FRECUENCIA VIDA. Por: Eduardo Méndez, Director www.costaricamayor.com
La edad que aparece en la cédula no siempre coincide con la edad que sentimos tener. Investigaciones sobre “edad subjetiva” muestran que muchas personas mayores se perciben considerablemente más jóvenes que su edad cronológica. La pregunta es fascinante: ¿cuántos años siente usted que tiene realmente?
Imagine por un momento que nadie le pregunta su fecha de nacimiento.
No mire la cédula. No haga cálculos. No piense en cuántas velas apagó en su último cumpleaños.
Simplemente responda:
¿Cuántos años siente que tiene?
Una persona puede haber cumplido 65 y sentirse de 50. Otra puede tener 78 y decir que, por dentro, sigue sintiéndose de 60. También ocurre lo contrario: hay personas que se sienten mayores de lo que indica el calendario.
La ciencia estudia este fenómeno y lo denomina edad subjetiva.
Y resulta que sentirse más joven que la propia edad es mucho más común de lo que podríamos imaginar.
¿Qué es la edad subjetiva?
La edad cronológica es sencilla: son los años transcurridos desde nuestro nacimiento.
La edad subjetiva, en cambio, expresa cómo percibimos nuestra propia edad.
No necesariamente tiene que ver con negar el envejecimiento ni con querer regresar a la juventud. Es una percepción que puede estar relacionada con nuestro estado de salud, capacidad física, proyectos, relaciones sociales, autonomía, experiencias y manera de interpretar el paso del tiempo.
Una amplia investigación publicada en Psychology and Aging analizó 294 estudios realizados a lo largo del ciclo de vida.
El resultado resulta especialmente interesante para quienes superan los 60 años: las personas mayores de esa edad tendían a sentirse, en promedio, entre 10,7 y 21 años más jóvenes que su edad cronológica, una diferencia aproximada del 13% al 18%. Además, esta tendencia a sentirse más joven apareció en diferentes regiones del mundo.
En otras palabras, decir “tengo 70, pero me siento de 58” no es necesariamente algo excepcional.
Puede ser bastante humano.
Tener 70 años y sentirse de 60
Otro estudio utilizó información de 3.084 personas de entre 65 y 96 años, seguidas durante varios años.
En promedio, las personas participantes dijeron sentirse aproximadamente un 15% más jóvenes que su edad real.
La investigación encontró además asociaciones entre sentirse relativamente mayor y peores resultados en algunas medidas cognitivas, velocidad al caminar y percepción del propio envejecimiento.
Esto no significa que sentirse joven sea una fórmula mágica para conservar la salud.
Tampoco significa que una persona pueda evitar enfermedades simplemente pensando positivamente.
Lo interesante es que la edad que sentimos parece reflejar una combinación de factores físicos, psicológicos y sociales.
Una persona que conserva autonomía, mantiene relaciones significativas, aprende cosas nuevas, realiza actividades que disfruta y continúa tomando decisiones sobre su propia vida podría experimentar su envejecimiento de manera muy distinta a alguien que enfrenta enfermedad, aislamiento, dolor o pérdida importante de funcionalidad.
¿Sentirse joven puede relacionarse con la salud?
La relación entre nuestra percepción del envejecimiento y la salud ha llamado mucho la atención de los investigadores.
Un metaanálisis actualizado publicado en 2023 reunió 107 estudios longitudinales, con una mediana de edad de 66 años entre los participantes. Encontró una asociación estadísticamente significativa, aunque de magnitud pequeña, entre la manera de experimentar subjetivamente el envejecimiento y resultados posteriores relacionados con la salud.
Una investigación anterior había llegado a una conclusión semejante después de analizar 19 estudios longitudinales sobre envejecimiento subjetivo, salud y longevidad.
Hay incluso investigaciones sobre mortalidad.
Un estudio que examinó tres grandes muestras longitudinales de Estados Unidos, con más de 17.000 participantes, encontró una asociación entre sentirse considerablemente mayor que la edad cronológica y una mayor mortalidad durante los años siguientes. Sin embargo, parte de esa relación se explicaba por factores como enfermedades existentes, limitaciones funcionales, inactividad física y dificultades cognitivas.
Ese detalle es fundamental.
No podemos concluir que sentirse joven haga que una persona viva más.
La asociación también puede funcionar en sentido contrario: alguien que tiene buena movilidad, pocas limitaciones y una vida activa probablemente tenga más razones para sentirse joven.
Por eso los investigadores consideran la edad subjetiva más como un posible indicador biopsicosocial del envejecimiento que como una causa aislada de buena salud.
Entonces, ¿qué significa realmente sentirse joven?
Quizá significa que tenemos que abandonar una idea bastante vieja sobre la propia vejez: pensar que cumplir determinada edad automáticamente determina cómo debemos sentirnos, vestirnos, comportarnos o vivir.
Cumplir 60 años no produce una transformación automática.
Tampoco los 65.
Ni los 70.
Ni los 80.
Dos personas nacidas exactamente el mismo día pueden estar viviendo realidades completamente diferentes.
Una puede trabajar, viajar, estudiar, enamorarse, iniciar un emprendimiento o aprender inteligencia artificial.
La otra puede estar enfrentando fragilidad, enfermedad o dependencia.
Ambas tienen exactamente la misma edad cronológica, pero probablemente no experimenten la misma edad.
Ahí aparece otra dimensión del envejecimiento que merece conversación: la edad social.
Durante mucho tiempo hemos construido expectativas rígidas alrededor de determinados cumpleaños. A cierta edad se supone que alguien debe retirarse, bajar el ritmo, dejar determinadas actividades o asumir que “eso ya no es para uno”.
Pero una sociedad donde las personas pueden vivir 80, 90 o incluso 100 años necesita revisar esas ideas.
Sentirse joven tampoco significa rechazar la vejez
Aquí existe una diferencia importante.
No deberíamos convertir “sentirse joven” en una nueva obligación.
Una persona no vale más porque parezca joven, actúe joven o diga sentirse 20 años menor.
Envejecer no debería considerarse un fracaso.
La vejez forma parte del curso de vida y puede incluir pérdidas, pero también aprendizaje, experiencia, relaciones, proyectos y nuevas formas de entender el mundo.
El desafío está en construir una sociedad donde una persona pueda decir orgullosamente “tengo 75 años” sin que esos 75 años se conviertan inmediatamente en una etiqueta sobre lo que puede o no puede hacer.
Quizá el objetivo no debería ser permanecer eternamente jóvenes.
Tal vez debería ser seguir sintiéndonos vivos, capaces de decidir y conectados con aquello que nos da sentido, independientemente del número escrito en nuestra cédula.
OPINE USTED: ¿cuántos años siente que tiene?
En Costa Rica Mayor queremos abrir esta conversación.
Piense nuevamente en la pregunta inicial.
¿Qué edad tiene usted y de qué edad se siente?
Quizá tiene 68 y se siente de 55.
Tal vez cumplió 80 y nunca ha sentido que dejó de ser joven.
O posiblemente recuerde perfectamente el momento en que pensó por primera vez: “ya estoy envejeciendo”.
No hay una respuesta correcta.
Hay historias.
Y queremos conocer la suya.
👉 Déjenos en los comentarios su edad real y la edad que siente tener.
👉 Comparta este artículo con sus familiares y amigos y hágales la misma pregunta.
Puede que descubra algo inesperado: en muchas ocasiones, los años que llevamos vividos y los años que sentimos llevar no son exactamente los mismos.
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