SALUD: Por: Redacción www.costaricamayor.com
La presión alta, la diabetes y el tabaquismo alrededor de los 50 años no solo enferman el corazón: también acortan los años que el cerebro vive sano.
Un estudio recién publicado en la revista Neurology puso número a algo que la medicina venía intuyendo: quienes llegan a la mediana edad sin esos tres factores viven, en promedio, cerca de 12,6 años más libres de demencia que quienes cargan los tres. Lo que hacemos a los 50 puede influir en cómo llegará nuestro cerebro a los 70 y a los 80.
Doña Marta es un personaje compuesto, construido a partir de situaciones reales y frecuentes entre las personas cuidadoras que leen a Costa Rica Mayor. No representa a una persona en particular.
Doña Marta tiene 52 años y cuida a su madre, que a los 79 empezó a olvidar los nombres de sus nietos. Cada visita al médico la deja con una pregunta que no se atreve a decir en voz alta: ¿me pasará lo mismo? Durante años pensó que la respuesta dependía solo de la suerte o de la herencia familiar. La ciencia acaba de ofrecerle algo distinto: una parte de esa respuesta está en decisiones que ella todavía está a tiempo de tomar.
La investigación fue dirigida por el sistema hospitalario NYU Langone Health, en Estados Unidos, y analizó los datos de 12.409 personas que al inicio no tenían demencia. Todas rondaban los 56 años cuando fueron evaluadas por tres factores concretos: presión arterial alta, diabetes y tabaquismo. Luego fueron seguidas durante un promedio de 26 años. Es un seguimiento largo, de esos que permiten ver cómo se comporta la salud a lo largo de casi tres décadas de vida.
El resultado central es sencillo de entender y difícil de olvidar. Las personas que llegaron a la mediana edad sin ninguno de los tres factores vivieron, en promedio, cerca de 30 años sin desarrollar demencia después del inicio del estudio. Quienes cargaban los tres factores vivieron alrededor de 17 años sin demencia. La diferencia, de aproximadamente 12,6 años, no es un detalle técnico: son más de una década de recuerdos, de conversaciones, de autonomía para decidir sobre la propia vida.
Conviene decir con claridad qué mide este estudio y qué no. Se trata de una investigación observacional. Eso significa que muestra una asociación fuerte y consistente entre cuidar la salud vascular en la mediana edad y vivir más años sin demencia, pero no demuestra por sí sola que evitar esos factores garantice ese resultado en cada persona. La distinción importa. No estamos ante una promesa individual, sino ante una tendencia poderosa observada en miles de personas durante décadas.
Aun con esa cautela, la explicación biológica encaja. La presión alta, la diabetes y el humo del cigarrillo dañan los vasos sanguíneos, incluidos los diminutos que irrigan el cerebro. Con los años, ese daño se acumula, reduce el flujo de sangre y va restándole al cerebro capacidad de resistir. Cuidar el corazón y cuidar la memoria terminan siendo, en buena medida, la misma tarea.
El estudio dejó otro dato que merece atención. Las mujeres vivieron más años sin demencia que los hombres en cada categoría de riesgo. Incluso entre quienes tenían los tres factores, las mujeres promediaron 18,1 años libres de demencia frente a 16,6 años en los hombres. La investigación también halló diferencias según el grupo de población, lo que recuerda que la prevención no llega por igual a todas las personas y que las políticas de salud deben mirar a quienes históricamente reciben menos.
¿Qué significa esto para una persona mayor en Costa Rica, o para quien la cuida? Significa que la mediana edad no es una etapa perdida ni una sentencia dictada. Es, más bien, una ventana. La presión arterial se puede medir y controlar. La diabetes se puede prevenir y tratar. El cigarrillo se puede dejar, a cualquier edad, con acompañamiento. Ninguna de estas acciones es un secreto de laboratorio: son las mismas que la Caja Costarricense de Seguro Social ofrece en cada Ebais del país, muchas veces sin que la persona sepa que, además del corazón, está protegiendo su memoria.
El dato adquiere un peso particular en un país que envejece rápido. Costa Rica figura entre las naciones de mayor esperanza de vida de la región, y la península de Nicoya fue durante años un referente mundial de vejez saludable. Pero esa ventaja no está garantizada: la presión alta y la diabetes son hoy dos de los diagnósticos más frecuentes en la población adulta del país, y ambos empiezan a instalarse, precisamente, en la mediana edad. El estudio sugiere que atender esos padecimientos a tiempo no solo alarga la vida, sino que protege los años en que esa vida se recuerda y se decide.
Para doña Marta, la noticia cambia el peso de la pregunta. Su madre ya vive con demencia, y eso no se revierte con una consulta. Pero su propia historia todavía se está escribiendo. Controlar su presión, revisar su glucosa y no fumar dejan de ser recomendaciones abstractas y se convierten en algo mucho más concreto: años de lucidez que podría ganar para sí misma y para su familia. La misma decisión sirve para quien lee esto pensando en su papá, en su mamá o en su propio futuro.
Vivir sin demencia no debería ser un privilegio de pocos. Es parte del derecho de toda persona a envejecer con dignidad y con sus facultades intactas el mayor tiempo posible. Y este estudio confirma que ese derecho también se defiende en la consulta médica, en la farmacia, en la decisión cotidiana de cuidarse. Termino aquí.
¿Y si los años que su cerebro vivirá sano dependieran, en parte, de una cita médica que usted todavía está a tiempo de agendar?
Cuéntenos: ¿cuida usted a un familiar con demencia? Escríbanos a hola@costaricamayor.com y comparta su experiencia.
Fuente principal: estudio «Midlife Vascular Risk Burden and Dementia-Free Survival Years», Neurology Open Access (2026), DOI 10.1212/WN9.0000000000000152, basado en el estudio Atherosclerosis Risk in Communities (ARIC). Investigación dirigida por NYU Langone Health. Datos complementarios verificados en medicalxpress.com, Neuroscience News y Medical News Today. El dato sobre atención de hipertensión y diabetes en la CCSS requiere verificación con fuente primaria antes de su publicación.




