Por: Alejandra Castillo Mata, Licda. en Terapia Ocupacional. Especialista en Abordaje de Personas con Síndromes Demenciales.
Las celebraciones de fin de año suelen traer alegría, visitas, cambios de horarios y mayor actividad en el hogar. Sin embargo, para las personas adultas mayores con síndromes demenciales o diagnósticos neurodegenerativos, estas variaciones pueden generar desorientación, agitación, cansancio y aumento del estrés. En esta época, comprender la importancia de mantener las rutinas es fundamental para asegurar bienestar, calma y participación significativa.
Desde la Terapia Ocupacional, mantener la estructura diaria no es un detalle menor: es un elemento clave para la salud emocional, cognitiva y funcional. Las rutinas ayudan a las personas mayores a orientarse, anticipar lo que va a ocurrir, sentirse seguras y preservar su identidad. Durante las fiestas, respetarlas puede marcar la diferencia entre una experiencia positiva y una situación desbordante.
La rutina como herramienta de bienestar para personas mayores con deterioro cognitivo
Para una persona con deterioro cognitivo, la rutina funciona como un punto de apoyo. No es solo una lista de actividades, sino una guía que brinda estabilidad y reduce la incertidumbre. La evidencia científica en Terapia Ocupacional indica que mantener hábitos conocidos disminuye la confusión, mitiga los cambios de conducta y protege el equilibrio emocional. Horarios estables favorecen la calma, reducen la ansiedad y promueven la sensación de control. Asimismo, las actividades significativas —aquellas que tienen importancia personal— ayudan a conservar habilidades funcionales, autonomía y autoestima.
Diversos estudios en abordaje de síndromes demenciales demuestran que la organización del día, el acompañamiento estructurado y la participación en tareas cotidianas mejoran la calidad de vida y fortalecen la funcionalidad. En temporadas de celebraciones, mantener este orden aporta seguridad y minimiza el impacto de los estímulos nuevos o excesivos.
Celebrar sin sobrecargar: cómo adaptar las fiestas para que sean inclusivas
Las celebraciones son valiosas para las familias y también para las personas adultas mayores. Son momentos que fortalecen vínculos y generan recuerdos. Lo importante es adaptar, no limitar. Las fiestas inclusivas permiten que la persona participe a su ritmo y sin sobreestimulación.
Mantener los horarios habituales de comida, descanso y medicación reduce el riesgo de confusión. Evitar ambientes con música muy alta, luces excesivas o interrupciones constantes ayuda a disminuir la agitación. También es conveniente anticipar lo que ocurrirá en el día: quiénes llegarán, qué actividades habrá y cuánto tiempo durará la reunión. Las actividades breves y con propósito, como doblar servilletas, ordenar adornos o colaborar con tareas sencillas, fortalecen la participación significativa y la sensación de utilidad.
Contar con un espacio tranquilo para descansar durante la celebración, organizar reuniones pequeñas y limitar visitas simultáneas son estrategias que favorecen la comodidad y evitan la sobrecarga sensorial.
El papel de la Terapia Ocupacional en el acompañamiento familiar
La Terapia Ocupacional no solo interviene con la persona adulta mayor; también acompaña, educa y apoya a familiares y cuidadores. Brindar orientación puede disminuir la carga emocional del cuidador y mejorar la convivencia durante las festividades. El terapeuta ocupacional puede colaborar en la creación de rutinas realistas, sugerir adaptaciones para hacer el entorno más seguro, seleccionar actividades significativas según intereses y capacidades, y enseñar estrategias para manejar cambios de conducta sin estrés.
Promover entornos inclusivos es una responsabilidad comunitaria. Las celebraciones familiares, actividades comunales o visitas pueden ajustarse con pequeños cambios, pero con grandes impactos en el bienestar de las personas mayores con síndromes demenciales.
Mantener las rutinas durante las festividades no implica limitar la experiencia navideña, sino asegurar que la persona adulta mayor participe con dignidad, tranquilidad y bienestar. Celebrar también es cuidar, y hacerlo de forma respetuosa permite que cada integrante de la familia disfrute de esta época de manera plena y armoniosa.







