Por: Redacción Costa Rica Mayor.
Envejecer bien no siempre requiere grandes cambios ni tecnologías sofisticadas. A veces, basta con volver a lo esencial: la tierra, las manos y el tiempo. En Costa Rica, cada vez más personas adultas mayores encuentran en la jardinería una aliada poderosa para mantener la salud física, mental y emocional, demostrando que sembrar plantas también es sembrar calidad de vida.
Diversos estudios internacionales y experiencias comunitarias locales coinciden en algo claro: la jardinería es una actividad integral, accesible y profundamente terapéutica para las personas mayores.
Movimiento que cuida el cuerpo sin exigirlo de más
Regar, sembrar, podar o trasplantar implica movimientos suaves y constantes que ayudan a mejorar la movilidad, la fuerza muscular, la coordinación y el equilibrio. A diferencia de ejercicios más exigentes, la jardinería se adapta al ritmo de cada persona, reduce el sedentarismo y favorece la actividad física sin generar sobrecargas.
Para muchas personas adultas mayores, especialmente aquellas con enfermedades crónicas, la jardinería se convierte en una forma segura y agradable de mantenerse activas.
Un antídoto natural contra el estrés, la ansiedad y la soledad
El contacto con la naturaleza tiene un impacto directo en la salud mental. Cuidar plantas reduce los niveles de estrés, mejora el estado de ánimo y contribuye a disminuir síntomas de ansiedad y depresión, condiciones frecuentes en la vejez.
Además, la jardinería combate uno de los grandes enemigos del envejecimiento: la soledad. Ya sea en huertas comunitarias, jardines familiares o pequeños espacios en casa, esta actividad fomenta la interacción, el sentido de pertenencia y las conversaciones cotidianas.
Estimulación cognitiva y sentido de propósito
Planificar qué sembrar, recordar horarios de riego, observar cambios y resolver pequeños problemas activa funciones cognitivas como la memoria, la atención y la toma de decisiones. Para personas adultas mayores, especialmente aquellas en riesgo de deterioro cognitivo, la jardinería funciona como una estimulación mental constante y significativa.
Pero hay algo aún más importante: el sentido de propósito. Ver crecer una planta, cosechar alimentos o embellecer un espacio devuelve la sensación de utilidad, logro y autonomía, pilares fundamentales de un envejecimiento digno.
Alimentación, sostenibilidad y autonomía
Cuando la jardinería se orienta a huertas caseras, el beneficio se multiplica. Las personas adultas mayores pueden acceder a alimentos frescos, mejorar su nutrición y fortalecer hábitos saludables. Al mismo tiempo, se promueve una relación más consciente con el ambiente y la sostenibilidad, valores cada vez más presentes en la economía plateada.
Jardinería: una aliada del envejecimiento activo y con derechos
Desde una mirada gerontológica, la jardinería no es solo un pasatiempo. Es una herramienta que favorece el envejecimiento activo, la participación social y el derecho a una vida plena, tal como lo reconocen los marcos internacionales de derechos humanos de las personas mayores.
En hogares, centros diurnos, comunidades y espacios públicos, promover la jardinería es invertir en salud, bienestar y dignidad. Porque envejecer bien también significa seguir cuidando… y sentirse cuidado por la vida que florece alrededor.







