Gobierno lanza «Costa Rica Centenaria», una iniciativa que busca mejorar la atención integral de las personas de 100 años o más que viven en la Península de Nicoya, una de las cinco Zonas Azules del mundo.
Por: Redacciòn www.costaricamayor.com
Costa Rica dio un paso simbólico hacia el reconocimiento de la longevidad como un patrimonio nacional. En el marco de la conmemoración de los 202 años de la Anexión del Partido de Nicoya, la presidenta Laura Fernández presentó la estrategia Costa Rica Centenaria, un plan que pretende coordinar la atención de aproximadamente 70 personas centenarias que residen en Guanacaste, especialmente en la reconocida Zona Azul de la Península de Nicoya.
La iniciativa busca articular el trabajo de diversas instituciones públicas para brindar una atención más integral a quienes han alcanzado los 100 años o más, una población que representa un ejemplo excepcional de envejecimiento y longevidad a nivel mundial.
La Zona Azul de Nicoya: un laboratorio natural de longevidad
La Península de Nicoya es una de las cinco Zonas Azules identificadas en el planeta, regiones donde un número inusualmente alto de personas supera los 100 años manteniendo una buena calidad de vida.
Investigaciones científicas atribuyen esta longevidad a una combinación de factores como:
- una alimentación basada en productos naturales;
- actividad física cotidiana;
- fuertes vínculos familiares y comunitarios;
- sentido de propósito de vida;
- acceso a redes de apoyo social.
Durante décadas, Nicoya ha despertado el interés de investigadores internacionales que buscan comprender cómo estos factores favorecen un envejecimiento saludable.
Una estrategia que pone a los centenarios en el centro
Según informó el Gobierno, Costa Rica Centenaria pretende facilitar la coordinación entre instituciones responsables de la atención en salud, protección social y acompañamiento comunitario de las personas centenarias.
El anuncio se realizó durante una gira presidencial por Guanacaste, donde también se reconoció públicamente el aporte histórico y cultural de quienes han alcanzado edades excepcionales.
Entre los momentos más emotivos destacó la visita a don José Flores Flores, vecino de Sardinal de Carrillo, cuya extraordinaria longevidad ha llamado la atención nacional.
Más que celebrar cumpleaños: garantizar derechos
Para especialistas en envejecimiento, llegar a los 100 años constituye un logro extraordinario, pero también plantea nuevos desafíos para las políticas públicas.
Las personas centenarias suelen requerir servicios altamente coordinados que integren:
- atención médica especializada;
- cuidados de larga duración;
- rehabilitación;
- apoyo a las personas cuidadoras;
- accesibilidad;
- protección de sus derechos y autonomía.
El envejecimiento acelerado de la población costarricense hace prever que el número de centenarios continuará aumentando durante las próximas décadas, por lo que las acciones dirigidas a este grupo podrían convertirse en un modelo para el futuro.
El desafío será convertir el anuncio en resultados
Aunque el anuncio ha sido recibido positivamente, diversos sectores consideran que ahora será fundamental conocer detalles sobre su implementación.
Entre las principales interrogantes destacan:
- ¿Qué instituciones participarán?
- ¿Cómo se identificarán los beneficiarios?
- ¿Qué servicios específicos recibirán?
- ¿Existirá financiamiento permanente?
- ¿Cómo se medirá el impacto de la estrategia?
Responder estas preguntas permitirá valorar si Costa Rica Centenaria se convierte en una política pública sostenible o permanece únicamente como un anuncio conmemorativo.
Una oportunidad para revalorizar la longevidad
Más allá del programa gubernamental, la estrategia envía un mensaje importante: las personas centenarias no son una curiosidad estadística, sino ciudadanos con derechos, historias de vida y conocimientos que enriquecen a toda la sociedad.
En un país donde la esperanza de vida continúa creciendo, proteger la calidad de vida de quienes alcanzan edades excepcionales implica fortalecer los sistemas de salud, cuidados, participación social y protección de derechos.
La experiencia de la Zona Azul de Nicoya demuestra que vivir más años puede ir acompañado de bienestar cuando existen condiciones sociales, comunitarias y familiares favorables. El reto para Costa Rica será transformar ese aprendizaje en políticas públicas que beneficien no solo a los centenarios de hoy, sino también a las generaciones que aspiran a llegar a esa etapa de la vida con dignidad, autonomía y buena salud.





