Casi una de cada cinco personas mayores vive en pobreza: lo que el INEC revela sobre la vejez en Costa Rica

Oct 29, 2026 | Contexto, Frecuencia de vida, Slider el reporte | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

CONTEXTO.  Por:  Eduardo Méndez, Director www.costaricamayor.com

El 18,5% de las personas de 65 años o más estaba en pobreza en 2025. La ENAHO 2026 confirma que la pensión no contributiva, congelada desde 2019, no alcanza la línea de pobreza ni en la ciudad ni en el campo. Las brechas entre regiones y entre hombres y mujeres completan un diagnóstico que exige respuestas.

El martes 27 de octubre, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) presentó los resultados de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2026. A primera vista, el país se mantiene estable: el 15,4% de los hogares está en pobreza por ingresos, una diferencia que el INEC considera no significativa frente al 15,2% de 2025.

Esa estabilidad, sin embargo, convive con 12.348 hogares pobres más que el año anterior, 298.713 en total, y con un ingreso promedio que cayó 3,8%, de ₡1.209.825 a ₡1.163.728 mensuales. En ese escenario, la pregunta que corresponde hacer es concreta: ¿en qué condiciones económicas está envejeciendo la población costarricense?

Una cifra que no volvió a su punto de partida

El 1.º de octubre, Día Internacional de las Personas de Edad, el INEC divulgó una infografía sobre la población de 65 años o más. Su dato central es que el 18,5% de estas personas se encontraba en pobreza en 2025, casi una de cada cinco.

La serie muestra un 14,1% en 2015 y un 21,0% en 2020, año marcado por la pandemia. La reducción posterior es real, pero el indicador sigue más de cuatro puntos por encima del nivel de hace una década. En 2025, además, la pobreza afectaba al 17,1% de la población nacional; entre las personas mayores, al 18,5%. La diferencia no basta por sí sola para afirmar una brecha estadísticamente significativa, pero sí desmiente la idea de que la vejez esté económicamente resguardada por defecto.

Una precisión es indispensable: el 18,5% corresponde a 2025. Hasta la fecha de esta publicación no se ha divulgado una tasa de 2026 desagregada para este grupo de edad, por lo que no es posible afirmar que haya subido o bajado este año.

Más personas mayores, el mismo derecho a la seguridad económica

Según las proyecciones del INEC, el país pasó de 263.431 personas mayores en 2006 a 638.378 en 2026, del 6,2% al 12,2% de la población. El 53,1% son mujeres.

Ese crecimiento suele leerse como una carga. Es una lectura equivocada. Las personas mayores trabajan, sostienen hogares, cuidan a otras personas, consumen, votan y participan en sus comunidades. Lo que convierte la vejez en un riesgo económico no es la edad, sino un sistema de protección que no garantiza ingresos suficientes a quienes llegaron a ella después de trayectorias laborales informales, interrumpidas o no remuneradas.

Cuando el ingreso baja, pero la pobreza no sube

¿Cómo puede caer el ingreso de los hogares sin que aumente de forma significativa la pobreza? La respuesta está en el método. El INEC compara el ingreso por persona de cada hogar con la línea de pobreza, que estima el costo de las necesidades básicas y se ajusta según los precios. En 2026, esa línea bajó tanto en zonas urbanas como rurales.

Así, un hogar puede quedar fuera de la estadística de pobreza porque el umbral descendió, no porque su capacidad económica mejorara. Para una persona mayor que paga medicamentos, transporte y vivienda, superar esa línea no equivale a vivir con suficiencia.

₡82.000 al mes: una pensión por debajo de la línea de pobreza

El Régimen No Contributivo (RNC), administrado por la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y financiado principalmente por el Fodesaf, garantiza una pensión a personas mayores de 65 años, entre otros grupos, que cumplen los requisitos y no cuentan con una pensión contributiva. No es una dádiva: es una prestación prevista por la ley desde 1974. Su monto ordinario es de ₡82.000 mensuales, con aguinaldo y cobertura del Seguro de Salud.

La ENAHO 2026 fija la línea de pobreza en ₡124.964 por persona en zonas urbanas y en ₡97.181 en zonas rurales. La pensión ordinaria equivale apenas al 65,6% de la primera y al 84,4% de la segunda: le faltan ₡42.964 para alcanzar el umbral urbano y ₡15.181 para el rural. Una persona mayor que vive sola y depende únicamente de esa pensión queda por debajo de la línea de pobreza, viva donde viva.

Ese monto, además, no cambia desde el 1.º de junio de 2019, cuando pasó de ₡78.000 a ₡82.000. Siete años después, el poder de compra de la prestación es menor.

Conviene evitar una conclusión apresurada: no toda persona pensionada del RNC aparece como pobre, porque el INEC calcula la pobreza con el ingreso de todo el hogar. Pero esa misma regla revela el problema de fondo. Si salir de la pobreza depende de convivir con familiares que aportan ingresos, la pensión no está garantizando autonomía económica, sino trasladando esa responsabilidad a las familias.

El territorio y el género también definen la vejez

Un estudio del INEC publicado en junio de 2026, con datos de la ENAHO 2024, muestra que la pobreza entre las personas mayores era del 15,9% en la región Central, frente al 35,5% en la Brunca, el 33,9% en la Huetar Norte, el 31,2% en la Huetar Caribe, el 27,9% en el Pacífico Central y el 27,2% en la Chorotega. Son datos de 2024, pero el panorama de 2026 no invita al optimismo: en la Brunca, la pobreza del conjunto de los hogares subió de 23,8% a 27,3%, un aumento que el INEC sí considera significativo.

El mismo estudio documenta la brecha de género en el acceso a pensiones. En la región Central, el 81% de los hombres de 65 años o más recibía una pensión, frente al 61,3% de las mujeres. En la Huetar Caribe, la cobertura era del 89,1% entre ellos y del 72,6% entre ellas. La explicación tiene nombre: décadas de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado que no generaron cotizaciones.

Esa desigualdad se sigue produciendo. Según la ENAHO 2026, la proporción de hogares en pobreza multidimensional con al menos una persona fuera de la fuerza laboral por obligaciones familiares pasó del 22,7% al 26,8%, unos 45.928 hogares. Quien hoy deja de trabajar para cuidar corre el riesgo de llegar a su propia vejez sin pensión contributiva.

Lo que la medición por ingresos no alcanza a ver

La ENAHO 2026 identificó 171.582 hogares en pobreza multidimensional, un indicador que considera carencias en educación, vivienda, salud, trabajo y protección social. Según el análisis de Delfino.cr, 102.007 de esos hogares superan la línea de pobreza por ingresos y, aun así, viven con privaciones. Dentro del grupo de hogares pobres multidimensionales, el 14,9% presenta la carencia de personas adultas mayores sin pensión. Ninguna de estas cifras se refiere exclusivamente a la población mayor, pero confirman que el ingreso no cuenta toda la historia.

Coberturas limitadas, listas de espera y un proyecto en trámite

Un informe de la Contraloría General de la República de 2026 estimó que, de unas 224.000 personas mayores en pobreza en su universo de referencia de 2024, solo 16.537 fueron atendidas ese año mediante recursos que el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM) transfiere a organizaciones privadas: una cobertura del 7,4%. La cifra mide esa modalidad específica, no el conjunto de la protección estatal, y el propio informe señala debilidades en los registros de beneficiarios y en la distribución territorial de los recursos.

En el RNC, unas 32.000 solicitudes esperaban resolución, de acuerdo con información de la CCSS recogida por La Nación. Ese dato corresponde a todo el régimen, que también protege a otras poblaciones.

La Comisión de Discapacidad y Adulto Mayor de la Asamblea Legislativa dictaminó el expediente 25.721, que trasladaría al Fodesaf, para el RNC, el 0,25% de aporte patronal que hoy permanece en el Banco Popular. CONAPAM estima que esos ₡37.506 millones anuales permitirían financiar unas 31.221 pensiones nuevas para personas mayores en pobreza. El proyecto aún debe completar su trámite: no se trata de pensiones otorgadas. Y deja abierta una discusión que no puede postergarse: ampliar el número de pensiones es necesario, pero también lo es revisar un monto que no alcanza el mínimo oficial.

Los datos que todavía faltan

Para dimensionar la pobreza en la vejez se necesita cruzar edad, sexo, región, composición del hogar, tipo de pensión y monto recibido. No es lo mismo vivir con ₡82.000 que con una jubilación holgada, ni pagar alquiler que tener vivienda propia. Merecen especial atención las mujeres de 75 años o más, las personas que viven solas y quienes habitan las regiones con mayor incidencia de pobreza. Sin esos datos, el debate público se queda en promedios.

Vivir más años debería significar vivirlos con autonomía, seguridad económica y dignidad. Ese no es un deseo: es un derecho reconocido en la legislación costarricense y en la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

Termino aquí. Con más de 638.000 personas mayores y una pensión básica que no alcanza la línea de pobreza, ¿cuánto tiempo más va a esperar Costa Rica para garantizar que envejecer no sea sinónimo de empobrecer?


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Redacción Costa Rica Mayor
Dirección editorial: Lic. Carlos Eduardo Méndez Vásquez, Máster en Gerencia Social — Abogado, Código profesional 036791

Nota de fuentes

Este análisis se basa en la infografía del INEC Costa Rica envejece: datos sobre nuestra población adulta mayor (1.º de octubre de 2026, copia en el repositorio de AGECO); en los resultados de la ENAHO 2026 del INEC (27 de octubre de 2026); en el estudio del INEC Proceso de envejecimiento en Costa Rica: evolución de la población de 65 años y más (junio de 2026, cuadros 4.3 y 4.6); en el informe DFOE-BIS-OS-00001-2026 de la Contraloría General de la República; en el comunicado de CONAPAM del 26 de octubre de 2026; y en la información de la Superintendencia de Pensiones sobre el RNC. Se consultó también la cobertura periodística de Delfino.cr sobre pobreza multidimensional y líneas de pobreza), Delfino.cr (impedimentos familiares para trabajar), Teletica (ingresos y pobreza regional), La Nación (dictamen del expediente 25.721 y lista de espera del RNC) y Semanario Universidad (último ajuste del monto del RNC). Las cifras regionales y de cobertura de pensiones por sexo corresponden a 2024; la tasa de pobreza de personas mayores, a 2025.

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