Por: Eduardo Méndez, Director www.costaricamayor.com
San José, 11 de mayo de 2026. Esperar una cita, una cirugía o un examen médico no es solo un atraso administrativo. Para una persona mayor, puede significar dolor, pérdida de independencia, más dependencia familiar y deterioro silencioso de su calidad de vida.
Hay esperas que incomodan. Hay esperas que desesperan. Y hay esperas que envejecen.
En Costa Rica, hablar de listas de espera en la CCSS suele convertirse en una discusión de números: cuántas personas esperan, cuántas cirugías se hicieron, cuántos casos se depuraron, cuántas citas siguen pendientes. Pero lo que casi nadie explica es lo que ocurre en medio de esa espera.
Una persona mayor no espera igual que una persona joven. Espera con menos tiempo biológico para recuperarse. Espera con más riesgo de perder fuerza, movilidad, visión, equilibrio, autonomía o salud mental. Espera, muchas veces, dependiendo de una hija, un hijo, una vecina, una persona cuidadora o un familiar que también tiene que trabajar, pedir permisos y reorganizar su vida.
Una lista de espera no es una fila invisible. Es una señora que dejó de salir porque ya no ve bien. Es un hombre que empezó caminando con bastón y ahora casi no se levanta. Es una persona con dolor crónico que duerme mal. Es una familia que no sabe si pagar una consulta privada, endeudarse o seguir esperando. Es una persona mayor que siente que el sistema la dejó en pausa.
El problema no es solo esperar: es lo que se pierde mientras se espera
La CCSS aprobó un plan institucional para reducir listas de espera entre 2026 y 2030, con un esfuerzo intensivo para 2026 enfocado en especialidades críticas y procedimientos acumulados. La estrategia busca pasar de un sistema fragmentado a una red más articulada, usando capacidad disponible en hospitales y clínicas para atender pacientes de distintas zonas del país. También prioriza áreas con rezagos importantes como cirugía general, ortopedia, urología y oftalmología.
Ese dato es clave para las personas mayores. Ortopedia puede significar caminar o no caminar. Oftalmología puede significar ver o dejar de leer, cocinar, salir sola o cruzar una calle con seguridad. Urología, cardiología, neurología, rehabilitación o cirugía no son lujos médicos: son servicios que pueden sostener la independencia.
Por eso, cuando una cita se atrasa, no solo se atrasa un trámite. Puede atrasarse una recuperación. Puede empeorar una condición. Puede aumentar el riesgo de caídas. Puede crecer la dependencia. Puede deteriorarse la salud emocional. En la vejez, el tiempo también es tratamiento.
La inteligencia artificial puede ayudar, pero no debe borrar personas
La CCSS también puso en marcha una herramienta de inteligencia artificial para actualizar y depurar listas de espera en consulta externa, procedimientos y cirugías. Según la institución, la herramienta busca identificar casos que ya no requieren una cirugía, una cita o un procedimiento, siempre con validación humana antes de retirar a una persona de la lista.
Entre 2023 y el primer trimestre de 2026, la CCSS resolvió 367.403 pacientes de la lista quirúrgica y depuró 136.774 casos que ya no requerían resolución quirúrgica por esa vía. Además, el plan contempla atender 100.125 pacientes entre mayo y octubre de 2026, con una inversión de ₡7.122 millones en jornadas extraordinarias.
Eso puede ser una buena noticia. Una lista más limpia puede permitir que la Caja encuentre mejor a quienes realmente siguen esperando. Pero Costa Rica Mayor debe decirlo con claridad: ninguna tecnología debe convertirse en una nueva barrera para las personas mayores.
Muchas personas mayores no usan bien el EDUS. Algunas no contestan números desconocidos. Otras cambiaron de teléfono. Algunas viven solas. Otras dependen de familiares para revisar mensajes. Si la modernización no viene acompañada de trato humano, llamadas claras, verificación accesible y posibilidad real de reclamo, la tecnología puede ordenar datos, pero desordenar vidas.
Lo que las familias sí pueden hacer mientras esperan
Mientras el sistema mejora, las familias no deben quedarse inmóviles. Hay acciones sencillas que pueden hacer diferencia.
Lo primero es verificar que los datos de contacto estén actualizados en la CCSS. Un número equivocado puede significar perder una llamada importante. Lo segundo es llevar un cuaderno o archivo con fechas de citas, referencias, síntomas, medicamentos, exámenes pendientes y cambios en la condición de salud. Lo tercero es preguntar en el Ebáis o centro médico si la referencia sigue activa y qué señales obligan a consultar antes.
También es importante no normalizar el deterioro. Si una persona mayor empieza a caminar menos, se cae, pierde visión, se confunde, deja de comer, se agita, presenta dolor intenso, fiebre, dificultad para respirar o pérdida súbita de fuerza, no debe quedarse esperando “a que la llamen”. Hay situaciones que requieren atención inmediata.
Preguntar no es molestar. Preguntar es ejercer un derecho.
La indignación necesaria: no se puede envejecer dignamente en una lista eterna
Costa Rica actualizó su Política Institucional para la Atención Integral a la Persona Adulta Mayor 2025-2035, con ejes como envejecimiento saludable, detección temprana de pérdida funcional, acceso a atención geriátrica, uso de tecnologías y garantía de trato digno y respetuoso. La propia discusión institucional reconoce que el envejecimiento acelerado obliga a adaptar los servicios de salud a nuevas demandas.
Entonces hay una pregunta incómoda: si el país ya sabe que envejece, ¿por qué tantas personas mayores siguen esperando como si su tiempo no importara?
No es justo que alguien que trabajó, cotizó, cuidó, sostuvo hogares y aportó al país pase sus últimos años persiguiendo citas, esperando llamadas o resignándose al dolor. No es justo que una familia tenga que endeudarse porque la respuesta pública tarda demasiado. No es justo que la pérdida de independencia se vuelva el precio silencioso de una lista de espera.
Las listas de espera ya no son solo un problema administrativo. Son un problema de derechos humanos, de autonomía y de vejez digna.
Todavía hay esperanza si el país actúa con seriedad
La esperanza existe si la CCSS logra convertir sus planes en resultados visibles: menos espera, más especialistas, mejor uso de quirófanos, Ebáis más fuertes, comunicación clara, priorización clínica real y tecnología con rostro humano.
Costa Rica vive más años. Esa es una conquista social. Pero vivir más no basta. El verdadero desafío es vivir esos años con salud, movilidad, trato digno y atención oportuna.
Porque envejecer dignamente también significa no tener que pasar años esperando que el sistema recuerde que usted existe.







