Por: Redacción www.costaricamayor.com
San José, 25 de Abril de 2026. La llegada de la época lluviosa en Costa Rica no es solo un cambio en el paisaje del Valle Central y las zonas costeras; representa un desafío directo para el bienestar de la población mayor. Según los reportes técnicos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), la transición hacia el período de lluvias trae consigo variaciones drásticas en la humedad relativa y la temperatura, factores que impactan directamente en la salud respiratoria y la movilidad de las personas mayores de 60 años.
El primer frente de batalla es la salud del sistema respiratorio. Con el aumento de la saturación de agua en el aire, proliferan virus estacionales que pueden complicar cuadros de base en personas con condiciones crónicas. La recomendación médica primordial en esta época es mantener actualizado el esquema de vacunación y prestar especial atención a los pronósticos diarios del IMN, ya que los cambios bruscos de temperatura —pasar de un calor intenso de mañana a un frío húmedo por la tarde— son el detonante principal de resfriados y procesos gripales.
Desde una perspectiva de seguridad física, las estadísticas de salud subrayan que las caídas en el hogar y en la vía pública aumentan considerablemente durante los meses de mayo a noviembre. Las superficies mojadas y el calzado inadecuado son una combinación peligrosa. Es vital que el adulto mayor utilice zapatos con suela de goma antideslizante y que los hogares se mantengan libres de humedad excesiva. La iluminación en pasillos y baños debe reforzarse, especialmente en esos días de temporal donde la visibilidad natural disminuye debido a la densa nubosidad que el IMN suele reportar durante las tardes.
Otro aspecto crítico es el control de vectores en el entorno residencial. Las lluvias constantes facilitan el estancamiento de agua en recipientes olvidados, convirtiéndose en el escenario ideal para la reproducción de mosquitos. Dedicar unos minutos después de cada aguacero para revisar canoas y macetas es una tarea prioritaria para prevenir enfermedades como el dengue, las cuales pueden tener consecuencias severas en pacientes de edad avanzada, especialmente por el riesgo de deshidratación rápida.
La alimentación y la hidratación también juegan un papel determinante en esta transición estacional. Aunque el clima fresco reduzca la sensación de sed, la hidratación constante es necesaria para mantener la salud renal y la elasticidad de la piel. Incorporar alimentos ricos en vitaminas y caldos calientes nutritivos no solo ayuda a regular la temperatura corporal cuando el termómetro desciende, sino que también fortalece las defensas naturales del organismo para enfrentar la temporada más húmeda del año.
Finalmente, es fundamental no ignorar el impacto emocional de los días oscuros y la lluvia persistente. El aislamiento puede acentuarse cuando las condiciones climáticas impiden las actividades al aire libre.







