A sus 79 años, Rosario Ruiz Brenes continúa vinculada al atletismo máster y llevando el nombre de Alajuelita fuera de Costa Rica. Los registros deportivos permiten seguir su huella durante al menos una década: desde los 10 kilómetros de la tradicional Sol y Arena hasta competencias internacionales en Panamá y el reto de los 42 kilómetros en Medellín.
Frecuencia Vida. Por: Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com
Hay historias que se cuentan en años. La de Rosario Ruiz Brenes también puede contarse en kilómetros.
A los 79 años, esta vecina de Alajuelita continúa haciendo del atletismo parte de su proyecto de vida. No se trata simplemente de “seguir activa” después de determinada edad: los registros disponibles muestran participación en competencias deportivas durante al menos una década y, más recientemente, presencia en pruebas internacionales representando a Costa Rica.
En septiembre de 2026, el Comité Cantonal de Deportes y Recreación de Alajuelita informó que Rosario se encontraba en Colombia para participar en la Maratón Medellín Sistecrédito, inscrita para afrontar los 42 kilómetros.
Pero Medellín no es el inicio de esta historia.
Una huella que puede seguirse durante al menos diez años
Los resultados de la Clásica Sol y Arena 2016, celebrada en Puntarenas, ya registraban a Rosario Ruiz Brenes como corredora procedente de Alajuelita.
Aquella competencia era de 10 kilómetros sobre arena, una característica que aumenta la exigencia del recorrido. Rosario terminó con un tiempo oficial de 1 hora, 11 minutos y 6 segundos, y un tiempo chip de 1:09:42 en la categoría femenina de 55 años y más.
Eso significa que cuando en 2026 su nombre volvió a llamar la atención por el desafío de Medellín, no estábamos ante una incursión ocasional en el deporte.
Había, al menos, una década documentada de kilómetros detrás.
Y probablemente muchos más.

A los 78 años ganó su categoría en Panamá
Uno de los resultados más destacados de su trayectoria reciente ocurrió fuera de Costa Rica.
El 2 de febrero de 2025, Rosario participó en la 46.ª edición de La Candelaria Internacional, celebrada en La Concepción de Bugaba, Chiriquí, Panamá.
El registro oficial de Panama Runners la identifica con 78 años, integrante de Costa Rica Team y participante de la prueba de 10 kilómetros.
Su tiempo fue de 1 hora, 17 minutos y 51 segundos.
Pero hay otro dato que sobresale: Rosario obtuvo el primer lugar de la categoría femenina de 70 años y más.
Aquí cambia la manera de contar la historia.
Rosario no estaba simplemente participando en una actividad recreativa. Formaba parte de una competencia internacional, recorría la misma distancia establecida para las demás personas participantes y obtenía un resultado deportivo dentro de su categoría.
También aparece en el atletismo costarricense
En 2024, cuando tenía 77 años, Rosario figuró entre las personas inscritas para los 10 kilómetros de Marathon San José, dentro de la categoría femenina de 75 años y más.
La suma de estos registros —Puntarenas, San José, Panamá y posteriormente Colombia— dibuja algo bastante más interesante que una fotografía aislada de una corredora de 79 años.
Dibuja continuidad.
Y la continuidad es fundamental cuando hablamos de envejecimiento saludable.
El gran reto de 2026: 42 kilómetros en Medellín
En septiembre de 2026 llegó un desafío de otra dimensión.
Desde Alajuelita se informó que Rosario había viajado a Colombia para participar en los 42 kilómetros de la Maratón de Medellín, programada para el domingo 6 de septiembre.
La maratón es una prueba de 42,195 kilómetros, una distancia que exige meses de preparación, planificación del entrenamiento, resistencia física y una estrategia adecuada para completar el recorrido.
El reto permite observar su trayectoria desde una perspectiva distinta: Rosario no solo ha mantenido la práctica deportiva durante años, sino que continúa planteándose objetivos que requieren preparación y compromiso.
Y su historia no necesita exageraciones.
El hecho de que una mujer costarricense de 79 años mantenga una trayectoria deportiva y participe en carreras dentro y fuera del país ya tiene suficiente fuerza.
No se trata de decir que “la edad es solo un número”
Las historias de personas mayores deportistas suelen acompañarse de frases como “la edad no existe” o “la edad es solo un número”.
Suena bonito. Pero desde la gerontología podemos ir un poco más lejos.
La edad sí existe y el cuerpo cambia con los años. Lo importante es que esos cambios no determinan automáticamente lo que una persona puede querer, aprender, disfrutar o intentar.
Tampoco todas las personas envejecen de la misma manera.
Una persona de 79 años puede correr. Otra puede bailar. Otra cultivar un jardín, estudiar en la universidad, pintar, viajar o necesitar apoyos importantes para realizar actividades cotidianas.
Todas son formas reales de envejecer.
Por eso, quizá el principal mensaje de Rosario no sea que todas las personas de 79 años deberían correr una maratón. Es que cumplir años no cancela automáticamente los proyectos personales.
¿Qué dice la ciencia sobre ejercicio y envejecimiento?
La evidencia científica respalda ampliamente la importancia de mantenerse físicamente activo durante la vejez.
La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas de 65 años y más acumulen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, o una combinación equivalente.
También recomienda realizar actividades de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana y, especialmente en personas mayores, incorporar ejercicios que trabajen el equilibrio y la fuerza para conservar la capacidad funcional y prevenir caídas.
La actividad física regular se asocia con beneficios cardiovasculares, metabólicos y funcionales, además de contribuir al bienestar psicológico, la movilidad y la autonomía.
Pero hay una aclaración importante.
Correr una maratón no forma parte de las recomendaciones generales para todas las personas mayores.
Una prueba de 42 kilómetros representa una exigencia considerable y requiere entrenamiento progresivo, experiencia y condiciones individuales adecuadas.
La historia de Rosario no debe interpretarse como una invitación a que todas las personas mayores corran una maratón.
El mensaje es mucho más amplio.
Caminar, bailar, nadar, realizar ejercicios de fuerza, practicar un deporte, hacer jardinería activa o simplemente reducir el tiempo sedentario también son formas de incorporar movimiento a la vida cotidiana.

Más que ejercicio: tener algo por lo cual entrenar
Prepararse para una carrera significa tener una fecha marcada en el calendario.
Significa entrenar, organizar el tiempo, cuidar la alimentación, viajar, compartir con otras personas y trabajar para alcanzar una meta.
Ese componente convierte al deporte en algo más que actividad física.
Puede convertirse en participación social, autonomía, identidad y proyecto de vida.
En una sociedad que todavía representa con frecuencia a las personas mayores únicamente desde la enfermedad, la jubilación o la necesidad de cuidados, historias como la de Rosario ayudan a ampliar la fotografía.
Una persona puede necesitar atención médica y continuar teniendo proyectos.
Puede jubilarse y seguir compitiendo.
Puede cumplir 70, 75 o 79 años y continuar preguntándose:
¿Cuál será mi próximo reto?
Rosario sigue sumando kilómetros
De aquella Sol y Arena de 2016 a las competencias internacionales de la última década han pasado años, carreras y miles de pasos.
Rosario Ruiz Brenes sigue allí.
Con 79 años.
Con Alajuelita como punto de partida.
Y con una historia que recuerda algo que en Frecuencia Vida queremos repetir con frecuencia:
envejecer no significa terminar los proyectos; muchas veces significa tener la libertad de elegir otros nuevos.
Fuente: Conversación entre Eduardo Méndez y Doña Rosario Ruiz. Setiembre 2026.








