Mientras el país vacaciona, miles de personas mayores pasan Semana Santa en soledad

Mar 30, 2026 | Noticias, Recientes, Slider el reporte, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor
Más de 124.000 adultos mayores viven solos en Costa Rica. Las fiestas nacionales como Semana Santa agudizan el aislamiento y representan un riesgo real para su salud física y mental.

Mientras miles de familias costarricenses empacan maletas rumbo a las playas, existe una realidad paralela y silenciosa: 124.530 adultos mayores vivirán esta Semana Santa completamente solos. No por elección, sino porque así son sus vidas todos los días del año.

Los datos son claros y contundentes. Según la Encuesta Nacional de Hogares 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el 15,6% de todas las personas de 65 años o más en Costa Rica reside en hogares unipersonales. Esta cifra más que duplica el promedio nacional de 6,7% para la población general. Y en épocas festivas como Semana Santa —cuando el resto del país se moviliza, visita familiares y llena de ruido los hogares— ese silencio se vuelve ensordecedor.

El rostro de la soledad tiene nombre de mujer

De las 124.530 personas adultas mayores que viven solas en el país, 83.770 son mujeres y 40.760 son hombres. Es decir, dos de cada tres son mujeres. Esto no sorprende a los especialistas en demografía. La mayor esperanza de vida femenina —estimada en 83 años para las mujeres versus 78 para los hombres en 2025, según proyecciones del INEC— y la viudez como fenómeno más frecuente entre ellas explican en parte esta realidad.

Pero vivir solo no es en todos los casos una tragedia. Hay personas adultas mayores que han elegido esta forma de vida con plena autonomía y la disfrutan. Sin embargo, para muchas la reducción de los contactos familiares y sociales puede tener efectos sobre la cognición y la salud mental, lo que también puede llevar a menor alimentación, deterioro físico y menor autocuidado. El riesgo real no es vivir solo, sino vivir aislado.

Doña Carmen Rojas, 74 años · San José 

«Mis hijos se fueron a Jacó con los nietos desde el fin de semana. Me dijeron que si quería ir, pero yo no quise ser una carga. Me quedé aquí con mis novelas y mis plantas. A veces  llamo a una vecina pero en ocasiones no contesta. A la noche empecé a sentirme rara, el pecho apretado. No sé si era el corazón o era la tristeza. No llamé al hospital porque pensé que era mucho alboroto por nada.»

 

¿Por qué Semana Santa amplifica el riesgo?

 

Las fechas festivas representan un punto de inflexión emocional para las personas adultas mayores que viven solas. Cuando la cultura celebra la familia y la reunión, quienes no tienen esa red sienten el contraste con mayor intensidad. Según investigaciones de la Escuela de Psicología de la Universidad Nacional (UNA), el aislamiento social es uno de los principales detonantes de síntomas de ansiedad y depresión en esta población.

A esto se suma que en Semana Santa muchos servicios de salud operan con personal reducido, muchos centros diurnos cierran, la mayoría de vecinos y personas de apoyo están ausentes de sus hogares, y el transporte público es limitado. Para un adulto mayor con movilidad reducida —el 37,4% tiene alguna condición de discapacidad, según la Encuesta Nacional sobre Discapacidad 2023— la semana festiva puede convertirse en un período de vulnerabilidad extrema.

Un dato publicado en la revista BMC Medicine es especialmente revelador: los adultos mayores que no reciben visitas de sus hijos o nietos tienen un 39% más de probabilidades de fallecer en comparación con quienes mantienen contacto frecuente con sus seres queridos.

Don Rodrigo Vargas, 81 años · Cartago 

«Yo vivo solo desde que murió mi esposa hace cuatro años. Mis hijos están en el extranjero. En Semana Santa es cuando más los extraño, porque ella siempre hacía el chiverre en miel y el arroz con leche. Este año me compré un arroz con leche en el súper. Lo comí frente al televisor. La casa está tan callada… Uno empieza a preguntarse para qué levantarse al otro día.»

 

Los riesgos que la soledad produce en el cuerpo y la mente

El aislamiento social no es solo una experiencia emocional. La ciencia lo reconoce como un factor de riesgo de salud equiparable a fumar 15 cigarrillos por día, según múltiples estudios internacionales citados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el caso específico de los adultos mayores costarricenses, las investigaciones del Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) de la UCR señalan que «las redes de apoyo generan un soporte que compensa incluso el deterioro de las condiciones de salud».

Los principales riesgos documentados incluyen deterioro cognitivo acelerado, depresión y ansiedad, menor adherencia a tratamientos médicos, desnutrición e hidratación insuficiente, caídas sin atención oportuna y agravamiento de enfermedades crónicas. Según la CCSS en 2025, los índices de depresión y ansiedad en adultos mayores muestran una tendencia creciente, especialmente en quienes enfrentan soledad, enfermedades crónicas o limitaciones económicas.

Eduardo Méndez
Director · Costa Rica Mayor · Canal de Noticias 50+ 65+

«Lo que vivimos en Semana Santa no es un fenómeno temporal: es la imagen concentrada de lo que ocurre durante los 365 días del año. Más de 124.000 adultos mayores enfrentan el silencio solos. Esto no puede ser invisible para la sociedad costarricense. El país envejece más rápido de lo que nos preparamos, y la soledad es uno de los grandes temas de salud pública que aún no está en la agenda con la urgencia que merece. Cada llamada telefónica, cada visita, cada momento compartido puede ser, literalmente, una intervención que salva una vida.»

 

¿Qué pueden hacer los amigos, vecinos y familiares?

Acciones concretas durante Semana Santa y todo el año

  • Llame antes de salir de viaje: avise a un adulto mayor cercano que estará fuera y déjele un número de contacto de emergencia.
  • Visita corta, impacto grande: una visita de 30 minutos puede romper varios días de silencio. No espere a que sea «el momento perfecto».
  • Incluya, no informe: no se trata de preguntar «¿necesita algo?», sino de decir «venga con nosotros». La invitación activa marca la diferencia.
  • Active a los vecinos: coordine con vecinos para que alguien esté pendiente del adulto mayor del barrio durante los días festivos.
  • Tecnología como puente: enséñele a usar videollamadas. El 74,4% de los adultos mayores costarricenses ya usa redes sociales según datos del INEC 2023.
  • Esté atento a señales de alarma: no abrir persianas, no recoger el periódico, luces encendidas de noche o silencio inusual son señales para actuar.

Opciones de atención y apoyo en Costa Rica

Recursos y contactos institucionales

  • AGECO (Asociación Gerontológica Costarricense): programas educativos, recreativos, voluntariado y defensa de derechos · ageco.org · Barrio Escalante, San José
  • CONAPAM (Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor): directorio nacional de organizaciones y servicios de cuido · conapam.go.cr . También se puede llamar a la linea 1165,
  • CCSS – EBAIS: primer nivel de atención. Los equipos básicos de salud tienen protocolos de visita domiciliar para personas adultas mayores en riesgo.
  • Línea de emergencias: 9-1-1 · Para situaciones de riesgo inmediato.
  • IMAS: subsidios y asistencia social para adultos mayores en pobreza extrema.
  • Municipalidades: muchos gobiernos locales tienen programas de atención a la persona adulta mayor. Consulte su municipalidad.

Un país que envejece más rápido de lo previsto

El contexto demográfico lo hace todo más urgente. En 2025, el 11,7% de la población costarricense tiene 65 años o más, y esa cifra llegará al 24,9% en 2050, según proyecciones del INEC publicadas por UNFPA Costa Rica. Para 2040, habrá más personas mayores de 65 que menores de 15 en el país. Dentro de 25 años, uno de cada cuatro costarricenses será adulto mayor.

Este cambio demográfico impone una responsabilidad colectiva. Como señalaron investigadores del IIP de la UCR, «es necesario combatir a toda costa los patrones sociales que favorezcan el individualismo y la soledad, rescatando el modelo latinoamericano de redes de apoyo comunales y familiares».

La Semana Santa es una oportunidad. Antes de salir de vacaciones, antes de cerrar la puerta de casa, vale la pena hacer una pausa y preguntarse: ¿hay alguien mayor cerca que va a estar solo estos días? A veces, una llamada es todo lo que hace falta.

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