Adultos mayores en Costa Rica aprenden sobre sus derechos y se empoderan en la Universidad Santa Paula

Abr 17, 2026 | Frecuencia de vida, Recientes, slider frecuencia de vida | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

El curso de Derechos Humanos del Diplomado en Calidad de Vida y Desarrollo Humano de la Universidad Santa Paula transforma la forma en que las personas mayores viven, piensan y defienden su dignidad

Por: Redacción y fotografias www.costaricamayor.com

En las aulas de la Universidad Santa Paula está ocurriendo algo profundo y transformador: personas adultas mayores están descubriendo que tienen derechos, que pueden exigirlos y que no están solas.

Para muchas de ellas, este proceso ha sido revelador. “No había imaginado que yo tenía derechos”, expresa Doña Miriam Fallas una estudiante de 74 años, quien hoy reconoce que tiene el derecho de hacer valer sus necesidades y que estas sean escuchadas y atendidas. A partir de este aprendizaje, afirma con claridad: “Los adultos mayores tenemos derechos”.

Este tipo de testimonios evidencia una realidad aún presente en Costa Rica: el desconocimiento de los derechos limita la capacidad de acción de muchas personas mayores. Sin embargo, cuando ese conocimiento llega, transforma.

El curso de Derechos Humanos: aprender para defenderse

El curso de Derechos Humanos es impartido por Eduardo Méndez, Abogado, especialista en temas de envejecimiento y vejez y es parte del Diplomado en Calidad de Vida y Desarrollo Humano, se convierte en un espacio donde el aprendizaje adquiere un sentido práctico y vital.

Mayori Ramírez lo resume con claridad: “Aprendí a conocer y defender mis derechos de adulta mayor, y me siento empoderada”. Para ella, el paso por la Universidad Santa Paula ha sido “una experiencia bastante enriquecedora” que le ha permitido fortalecerse en distintas áreas de su vida.

Flory de Chaves señala que este proceso le permitió “ampliar mi conocimiento invaluable de mis derechos y la necesidad de que estos me sean respetados”, agregando incluso un deseo que refleja una aspiración social más profunda: que no tenga que reclamarlos, sino que el respeto hacia las personas mayores sea una práctica cotidiana.

El curso no solo informa, sino que transforma la manera en que las personas se posicionan frente a su realidad.

Del conocimiento al empoderamiento

A medida que avanza el proceso formativo, las personas adultas mayores comienzan a experimentar un cambio en su forma de pensar y actuar.

“Conocer cuáles son mis derechos me permite ejercerlos y hacerlos valer cuando los requiera”, señala Enrique Vargas quien  viaja a la Universidad desde Alajuela. Doña Alicia lo expresa desde una dimensión más emocional: “Estar bien informado y saber que tenemos tantos derechos nos permite desenvolvernos sabiendo que hay quien nos defienda en casos especiales”.

Este empoderamiento también se traduce en acciones concretas. Gertruidis y Sara Feterman son hermanas que iniciarón juntas el diplomado. Ellas recomiendan a otras personas mayores no quedarse de brazos cruzados. “Que exijan sus derechos a las diferentes instituciones que los pueden ayudar, como CONAPAM, derechos del consumidor y hasta la Sala Constitucional si es necesario”, señala una de las reflexiones, recordando además que existen leyes como la Ley 7935 que protegen a esta población.

Una mirada crítica al entorno: la realidad en las comunidades

El conocimiento de los derechos también despierta una mirada crítica sobre el entorno en el que viven las personas mayores.

Las condiciones de infraestructura aparecen como una preocupación constante. “Las calles y aceras son un peligro… pueden ocasionar caídas y accidentes. Yo misma he sido víctima de esta situación”, relata una participante. Lourdes Calderón comenta que en su barrio “no existen aceras ni alcantarillas y caminamos por la calle, lo que representa un riesgo constante”.

Desde esta experiencia, surgen propuestas claras dirigidas a las municipalidades. Se plantea la necesidad de mejorar las aceras, hacerlas más accesibles para personas con limitaciones físicas, incorporar rampas para sillas de ruedas y fortalecer la limpieza y el mantenimiento de los espacios públicos.

También se propone impulsar programas comunitarios y espacios de encuentro para personas adultas mayores, entendiendo que el bienestar no es solo individual, sino también colectivo.

Instituciones, rutas de apoyo y defensa

Otro de los aprendizajes clave del curso es el reconocimiento de las rutas institucionales disponibles para la defensa de derechos.

“Infórmese, busque asesoría legal para evitar seguir siendo violentado en sus derechos. Acuda a CONAPAM y, de ser necesario, a los tribunales”, recomienda Don Hector Blanco, vecino de Tres Rios. En casos de emergencia, incluso se menciona la importancia de acudir a servicios como el 911 o llamar al 1165 ante situaciones de agresión.

Este conocimiento marca una diferencia sustancial: las personas dejan de sentirse desprotegidas y comienzan a identificar herramientas concretas para actuar.

Bienestar y vejez: vivir con sentido

Paralelamente al aprendizaje jurídico, emerge una reflexión profunda sobre el bienestar en la vejez.

Los propios estudiantes comparten consejos que reflejan una visión activa y positiva de esta etapa de la vida. “Tener un pensamiento positivo” y “saber que podemos alcanzar sueños a pesar de la edad” son ideas recurrentes. También se destaca la importancia de la paz emocional: “Apartarse de todo lo que nos robe la paz”.

La dimensión social aparece como clave. “No se quede solo encerrado en la casa, socialice todo lo que pueda, conozca y haga nuevas amistades”, recomienda otra participante. En esa misma línea, se invita a “compartir con otros adultos mayores” y a vivir “en paz, haciendo el bien y en armonía familiar”.

Otra reflexión resume este enfoque de manera sencilla pero poderosa: “Haga y disfrute todo lo que pueda… un día a la vez”.

Educación que transforma la vejez

Lo que ocurre en la Universidad Santa Paula no es solo un proceso educativo, es una transformación social en pequeña escala.

Las personas adultas mayores que participan en el Diplomado en Calidad de Vida y Desarrollo Humano no solo adquieren conocimientos, sino que reconstruyen su identidad como sujetos de derechos, fortalecen su voz y desarrollan una mayor conciencia sobre su entorno.

Como bien lo expresa Don Jorge Camacho, el conocimiento de los derechos genera “empoderamiento del adulto mayor” y permite enfrentar situaciones de vulneración que ocurren en distintos espacios, desde instituciones públicas hasta servicios cotidianos.

En un país que envejece aceleradamente, este tipo de iniciativas se vuelve fundamental. Porque cuando una persona mayor entiende sus derechos, no solo cambia su vida: cambia la forma en que la sociedad la mira.

Y ese, precisamente, es el verdadero impacto de la educación.


Desea matricularse en el Diplomado en Calidad de Vida y Desarrollo Humano de la Universidad Santa Paula, envie un whatsapp o llame al 8561-6844 con Jimena Mina

 

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