Dormir bien podría alargar tu vida más que la dieta o el ejercicio, revela estudio

Dic 16, 2025 | Recientes, Salud, slider salud | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Redacción Costa Rica Mayor.com . 16 de diciembre de 2025

Un nuevo estudio científico pone al sueño en el centro de la longevidad y refuerza la urgencia de tomárselo tan en serio como la alimentación o la actividad física.

Dormir menos de siete horas por noche no solo afecta el ánimo o la concentración: también podría acortar la vida. Así lo advierte una investigación reciente de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón (OHSU), que encontró que la falta de sueño se asocia con una menor esperanza de vida, incluso más que factores tradicionalmente considerados clave como la dieta o el ejercicio.

El estudio, publicado en la revista Sleep Advances, analizó datos de encuestas realizadas en Estados Unidos entre 2019 y 2025. Los investigadores compararon la expectativa de vida con la duración del sueño reportada por las personas, considerando como insuficiente dormir menos de siete horas por noche.

Los resultados fueron contundentes: la relación entre dormir poco y una menor longevidad se mantuvo incluso después de ajustar variables como nivel educativo, situación laboral y actividad física. Solo el tabaquismo mostró una asociación más fuerte con una menor esperanza de vida.

“Siempre hemos sabido que el sueño es importante, pero no esperaba que estuviera tan fuertemente correlacionado con la expectativa de vida”, afirmó Andrew McHill, fisiólogo del sueño y uno de los autores del estudio.

Más allá del cansancio: un indicador de salud a largo plazo

Aunque se trata de un estudio observacional —por lo que no puede demostrar causalidad directa—, los hallazgos refuerzan la idea de que el sueño es un pilar central de la salud. Dormir mal se ha vinculado previamente con alteraciones del sistema inmunológico, problemas metabólicos y afectaciones neurológicas.

En particular, los investigadores destacan su relación con obesidad y diabetes, dos condiciones crónicas que pueden reducir la esperanza de vida y que son más frecuentes en personas con patrones de sueño deficientes.

El análisis también mostró que, si bien el ejercicio físico y las conexiones sociales siguen siendo factores relevantes para vivir más y mejor, el sueño tiene un peso comparable —y en algunos casos mayor— en los modelos de longevidad.

Un hábito modificable, incluso en contextos exigentes

La buena noticia es que, a diferencia de otros determinantes de la salud, los hábitos de sueño pueden mejorarse, aunque existan limitaciones por trabajo o responsabilidades de cuido. Reducir el uso del celular antes de dormir, evitar el “doomscrolling”, o incorporar prácticas suaves como yoga o tai chi pueden marcar una diferencia.

Tanto la Academia Americana de Medicina del Sueño como la Sociedad de Investigación del Sueño recomiendan dormir entre siete y nueve horas por noche. Algunas investigaciones incluso sugieren que, en ciertos casos, es posible compensar parcialmente la falta de sueño durante la semana con descansos más largos los fines de semana.

“Este estudio muestra que debemos priorizar el sueño al menos tanto como lo que comemos o cuánto nos ejercitamos”, concluyó McHill. “Dormir bien no solo mejora cómo te sientes, también cuánto tiempo vives”.

Un mensaje clave para el envejecimiento saludable

En un país como Costa Rica, donde el envejecimiento poblacional avanza rápidamente, estos hallazgos refuerzan la importancia de promover el sueño saludable como un derecho y una estrategia de salud pública, especialmente en personas adultas mayores y cuidadores.

Dormir bien no es un lujo: es una inversión directa en calidad y años de vida.

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