Aprender a morir para vivir mejor: la lección de Marcos Gómez Sancho en Costa Rica

Oct 9, 2026 | Recientes, Salud, slider salud | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

SALUD · FIN DE VIDA. Por: Eduardo Méndez, Director de www.costaricamayor.com 

El médico español que abrió camino a los cuidados paliativos en su país conversó con Costa Rica Mayor durante el IX Congreso Internacional de Gerontología de la Universidad de Costa Rica. Su tesis: la manera en que vivimos decide la manera en que morimos, y todavía estamos a tiempo de cambiar ambas.

Marcos Gómez Sancho lleva más de tres décadas acompañando a personas que se acercan al final de la vida. En el marco del IX Congreso Internacional de Gerontología, que la Universidad de Costa Rica realizó del 7 al 9 de octubre en la Sala Magna de la Ciudad de la Investigación, referente de la medicina paliativa en el mundo hispanohablante, conversó con Costa Rica Mayor. En pocos minutos dejó planteada una idea que incomoda y libera a la vez: aprender a morir no es un asunto de los últimos días, sino una tarea que se emprende mientras se vive.

Una vocación nacida del dolor propio

Segoviano de nacimiento y radicado en Gran Canaria desde finales de 1977, Gómez Sancho trabajaba como anestesiólogo cuando, en 1986, una operación de columna se complicó con una infección grave. Pasó seis meses hospitalizado y varios años en cama con un dolor difícil de controlar. Sus colegas Pilar Arranz y Ramón Bayés, en una semblanza publicada en la revista Psicooncología, sitúan en esa experiencia el origen de su vocación. Tras recuperarse, se formó en Milán con Vittorio Ventafridda, en el Instituto Nacional de los Tumores, y en 1988 transformó una consulta de tratamiento del dolor del Hospital El Sabinal, en Las Palmas, en una de las primeras unidades de cuidados paliativos de España.

Esa unidad se trasladó en 1999 al Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín, desde donde su influencia alcanzó buena parte de América Latina. Gómez Sancho contribuyó a fundar la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) y la presidió entre 1995 y 2000. Su tesis doctoral, defendida en 1997 en la Universidad de Las Palmas, lleva un título que resume su trayectoria: Medicina paliativa, la respuesta a una necesidad.

Según la vida, así es la muerte

Su punto de partida es un viejo adagio latino: según se vive, así se muere. «Si modificamos algunos aspectos de nuestro vivir, puede ser que nos cueste menos trabajo morir», explicó. Para el médico, toda persona recorre un camino espiritual a lo largo de la vida, y en él encuentra obstáculos que conviene identificar mientras todavía hay tiempo.

El primero mira hacia atrás: la culpa. Gómez Sancho sostiene que no es justo juzgar con la sabiduría de los setenta años lo que se hizo a los treinta y dos. «Éramos personas distintas», dijo. Su consejo es práctico: si se le hizo daño a alguien y todavía es posible repararlo, se repara y se pasa la página. Lo demás es un resentimiento que no tiene ningún sentido cargar.

Los otros dos obstáculos pertenecen al presente. El ego, que el médico distingue con cuidado del amor propio y de la autoestima, es la tendencia a acumular y a ponerse en el centro del mundo, «cuando realmente somos unos sencillos protagonistas de la historia de la humanidad». El apego es su consecuencia: quedarse atado a todo lo que el ego promete. Su receta es tan sencilla como exigente: menos consumo, menos egolatría.

El paraguas abierto cuando no llueve

El último obstáculo mira hacia el futuro y tiene un nombre: miedo. Para Gómez Sancho, cualquier temor es, en el fondo, miedo a la muerte. Apoyado en Epicteto, Séneca y Heidegger, lo considera irracional, porque teme algo que ocurrirá con certeza. Recurre a una imagen que repitió dos veces en la entrevista: preocuparse por el futuro es caminar con el paraguas abierto cuando todavía no llueve. Según afirmó, los psiquiatras sostienen que la gran mayoría de lo que nos inquieta nunca llega a suceder.

Eso no equivale a desentenderse del mañana. «Debemos pensar en el futuro, planificarlo lo mejor que podamos y, a partir de ese momento, vivir el presente», precisó. La diferencia está entre ocuparse y preocuparse.

Del faro a la sospecha

Consultado sobre lo que ha visto en las personas mayores que ha acompañado, el médico no habló primero de temores, sino de sabiduría. A su juicio, mientras las capacidades físicas y psicológicas crecen y luego declinan, la dimensión espiritual se amplía sin pausa a lo largo de toda la vida, hasta predominar en la vejez. Por eso, recordó, las personas mayores fueron durante siglos el faro de sus familias y sus pueblos.

Ese lugar, advirtió, se ha perdido en las últimas dos generaciones. Gómez Sancho describió un clima en el que crece la idea de que hay demasiadas personas mayores, de que cuestan mucho en salud y de que no producen nada. Lo llamó por su nombre: edadismo. Como ejemplo citó a los Países Bajos, donde, según afirmó, la eutanasia ya alcanza a personas que no están enfermas y dicen estar cansadas de vivir. Conviene precisar que la ley neerlandesa vigente exige un sufrimiento insoportable y sin perspectiva de mejora, y que las propuestas para extenderla a quienes consideran su vida completada siguen siendo objeto de debate en ese país. La preocupación de fondo, sin embargo, es compartida por buena parte de la gerontología: cuando una sociedad mide a las personas por lo que producen, la vejez queda bajo sospecha.

No es una postura nueva en él. En España, Gómez Sancho ha denunciado públicamente que decenas de miles de personas mueren cada año con un sufrimiento evitable por falta de acceso a cuidados paliativos, y ha criticado que su país legislara sobre eutanasia antes de contar con un plan nacional de paliativos.

Lo que la ley costarricense ya permite

La última pregunta de la entrevista fue qué puede hacer cada persona, y cada familia, para que sus deseos sobre el final de la vida sean escuchados y respetados. Gómez Sancho respondió desde la dimensión interior: reconciliarse con el pasado, soltar el ego y el apego, vivir sin miedo. Esa respuesta tiene en Costa Rica un complemento jurídico que vale la pena conocer.

Desde 2022, la Ley de Voluntades Anticipadas, número 10231, reconoce el derecho de toda persona a dejar por escrito qué intervenciones médicas acepta o rechaza para el momento en que ya no pueda expresarlo, y a designar a quien la represente ante el equipo de salud. Ese mismo año se aprobó la Ley de Cuidados Paliativos, número 10245, que garantiza el acceso a la atención paliativa a quien enfrenta una enfermedad que limita la vida. Y la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, vigente en el país mediante la Ley 9394, reconoce tanto los cuidados paliativos como la voluntad anticipada en materia de salud como derechos de la persona mayor, no como favores.

Planificar, como pide el médico, también significa conversar en familia, nombrar a una persona de confianza y dejar constancia de lo que uno quiere. Hacerlo no es resignarse a la muerte. Es ejercer un derecho mientras se vive.


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Nota de fuentes: Entrevista de Costa Rica Mayor al Dr. Marcos Gómez Sancho, IX Congreso Internacional de Gerontología, Universidad de Costa Rica, octubre de 2026. Datos del congreso: Delfino.cr, «UCR convoca al Congreso Internacional de Gerontología, a celebrarse en octubre», junio de 2026. Trayectoria: Pilar Arranz y Ramón Bayés, «Marcos Gómez Sancho. Un gran profesional, un hombre de vasta cultura, un hombre bueno», Psicooncología, vol. 10, núm. 2-3, 2013, pp. 439-440; repositorio accedaCRIS de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (tesis doctoral, 1997). Posiciones públicas en España: Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, recogido por ACI Prensa. Países Bajos: verificación de Maldita.es sobre la ley de eutanasia neerlandesa. Marco legal costarricense: Ley 10231, Ley 10245 y Ley 9394, Sistema Costarricense de Información Jurídica.

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