FRECUENCIA VIDA. Por. Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com
El geriatra colombiano, presidente del Comité Latinoamericano y del Caribe de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría, sostiene que una sociedad preparada para la longevidad se construye uniendo a médicos, arquitectos, abogados, periodistas, universidades y, sobre todo, a las propias personas mayores. Visitó Costa Rica para participar en el IX Congreso Internacional de Gerontología.
¿Qué hace un gerontólogo en un jardín infantil? ¿Y en un curso prenatal para mujeres embarazadas? “Muchísimo”, responde el Dr. Robinson Cuadros Cuadros. La pregunta resume su idea central: el envejecimiento no empieza a los 60 ni es asunto exclusivo de una profesión. Se construye a lo largo de toda la vida y en todos los ámbitos de la sociedad.
Cuadros es médico cirujano y geriatra, especialista en envejecimiento, nutrición y calidad de vida. Preside el Comité Latinoamericano y del Caribe de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría (IAGG), lidera la Ruta Sociosanitaria en Cafam y es cofundador de la Red Internacional Universitaria de Envejecimiento Saludable. Visitó Costa Rica para participar en el IX Congreso Internacional de Gerontología, donde dejó un mensaje claro: “El llamado es a trabajar en equipo”.
Una disciplina que nació mirando capacidades
Cuadros recordó que el término gerontología lo acuñó en 1903 Élie Metchnikoff, quien no era médico sino zoólogo y microbiólogo, y que en 1908 ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por sus estudios sobre la defensa del cuerpo. Desde su origen, explicó, la propuesta no fue mirar la vejez desde la enfermedad sino desde el bienestar, la calidad de vida y las capacidades.
Esa misma mirada la defiende en la geriatría. Cuando ingresó a su especialidad en la Universidad Nacional de Colombia, le dijeron que sería apenas uno de los primeros geriatras del país. ¿Cómo dar a conocer una especialidad con tan pocos profesionales? Su respuesta fue haciéndola necesaria. Imaginaba una valla en la autopista con un mensaje sencillo: si ya llevó a sus hijos al pediatra, ¿por qué no ha llevado a sus mayores al geriatra? Mirar a la persona mayor por sus capacidades y potencialidades, y no solo por sus enfermedades, es para él la forma de cambiar el lenguaje de la sociedad.
Alrededor de esa visión han surgido empresas, productos y servicios: gimnasios especializados, ropa adaptada, teleasistencia, nutrición dirigida. También crece el interés por ampliar la empleabilidad de las personas mayores, abrir universidades para mayores y preparar a la sociedad para el cambio demográfico. Para Cuadros, en todos esos espacios debe estar presente la mirada gerontológica.
Juntar voces para no duplicar esfuerzos
“Si cada uno trabaja por separado y repite lo mismo que está haciendo el otro, estamos duplicando esfuerzos”, advirtió. Por eso insiste en agremiarse: las asociaciones permiten tener voz, compartir experiencias entre países y llevar el conocimiento a las políticas públicas.
Puso un ejemplo que muchos profesionales reconocerán. Un centro diseña un programa de estimulación cognitiva a través del juego y ve resultados, pero no lo escribe. Años después, un artículo extranjero publica lo mismo como novedad. “Eso nos pasa todo el tiempo”, lamentó. A América Latina le falta documentar y publicar lo que ya hace bien.
Pero publicar tampoco basta si el conocimiento se queda entre colegas. Advirtió contra la “escopeta de aplausos”: “Si tú publicas, yo te aplaudo, y cuando yo publique, tú me aplaudes. Pero eso no está haciendo políticas públicas”. Lo que se necesita son herramientas, guías y prácticas que puedan compartirse, para que lo que funciona en Costa Rica pueda adaptarse en Perú, Chile o Argentina.

Las personas mayores como protagonistas
Al asumir la presidencia del comité latinoamericano, Cuadros quiso enviar un mensaje: “No trabajamos por las personas mayores, sino con las personas mayores”. El congreso regional en Medellín, que reunió a cerca de 2.300 asistentes, se inauguró con la bandera y el escudo de la asociación bordados a mano por un grupo de mujeres mayores. Cuando una de ellas explicó por qué los bordaron, la idea quedó clara: no hagan nada por nosotras sin nosotras.
El congreso buscó además alejarse de la agenda que suelen marcar los patrocinadores y poner a las personas mayores en el centro. En el foro de diversidad sexual hablaron personas mayores desde su propia experiencia de discriminación, y no solo académicos. Participaron quienes trabajan con personas mayores en centros penitenciarios y con población indígena, se compartieron saberes ancestrales sobre espiritualidad y hubo una feria con los emprendimientos de las propias personas mayores. También se abordó la relación entre mascotas y envejecimiento saludable, y hubo un desfile de moda con diseño pensado para personas mayores.
“Esto es romper esquemas y evitar protagonismos, donde todos trabajamos de manera horizontal y el protagonista es la persona mayor”, resumió.
Redes que cruzan fronteras y profesiones
De ese encuentro nacieron redes que unen a profesionales de distintos países. Una de ellas es la de periodismo y envejecimiento. Cuadros reconoce que se necesita a los comunicadores y describe a los periodistas interesados en el tema como “golondrinas” en sus países: personas que llevan el mensaje a sus comunidades y que ahora pueden conectarse con colegas de otros lugares. También se formaron grupos de enfermería y de arquitectos y diseñadores dedicados a crear espacios amigables con las personas mayores.
Otra iniciativa es la Red Internacional Universitaria de Envejecimiento Saludable, que impulsó junto al profesor chileno Iván Palomo a partir de una red de universidades públicas de Chile. Su objetivo es que profesores de cada universidad lleven el envejecimiento saludable y con derechos a todas las facultades, no solo a las de salud. Hoy vincula a más de un centenar de universidades y organiza encuentros virtuales que reúnen a más de 2.000 personas del continente.
Lo que enseña la región
Cuadros hizo un recorrido por lo que hacen las asociaciones de distintos países. En Panamá, un enfoque especial en los cuidados; en Ecuador, el trabajo conjunto con fundaciones de Alzheimer; en Perú, convenios incluso con las fuerzas armadas; en Colombia, guías y prevención mediante la vacunación; en Uruguay, el trabajo en derechos humanos.
Destacó en especial a Brasil, cuyos congresos reúnen a miles de personas y abren con una frase que lo emocionó: “No somos una asociación, somos un movimiento”. Y a Chile, que cada año reconoce a líderes mayores. Entre ellos recordó a un emprendedor de 98 años cuyo sueño era abrir pubs al estilo irlandés para que la gente hiciera amigos. “Cuando uno escucha a alguien de 98 años con ese entusiasmo, uno dice: tengo que moverme”.
También invitó a acercarse a Brasil sin miedo al idioma: “La barrera es más mental”.
Una invitación a sumarse
Cuadros celebró que la nueva presidencia mundial de la asociación esté en manos de una enfermera con doctorado en gerontología, y no de un médico como suele ocurrir. Para él es una señal de que la visión gerontológica gana espacio.
El próximo congreso latinoamericano se celebrará en Asunción, Paraguay, del 8 al 11 de septiembre, y Cuadros animó a los profesionales costarricenses a presentar allí sus experiencias.
Cerró con una reflexión sobre el valor de organizarse: “Agremiarse no es fácil. Es ad honorem. Pero cuando juntas voces y lo haces de manera apasionada y auténtica, mueves”. Su invitación final fue a que todos, profesionales, instituciones y personas mayores, formen parte de ese movimiento.
El Dr. Robinson Cuadros Cuadros es médico geriatra colombiano y preside el Comité Latinoamericano y del Caribe de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría.







