TRABAJO Y DERECHOS . Por: Redacción www.costaricamayor.com. Colabora: Sofia Gamboa. Máster en Trabajo Social en AGECO.
La reclutadora que dejó de mirar la edad
En Costa Rica, cumplir 45 años puede ser suficiente para que un currículum quede al fondo de los archivos. Vivian Mora se dedicaba a reclutar. Hasta que una capacitación en AGECO la obligó a mirar lo que estaba descartando.
Durante años, la Licda. Vivian Mora hizo lo que hacen las personas especialistas en atracción de talento: leer currículums, perfilar puestos, filtrar candidaturas. Un trabajo que parece neutral y que, sin que nadie lo diga en voz alta, muchas veces no lo es. En 2022 decidió dar un paso más en su carrera y se inscribió en la capacitación de Gestión de la Edad que imparte la Asociación Gerontológica Costarricense, AGECO, a través del Programa Sigo Vigente +45. Salió de ahí viendo su propio oficio de otra manera.
Lo que comprendió no fue un dato nuevo, sino uno incómodo: que la edad se cuela como criterio de exclusión en los procesos de reclutamiento y selección, casi siempre de forma silenciosa, y que las áreas de talento humano son justamente donde esa exclusión se decide. O se desmonta.
El sesgo que no aparece en la vacante
La gestión de la edad, tal como la entiende AGECO, es una manera de organizar el trabajo que reconoce las necesidades, las capacidades y los aportes de las personas trabajadoras en cada etapa de su curso de vida. Su propósito es que las trayectorias laborales perduren, que cuiden el cuerpo y la mente, y que todas las personas se sientan bienvenidas y reciban el mismo trato, sin importar cuántos años tengan.
Para llegar ahí hay que nombrar primero el obstáculo. Se llama edadismo: el conjunto de juicios o malos tratos que recibe alguien por ser considerado demasiado joven o demasiado mayor. En el mercado laboral costarricense, ese prejuicio tiene una consecuencia concreta y medible en vidas: a partir de los 45 años, las puertas empiezan a cerrarse. Y cerrarlas no es un detalle administrativo. Para muchas personas, un empleo en esa etapa es lo que separa una vejez con la protección de una pensión de una vejez sin ella.
Ahí estaba la fila de currículums que Mora ordenaba cada semana. En algún lugar de esa fila, personas con veinte años de oficio quedaban abajo por una cifra en la casilla de nacimiento.
Cuando la capacitación se vuelve práctica
El giro de Mora no se quedó en la conciencia. Se tradujo en cómo hace su trabajo. Empezó a revisar la manera en que se redactan las vacantes, cómo se perfilan los puestos y cómo se analizan las candidaturas, buscando que cada paso respondiera a criterios de inclusión etaria y no a estereotipos. La gestión de la edad dejó de ser un tema de curso para convertirse en su forma de ejercer como reclutadora.
Ella misma lo resume así:
La capacitación de AGECO con el Programa Sigo Vigente +45 recuerda a las personas especialistas de atracción de talento la importancia de eliminar los sesgos en el proceso de selección y realmente enfocarnos en lo que es importante, que son las habilidades, las competencias y los conocimientos que tiene la persona para desarrollar el puesto.
Licda. Vivian Mora, especialista en Talento Humano
Lo que descubrió por el camino es que abrir la puerta al talento senior no es un gesto de caridad hacia quien envejece, sino una ventaja para quien contrata. Equipos con más edades conviviendo son equipos más diversos, intergeneracionales, capaces de resolver con la suma de experiencias distintas. La inclusión, vista así, no resta: multiplica.
Una convicción que viaja
En 2025, Mora cambió de empleo y se trasladó a una organización del sector comercio. Podría haber dejado atrás lo aprendido. Hizo lo contrario: llevó consigo esas prácticas de sensibilización e inclusión etaria y las volvió a poner a andar. El resultado es que hoy son dos empresas distintas las que promueven la gestión de la edad, y no una. Otras personas de sus equipos de talento humano fueron sensibilizadas y capacitadas, y hoy también contratan a personas mayores de 45 años.
Y todavía dio un paso más. En paralelo a su trabajo, Mora se trazó un plan personal: hacer voluntariado con AGECO, capacitando a personas mayores de 45 años que buscan empleo. La misma puerta que aprendió a no cerrar, ahora ayuda a abrirla desde el otro lado.
Su historia deja una lección que trasciende su caso: una capacitación se convierte en herramienta de transformación real cuando el conocimiento se vuelve convicción, y la convicción se sostiene en acciones. Otros países ya lo entendieron y avanzan con políticas de gestión de la edad. Costa Rica no debería quedarse atrás.
Hagamos conciencia. Vuelva por un momento a la fila de currículums, la que hoy revisa alguien en algún departamento de recursos humanos del país. En algún lugar de ese montón hay una persona de 50 años con oficio, con trayectoria, con ganas de seguir aportando y de alcanzar su pensión. La pregunta no es si tiene edad. La pregunta es quién la va a leer: alguien que ve una cifra, o alguien que, como Vivian Mora, aprendió a ver lo que esa persona sabe hacer. ¿Qué país queremos ser a la hora de contratar?
Comparta este artículo con esa persona de talento humano que decide, cada semana, quién entra y quién no.
Cuéntenos su experiencia: ¿ha sentido el peso de la edad al buscar empleo? Escríbanos a hola@costaricamayor.com o al +506 8324-0116.
Nota sobre fuentes: Este artículo se basa en información del Programa Sigo Vigente +45 de la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO) y en el testimonio de la Licda. Vivian Mora, especialista en Talento Humano. La descripción del enfoque de gestión de la edad y del concepto de edadismo procede de material elaborado por AGECO. Para información sobre la capacitación: sigovigente@ageco.org.






