La discusión sobre el régimen de Invalidez, Vejez y Muerte no solo trata de cotizar más años. También podría cambiar el monto que recibirán miles de personas cuando llegue el momento de pensionarse.
Por: Eduardo Méndez, director de www.costaricamayor.com
Reforma del IVM: una discusión que preocupa a miles de personas trabajadoras
La discusión sobre las pensiones en Costa Rica volvió al centro del debate público. Esta vez, el tema no se limita al posible aumento de cuotas para pensionarse. También se analiza un cambio que podría tocar directamente el bolsillo de las futuras personas jubiladas: la forma en que se calcula el monto de la pensión del régimen de Invalidez, Vejez y Muerte, conocido como IVM.
Para miles de personas trabajadoras, especialmente quienes tienen más de 50 años, esta conversación no es lejana ni técnica. Es una discusión que puede afectar sus planes de retiro, su presupuesto familiar, su tranquilidad económica y su derecho a envejecer con dignidad.
Según reportes de prensa nacional, la Caja Costarricense de Seguro Social analiza un conjunto de propuestas para fortalecer la sostenibilidad financiera del IVM. Entre ellas se encuentra aumentar de 300 a 360 las cuotas necesarias para acceder a una pensión. Sin embargo, otra propuesta ha generado especial preocupación: modificar la llamada tasa de reemplazo.
¿Qué es la tasa de reemplazo y por qué importa?
Aunque el término suena complicado, su significado es muy importante. La tasa de reemplazo es el porcentaje del salario que una persona logra sustituir cuando se pensiona. En palabras sencillas: indica cuánto de su ingreso laboral se convierte en pensión mensual.
Por ejemplo, si una persona ganaba ₡600.000 al mes antes de pensionarse y recibe una pensión equivalente al 60% de ese salario, su pensión sería de aproximadamente ₡360.000. Pero si la tasa de reemplazo baja al 40%, esa pensión podría rondar los ₡240.000.
El cálculo real depende de cada caso. Influyen el historial salarial, la cantidad de cuotas acumuladas, la edad de retiro, los años cotizados y las reglas que finalmente se aprueben.
Por eso, la pregunta no es únicamente si las personas deberán trabajar más años. La pregunta más profunda es: ¿cuánto dinero recibirán cuando llegue el momento de pensionarse?
No es solo trabajar más años: es saber cuánto recibirá al pensionarse
La discusión sobre el IVM no debe reducirse a una sola frase: “ahora habrá que cotizar más”. Esa es apenas una parte del debate. El verdadero tema de fondo es si las futuras pensiones alcanzarán para vivir con dignidad.
Una persona puede cumplir con las cuotas requeridas, esperar durante años su retiro y aun así recibir una pensión menor a la que imaginaba. Esa posibilidad preocupa especialmente a quienes están cerca de pensionarse y ya no tienen mucho margen para cambiar su vida laboral, aumentar sus ingresos o construir un ahorro complementario robusto.
Para una persona joven, una reforma puede significar ajustar sus decisiones financieras a largo plazo. Para una persona de 55 o 60 años, puede significar cambiar de golpe sus planes de vida.
La reforma del IVM aún no está aprobada
Es importante aclarar que estas propuestas aún no constituyen una reforma aprobada de manera definitiva. La CCSS ha planteado una discusión técnica y nacional sobre el futuro del IVM. Eso significa que las medidas deben analizarse, discutirse y explicarse con claridad antes de convertirse en cambios aplicables a la población asegurada.
Sin embargo, el solo hecho de que estén sobre la mesa obliga a la ciudadanía a informarse. Una reforma de pensiones no puede entenderse solo desde los números. Detrás de cada cuota, cada porcentaje y cada fórmula actuarial hay personas reales: trabajadores, mujeres cuidadoras, personas independientes, empleados con trayectorias laborales interrumpidas y familias que dependen de una pensión para vivir.
Costa Rica envejece y el sistema de pensiones enfrenta presión
Costa Rica enfrenta un cambio demográfico profundo. Cada vez hay más personas mayores, la esperanza de vida ha aumentado y nacen menos niños. Esto significa que en el futuro habrá más personas pensionadas y menos trabajadores activos financiando el sistema.
Esa realidad obliga a discutir la sostenibilidad del IVM. Pero también exige hacerlo con sensibilidad social. La sostenibilidad financiera es necesaria, pero no puede convertirse en una excusa para debilitar la protección económica de la vejez.
El país debe encontrar un equilibrio: cuidar la estabilidad del sistema sin abandonar a quienes han trabajado durante décadas esperando contar con una pensión suficiente.
Una pensión menor puede afectar salud, alimentación y autonomía
Una reducción en el monto de la pensión no afecta igual a todas las personas. Para alguien con ingresos altos, podría significar ajustar su estilo de vida. Pero para una persona de ingresos bajos o medios, una pensión menor puede significar dificultades para pagar medicamentos, alimentación, alquiler, transporte, servicios básicos o atención médica.
En la vejez, ₡50.000, ₡80.000 o ₡100.000 mensuales pueden hacer una enorme diferencia. No se trata de cifras frías. Se trata de calidad de vida, autonomía y dignidad.
Una pensión insuficiente puede aumentar la dependencia económica de hijos, hijas, familiares o redes comunitarias. También puede obligar a muchas personas mayores a seguir trabajando en condiciones difíciles, incluso cuando su salud ya no se los permite.
Mujeres cuidadoras: un grupo especialmente vulnerable
También debe analizarse el impacto diferenciado sobre las mujeres. Muchas han tenido trayectorias laborales interrumpidas por maternidad, crianza, trabajo doméstico no remunerado o cuidado de personas enfermas y adultas mayores.
Si el sistema exige más cuotas y al mismo tiempo reduce el porcentaje de pensión, quienes ya enfrentaron desigualdades laborales durante su vida podrían verse más afectadas.
La discusión sobre pensiones debe reconocer el valor del trabajo de cuidados. Muchas mujeres sostuvieron familias, hogares y comunidades, pero no siempre lograron cotizar de manera continua. Una reforma justa debe considerar esas desigualdades.
El papel del ROP en la pensión futura
Otro elemento clave es el Régimen Obligatorio de Pensiones Complementarias, conocido como ROP. En algunas propuestas se plantea que el ingreso total en la vejez se componga de la pensión del IVM más el ahorro complementario del ROP.
En teoría, esto permitiría acercarse a un ingreso más adecuado. Pero en la práctica surge una pregunta delicada: ¿todas las personas tienen suficiente ahorro complementario?
La respuesta es no. Quienes han trabajado en la informalidad, han tenido empleos intermitentes, bajos salarios o lagunas de cotización podrían llegar a la vejez con menos recursos acumulados.
Por eso, cualquier reforma debe explicar con absoluta claridad quiénes serían afectados, desde cuándo aplicarían los cambios y qué medidas de transición protegerían a las personas próximas a pensionarse.
¿Qué debe hacer usted ante esta discusión?
Ante este escenario, Costa Rica Mayor recomienda a la ciudadanía tomar algunas acciones básicas.
Lo primero es revisar cuántas cuotas tiene acumuladas en el IVM. Lo segundo es consultar el estado de cuenta del ROP con la operadora de pensiones correspondiente. Lo tercero es evitar tomar decisiones apresuradas, como renunciar, dejar de cotizar o intentar pensionarse sin asesoría adecuada.
También es importante conversar en familia sobre el retiro, los ingresos esperados, las deudas pendientes y los gastos de salud. La pensión no debe analizarse como un tema individual únicamente. En muchos hogares costarricenses, la pensión de una persona mayor sostiene parte importante de la economía familiar.
Costa Rica necesita una reforma con justicia social
La discusión sobre el IVM debe darse con transparencia, pedagogía y respeto. No basta con decir que el sistema necesita ajustes. La ciudadanía tiene derecho a entender cómo cada propuesta puede afectar su vida concreta.
Costa Rica necesita un sistema de pensiones financieramente sostenible, pero también socialmente justo. La sostenibilidad es necesaria, pero no puede construirse sacrificando la dignidad de quienes trabajaron durante décadas.
La vejez no debe convertirse en una etapa de miedo económico. Una pensión no es un regalo. Es el resultado de años de trabajo, aportes y confianza en un sistema público de seguridad social.
La gran pregunta para el país no es solo cuánto puede pagar el IVM. La pregunta ética es más profunda: ¿qué tipo de vejez quiere garantizar Costa Rica a quienes sostuvieron el país con su trabajo?








