La soledad en la vejez crece en Costa Rica y ya impacta la salud

Abr 19, 2026 | Noticias, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Cada vez más personas mayores viven aisladas, en un fenómeno silencioso que afecta su bienestar y calidad de vida

Por: Redacción www.costaricamayor.com

San José, 19 de Abril de 2026. La soledad en personas adultas mayores en Costa Rica está aumentando de forma sostenida, generando efectos directos en la salud mental, el bienestar emocional y la calidad de vida. Se trata de un fenómeno que afecta a miles de personas en todo el país, muchas veces sin ser visible para sus familias o comunidades.

Más allá de lo individual, esta situación refleja cambios profundos en la estructura social costarricense: familias más pequeñas, migración, dinámicas laborales intensas y una débil articulación de redes comunitarias. Todo esto plantea nuevos desafíos para el sistema de cuidados y la política pública en un país que envejece aceleradamente.

Costa Rica atraviesa una transición demográfica acelerada. Cada vez hay más personas mayores de 60 años y una proporción creciente de ellas vive sola o con redes de apoyo limitadas. Este escenario no solo transforma la demanda de servicios de salud, sino también la manera en que se construyen —y, en muchos casos, se debilitan— las relaciones sociales en la vejez. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Censos, más de 100 mil personas adultas mayores viven solas en el país, en un contexto donde aún no existe una estrategia integral para abordar la soledad como un problema de salud pública..”

El aislamiento social se ha convertido en un factor de riesgo relevante. Las personas mayores que experimentan soledad tienden a presentar mayores niveles de depresión, deterioro cognitivo, sedentarismo y enfermedades crónicas. A esto se suma una menor adherencia a tratamientos médicos y una mayor vulnerabilidad ante situaciones de emergencia.

En Cartago, María Elena, de 74 años, describe su rutina con una honestidad que incomoda. “Yo me levanto, hago café y prendo el televisor. Hay días en que no hablo con nadie. Uno se acostumbra… pero no debería ser así”, dice.

En San José, don Luis, de 81 años, vive en la casa donde formó su familia. Hoy, el silencio es constante. “La casa quedó grande. Antes había vida, ahora lo que hay es tiempo. Y el tiempo pesa cuando no hay con quién compartirlo”, comenta.

Rosa, de 69 años, en Alajuela, encuentra un respiro en un centro diurno al que asiste algunos días. Sin embargo, el contraste es fuerte. “Ahí uno se siente vivo otra vez. El problema es cuando regresa a la casa. Todo vuelve a estar en silencio”, explica.

Eduardo Méndez, Director de Costa Rica Mayor advierte que la soledad no es solo una emoción pasajera, sino un factor determinante en la salud, » la falta de interacción social sostenida puede generar impactos comparables a otros riesgos de salud, afectando tanto el cuerpo como la mente. Además, de que el envejecimiento saludable no depende únicamente de servicios médicos, sino de la capacidad de las personas de mantenerse conectadas, activas y con un sentido de pertenencia en sus comunidades».

Este fenómeno evidencia una debilidad estructural en la organización social del cuido en Costa Rica. El país ha avanzado en cobertura de servicios, pero aún enfrenta retos importantes en la construcción de redes comunitarias sólidas y sostenibles. La soledad en la vejez plantea la necesidad de repensar el modelo de atención: pasar de un enfoque centrado en la asistencia a uno que promueva la participación, la vinculación social y la construcción de comunidad.

En un país que envejece rápidamente, el desafío no es solo vivir más años, sino asegurar que esos años no se vivan en soledad. Porque el verdadero riesgo no siempre es la enfermedad, sino la ausencia de vínculos.

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