la representación de su propia vida.

Las manos que crean y la naturaleza que sana

La creatividad se despliega en talleres de bisutería, mosaico, pintura, cerámica, bordado, costura, elaboración de jabones y cocina. A ese catálogo permanente se suman los talleres de temporada —como la elaboración de galletas y de velas—, que aprovechan fechas y estaciones para introducir aromas, texturas y rituales nuevos sin perder el hilo terapéutico. Cada actividad trabaja motricidad fina, concentración y sentido de logro. Pero Club de Oro va más lejos: cuenta con un meliponario de abejas mariolas —insectos sin aguijón cuya observación y cuidado combina estimulación sensorial, responsabilidad y contacto con la naturaleza— y con un invernadero de hongos comestibles que convierte el cultivo en una experiencia de aprendizaje y productividad real. Ambas iniciativas encarnan lo que la gerontología denomina hortiterapia o terapia con la naturaleza: intervenciones que reducen el estrés, mejoran el estado de ánimo y fortalecen el sentido de propósito.

Vida independiente: de la playa a las noches de fogata

Uno de los rasgos más singulares de Club de Oro es su apuesta real por la autonomía. Los residentes no son receptores pasivos de actividades diseñadas por otros: son quienes proponen, deciden y lideran. Las visitas organizadas a la playa —con supervisión y todos los cuidados necesarios— son un ejemplo elocuente: los propios residentes participan en la planeación de lo que van a hacer una vez allí. Las noches de fogata crean un espacio de convivencia, evocación y comunidad que ningún protocolo clínico puede sustituir. Las actividades religiosas —con visitas según la fe de cada residente, sea católica, evangélica u otra— atienden la dimensión espiritual que la gerontología reconoce como factor protector del bienestar en la vejez.

El vínculo como terapia: visitas libres todos los días

Las familias pueden visitar a sus seres queridos todos los días, de 9 a.m. a 6 p.m., sin cita. En casos especiales, pueden quedarse la noche. La red de apoyo social es, para la gerontología, una intervención no farmacológica en sí misma: su efecto sobre la depresión, el deterioro cognitivo y la esperanza de vida está documentado. Mantenerla activa requiere una decisión institucional deliberada. En Club de Oro, esa decisión está tomada desde el primer día.

Un modelo que el país puede aprender

Club de Oro recuerda que hay otra Costa Rica posible: la que trata el envejecimiento como una etapa de vida que merece ciencia, creatividad y respeto irrestricto por los derechos de la persona. Las terapias no farmacológicas no son el futuro del cuidado gerontológico. Son su presente, disponible ya, en San Juan de la Unión, para quien quiera verlo.


Club de Oro se encuentra en San Juan de la Unión, Cartago, del Colegio Angloamericano 250 metros al sur. Teléfonos: 2278-2627 / 8844-0303. Sitio web: clubdeoro.org. Instagram: @clubdeorocr.

 

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