Por: Redacción Costa Rica Mayor.
San José, 17 de Febrero del 2026. El síndrome del desuso se ha convertido en una preocupación creciente en el contexto del envejecimiento poblacional. Aunque no siempre se menciona como diagnóstico formal, especialistas en salud advierten que la inactividad prolongada puede acelerar el deterioro físico y funcional en personas adultas mayores.
De acuerdo con Harvard Health Publishing, el sedentarismo tiene efectos directos sobre la masa muscular, la salud cardiovascular, el equilibrio y la función cognitiva, especialmente en la vejez.
En un país como Costa Rica, donde la población mayor de 60 años crece de manera sostenida, comprender y prevenir el síndrome del desuso es clave para garantizar una vejez activa y autónoma.
¿Qué es el síndrome del desuso?
El síndrome del desuso ocurre cuando el cuerpo pierde capacidad funcional debido a la falta de movimiento. Puede aparecer tras hospitalizaciones prolongadas, reposo por enfermedad o simplemente por una vida sedentaria.
En personas adultas mayores, el impacto puede ser más rápido y profundo.
Pérdida de masa muscular y fuerza
Uno de los efectos más documentados es la sarcopenia, la pérdida progresiva de masa muscular asociada al envejecimiento. Harvard Health advierte que incluso pocas semanas de inactividad pueden generar una disminución significativa de fuerza.
Esta pérdida no solo afecta la movilidad. También compromete la independencia para realizar actividades básicas como levantarse de una silla, subir escaleras o cargar objetos livianos.
Riesgo cardiovascular y metabólico
El sedentarismo también se asocia con mayor riesgo de:
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Enfermedad cardiovascular
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Diabetes tipo 2
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Hipertensión
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Aumento de grasa abdominal
La falta de actividad física reduce la sensibilidad a la insulina y afecta la salud vascular, factores determinantes en la calidad de vida durante la vejez.
Osteoporosis y caídas
La inactividad disminuye la densidad ósea, lo que incrementa el riesgo de fracturas. Además, la debilidad muscular y la pérdida de equilibrio aumentan la probabilidad de caídas, una de las principales causas de hospitalización en personas mayores.
En Costa Rica, donde la esperanza de vida supera los 80 años, prevenir caídas es una prioridad de salud pública.
Impacto en la salud mental y cognitiva
Harvard Health también señala que el ejercicio regular mejora el flujo sanguíneo cerebral y contribuye a mantener funciones cognitivas. La inactividad, por el contrario, puede favorecer el deterioro cognitivo, la depresión y el aislamiento social.
El movimiento no solo fortalece músculos. También protege el cerebro.
Cómo prevenir el síndrome del desuso
La buena noticia es que el cuerpo responde positivamente al movimiento a cualquier edad.
Especialistas recomiendan:
Realizar caminatas diarias adaptadas a la condición física.
Incorporar ejercicios de resistencia ligera con bandas elásticas o pesas pequeñas.
Practicar ejercicios de equilibrio.
Mantener actividades funcionales como tareas domésticas activas o jardinería.
No se trata de entrenamiento intenso, sino de constancia.
Envejecimiento activo: una responsabilidad compartida
El síndrome del desuso es silencioso, pero prevenible. En el contexto del envejecimiento poblacional en Costa Rica, promover el envejecimiento activo no es solo una recomendación médica, es una estrategia de sostenibilidad social.
La autonomía en la vejez depende, en gran medida, del movimiento.
Porque cada paso cuenta.
Y cada día activo es una inversión en dignidad.








