De receptores a protagonistas: una pastoral de personas adultas mayores donde la vejez sirve, enseña y evangeliza

Oct 5, 2026 | Frecuencia de vida, Recientes, slider frecuencia de vida | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

En la parroquia Santa Bárbara de Pavas, el grupo de personas mayores “ Hilos de Plata” lleva más de una década demostrando que la comunidad de fe no es solo un lugar para envejecer bien, sino un espacio para decidir, aportar y transmitir lo vivido.

Por: Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com

Cada semana vuelven. Llegan a conversar, a aprender, a moverse, a rezar y a discutir lo que viene. Quien los mire desde la puerta podría pensar que se trata de un grupo recreativo más. No lo es. Desde hace diez años, esta Pastoral de la Persona Adulta Mayor intenta algo bastante más difícil que organizar actividades: cambiar quién ocupa el centro de la vida parroquial.

Doña Isabel Arburola llegó casi por casualidad. Acompañaba a su suegra a las reuniones y se quedaba esperándola. Un día empezó a colaborar; poco después ya formaba parte del equipo de servidores. “Ha sido una experiencia muy enriquecedora, porque es un compartir y es un aprendizaje de ellos”, dice. En cada persona mayor ve “un cúmulo de experiencias, de sabiduría, de historia”.

Años más tarde se sumó Fernando, su esposo. Al pensionarse no buscó un sillón, buscó dónde poner a trabajar lo que sabía. Su oficio en tesorería ordena las cuentas modestas del grupo; su mano con la tecnología resuelve el sonido de cada encuentro. Él mismo pertenece a la generación con la que trabaja, y esa es la lógica de esta pastoral: aquí nadie está únicamente del lado de quien recibe.

Del servicio recibido al servicio ofrecido

Un grupo de personas mayores puede reunirse para conversar, pasear o celebrar cumpleaños, y todo eso tiene valor. La pastoral de las personas adultas mayores se propone otra cosa: que la fe, el acompañamiento espiritual y la evangelización sean tareas compartidas, no servicios que unos administran y otros consumen.

“El gran desafío ha sido lograr que dejaran de ser receptores y se convirtieran en protagonistas dentro de la comunidad parroquial”, resume doña Isabel.

El resultado se puede contar. Alrededor de seis integrantes de la pastoral forman hoy parte del equipo de misión evangelizadora de la parroquia. No asisten a la misión: la hacen. Visitan, anuncian, acompañan. Y lo hacen con una autoridad que ningún curso otorga, la de haber atravesado décadas de vida sostenidos por esa misma fe.

La idea no es marginal dentro de la Iglesia. El papa Francisco dedicó en 2022 un ciclo completo de catequesis a la vejez e instituyó la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, con una insistencia constante: las personas mayores son un eslabón indispensable en la transmisión de la fe entre generaciones, no un sector al que se atiende cuando sobra tiempo.

Pertenecer como respuesta al aislamiento

La experiencia tiene también una lectura gerontológica. El aislamiento y la pérdida de redes no son un destino natural de la vejez; son, en buena medida, efecto de cómo se organiza la vida social: la jubilación que corta vínculos laborales, los hijos que se van, las amistades que se pierden. Frente a eso, la parroquia ofrece algo concreto: un lugar al que se pertenece y donde la ausencia de alguien se nota.

Para doña Isabel, el punto no es “atender” a las personas mayores, sino reconocer lo que ya traen consigo: capacidades, dones y una espiritualidad que a muchas les ha acompañado toda la vida. La pastoral no les concede dignidad. La hace visible ante toda la comunidad.

Cuatro dimensiones y muchas puertas tocadas

Pasar de un espacio fundamentalmente social a una propuesta integral tomó tiempo. Hoy el trabajo abarca lo emocional, lo espiritual, lo físico y lo cognitivo. Llegar ahí me exigió buscar colaboradores, tejer redes y tocar puertas. Faltaba mobiliario adecuado y faltaba dinero propio. La respuesta salió del barrio: comercios y vecinos empezaron a aportar recursos e insumos. Una pastoral que podría haberse pensado como destinataria de ayuda terminó convertida en articuladora de su propia comunidad.

Cuando la familia entra en la conversación

Con los años, el equipo entendió que el trabajo no podía quedarse en la persona mayor. Dos veces al año organizan encuentros y convivencias familiares, además de charlas a lo largo del año. En algunos casos han logrado conectar necesidades de las familias con profesionales que colaboran con la pastoral.

La conversación entre generaciones llegó incluso a la casa de doña Isabel. Su nieta, estudiante universitaria, comparó en un trabajo académico dos centros diurnos con la experiencia pastoral que dirige su abuela. Para ella, el ejercicio confirmó lo que distingue a esta propuesta: el acompañamiento desde la fe y su alcance hacia los hogares. “Hemos podido trascender y poner un granito de arena en la mejoría de una vida familiar”, dice.

Una presencia que respalda

“El sacerdote es fundamental porque él es cabeza de la parroquia”, afirma doña Isabel. En estos diez años, los sacerdotes han estado presentes cuando se necesitó oración, reflexión, visitas o consejo. Para una pastoral cuyo propósito es que las personas mayores ocupen su lugar en la vida de la Iglesia, ese respaldo funciona también como un mensaje hacia el resto de la comunidad: aquí ellas tienen voz.

Envejecer también es servir

Diez años después, el logro no se mide en número de reuniones ni de actividades. Se mide en que cada semana siguen llegando, y llegan a proponer, a enseñar, a evangelizar, a sostener la fe dentro de sus propias familias. Su presencia desmiente una idea todavía muy instalada: que cumplir años obliga a retirarse, a depender, a ceder el lugar.

Lo que está pastoral enseña vale más allá de los templos. Ninguna comunidad, religiosa o civil, alcanza su propósito con las personas mayores mientras solo se pregunte qué puede hacer por ellas. Empieza a alcanzarlo cuando se pregunta qué pueden seguir haciendo ellas por los demás, y les abre el espacio para hacerlo.

Termino aquí.

¿Cuántas de nuestras comunidades siguen organizando actividades para las personas mayores, cuando lo que ellas esperan es que se les deje organizar?


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Nota de fuentes: Testimonio de doña Isa y Fernando, servidores de la Pastoral de la Persona Adulta Mayor. Las referencias al magisterio corresponden al ciclo de catequesis sobre la vejez del papa Francisco (2022) y a la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, instituida en 2021. Visitas de Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com al grupo Hilos de Plata de la parroquia de Santa Barbara de Pavas. 

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