El testamento: una decisión de dignidad que hoy está a su alcance

Sep 10, 2026 | Recientes, Super cuidadores | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

SU DERECHO HOY.  Por: Ana Rosa Alvarado, Abogada y Notaria. Colaboradora de www.costaricamayor.com 

Muchas personas adultas mayores creen que hacer testamento es complicado o que solo importa cuando ya no están. La verdad es lo contrario: es un acto sencillo, personal y profundamente tranquilizador que usted puede tomar mientras conserva plena voluntad.

Hace poco tuve la oportunidad de impartir una clase sobre testamentos a un grupo de personas adultas mayores en la Universidad Santa Paula. Confieso que llegué pensando que sería una charla técnica y que ellas escucharán con cierta distancia. Ocurrió lo contrario: apenas terminé de explicar en qué consiste este instrumento, las preguntas brotaron una tras otra. Que si podían dejar la casa a un solo hijo, que si el testamento se podía cambiar después, que si hacerlo significaba que ya estaban por partir. En sus voces había una mezcla de temor y alivio, la de quien por fin se atreve a nombrar algo que llevaba años posponiendo. Salí de aquella clase convencida de una cosa: a las personas mayores no les falta interés en proteger su voluntad; les falta información clara y un espacio donde preguntar sin miedo. Esta nota nace de esa experiencia. 

Qué es realmente un testamento

Un testamento es un acto jurídico libre, personalísimo y revocable mediante el cual una persona con capacidad legal dispone de sus bienes y derechos, o deja instrucciones, para después de su muerte. Dicho en palabras sencillas: es una manifestación de última voluntad, donde usted decide cómo se distribuirá lo que ha construido a lo largo de su vida.

Que sea libre significa que nadie puede obligarle a otorgarlo ni a decidir en un sentido determinado. Que sea personalísimo quiere decir que solo usted puede hacerlo: no se delega en un hijo ni en un abogado. Y que sea revocable es quizá lo más liberador: usted puede cambiarlo cuantas veces quiera mientras esté con vida. Nada de lo que escriba hoy lo ata para siempre.

Para que tenga certeza jurídica, el testamento se otorga ante notario público, quien da fe —junto con los testigos— de que usted tiene capacidad legal y actúa por su propia voluntad. Esa fe pública es la que convierte su deseo en un documento con fuerza legal.

Las dos formas: testamento abierto y testamento cerrado

La ley costarricense reconoce, entre otras, dos formas principales. El testamento abierto se otorga ante notario público y tres testigos; mediante escritura pública, el notario plasma la voluntad del testador, y tanto los testigos como el notario dan fe de su capacidad y de su voluntad. Es, con mucho, el más común, y por buenas razones: es claro, ordenado y difícil de impugnar.

El testamento cerrado, en cambio, lo escribe el propio testador de su puño y letra, o mediante un tercero, y hoy incluso puede elaborarse de forma digital. Si lo escribe usted mismo, se presenta ante cuatro testigos; si lo redacta un tercero, ante seis. Es una forma menos frecuente y, por la mayor incertidumbre sobre su contenido, puede resultar más fácil de impugnar. Conviene conversarlo con detenimiento con su notaria antes de elegir esta vía.

Las formalidades que le dan seguridad

Las formalidades no son trámites vacíos: son las que protegen su voluntad. En el testamento abierto, usted debe tener capacidad legal y estar en pleno uso de sus facultades; debe constar la fecha, hora, día, mes y año del otorgamiento; el documento debe leerse ante los testigos y ante usted mismo; y debe ser firmado por el testador, los testigos y el notario.

En el testamento cerrado, además de la capacidad legal, el documento se presenta en sobre cerrado al notario, quien extiende una escritura donde deja constancia de su presentación, del número de hojas y de cualquier borrón, enmienda o nota. Todo se consigna en una razón indicatoria que acredita la legalidad del acto. Cada requisito existe para que, llegado el momento, nadie pueda poner en duda que esa fue su decisión.

Un dato que da tranquilidad: tanto el testamento abierto como el cerrado quedan vinculados al sistema registral correspondiente y se inscriben en el Archivo Nacional. Esa custodia aporta seguridad jurídica y trazabilidad, y facilita la verificación del documento al momento de iniciar el proceso sucesorio.

Por qué otorgarlo protege más de lo que usted imagina

Para una persona adulta mayor, hacer testamento no es un gesto sombrío, sino un acto de autonomía. Fortalece su capacidad de decidir, porque le permite determinar con claridad qué ocurrirá con lo suyo conforme a su voluntad, y no según lo que otros supongan. Le permite ordenar su patrimonio: decidir quién recibe la casa, el vehículo, los ahorros o el negocio.

Evita conflictos, porque unas instrucciones claras y expresas reducen las discusiones y los resentimientos familiares que tantas veces surgen cuando no hay una voluntad escrita. Le permite designar a un albacea, una persona de confianza que administrará los bienes y realizará los trámites. Y le permite incluir instrucciones especiales, legados concretos o medidas de protección para las personas que usted más quiere.

Dos aclaraciones importantes

Conviene despejar dos dudas frecuentes. La primera: tener testamento no elimina el proceso sucesorio. Después del fallecimiento, la mortual igualmente debe abrirse; pero cuando existe testamento, el proceso suele ser más rápido y ordenado, y la vía notarial puede tramitarse cuando todos los interesados son mayores, capaces y están de acuerdo.

La segunda: el testamento se puede modificar en cualquier momento mientras usted viva. El último testamento otorgado reemplaza a los anteriores y garantiza que prevalezca su última voluntad. Si su vida cambia —una nueva relación, un nieto, una reconciliación—, su testamento puede cambiar con usted.

Para terminar:

Si hoy tuviera la oportunidad de dejar por escrito, con total claridad, lo que desea para quienes ama, ¿qué le impediría dársela a usted mismo y a su familia?

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Comparta esta nota con esa persona mayor de su familia que ha pospuesto la conversación; a veces basta un buen motivo para empezarla.

Cuéntenos su experiencia o sus dudas sobre testamentos escribiendo a hola@costaricamayor.com o al WhatsApp +506 8324-0116.

 

 

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