San José, Costa Rica 29 de Enero del 2026| Redacción Costa Rica Mayor
La salud cerebral se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las personas adultas mayores y de sus familias. ¿Cómo mantener la memoria?, ¿cómo retrasar el deterioro cognitivo?, ¿qué se puede hacer hoy para envejecer con mayor autonomía mañana?
Para responder a estas preguntas, Costa Rica Mayor conversó con Dra. Rebeca Ramírez, neuropsicóloga, quien explica por qué la estimulación cognitiva es una de las estrategias más importantes —y menos comprendidas— del envejecimiento saludable.
¿Qué es la estimulación cognitiva y por qué es tan importante?
La estimulación cognitiva es el conjunto de actividades sistemáticas, significativas y estructuradas orientadas a mantener, potenciar o compensar las funciones cognitivas como la memoria, la atención, el lenguaje, las funciones ejecutivas y la orientación, especialmente a lo largo de la vejez.
Desde la neurociencia, esta intervención se sustenta en varios principios clave:
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Neuroplasticidad: la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse a partir de la experiencia.
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Reserva cognitiva: recursos neuronales y estrategias mentales que permiten enfrentar mejor los cambios asociados al envejecimiento o a enfermedades.
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Neurogénesis: la generación de nuevas neuronas, un proceso que no se limita a la infancia y que también ocurre en la vejez.
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Envejecimiento activo y saludable, promovido por la Organización Mundial de la Salud, que reconoce el funcionamiento cognitivo como base de la autonomía y la calidad de vida.
“La estimulación cognitiva no es solo hacer sopas de letras o pintar por pasar el tiempo. Es una estrategia preventiva, terapéutica y de bienestar, que debe adaptarse a la historia educativa, cultural y funcional de cada persona”, subraya Ramírez.
Beneficios concretos para la memoria, la atención y la autonomía
Los efectos de una estimulación cognitiva adecuada se reflejan en múltiples áreas de la vida diaria:
Memoria
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Favorece la codificación, almacenamiento y recuperación de la información.
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Mejora el uso de estrategias compensatorias, como asociaciones y claves semánticas.
Atención
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Fortalece la atención sostenida, selectiva y dividida.
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Aumenta la velocidad de procesamiento.
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Reduce la distracción y la fatiga cognitiva.
Autonomía funcional
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Refuerza la planificación, la toma de decisiones y la resolución de problemas.
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Promueve la independencia y reduce el riesgo de dependencia precoz.
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Mantiene el rol social y la participación comunitaria.
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Contribuye al desempeño de las actividades de la vida diaria.
Además, favorece la orientación espacial, temporal y personal, aspectos esenciales para una vida cotidiana segura y significativa.
¿Puede prevenir o retrasar las demencias?
Este es uno de los mayores temores de las familias. La especialista es clara:
La estimulación cognitiva no previene las demencias, pero sí puede retrasar su aparición, disminuir la velocidad de progresión y mejorar la calidad de vida.
Desde la neurociencia, estimula redes neuronales alternativas y mejora la eficiencia sináptica, reduciendo el impacto del daño cerebral cuando existe. Desde la gerontología, actúa como un factor protector, junto con el ejercicio físico, la socialización y la educación.
“También ayuda a disminuir la depresión, la soledad y la apatía, factores estrechamente vinculados al deterioro cognitivo”, explica Ramírez. Estudios longitudinales han demostrado que las personas con mayor estimulación cognitiva a lo largo de la vida presentan menor riesgo de demencia.
Actividades recomendadas y errores frecuentes
Entre las actividades más efectivas se encuentran:
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Aprender un nuevo idioma.
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Matricular una nueva carrera o asumir retos educativos.
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Aprender a tocar un instrumento musical.
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Desarrollar habilidades en tecnologías de la información.
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Participar en actividades grupales.
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Combinar ejercicio físico con tareas cognitivas.
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Realizar actividades espirituales.
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Practicar lectura comprensiva, escritura y discusión de textos.
El error más común es pensar que todas las actividades sirven para todas las personas o reducir la estimulación cognitiva a ejercicios repetitivos sin sentido personal.
Estimulación cognitiva: un derecho, no un lujo
Desde un enfoque de derechos humanos y envejecimiento digno, la estimulación cognitiva debe entenderse como parte del derecho a la salud integral, a la autonomía y a la participación social.
Tanto la Organización Mundial de la Salud como la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores reconocen el acceso a programas de estimulación, educación continua y participación social como un derecho, no un privilegio.
“La idea central es preservar la dignidad, la identidad y la funcionalidad de la persona mayor”, enfatiza la neuropsicóloga.
Costa Rica Mayor concluye
La estimulación cognitiva, basada en la neuroplasticidad y la gerontología, protege el cerebro, fortalece la autonomía y mejora la calidad de vida. No es una moda ni un lujo: es una intervención fundamental para una vejez saludable, activa y con sentido.
Invertir hoy en salud cognitiva es apostar por una vejez con mayor dignidad mañana.






