Por: Redacción Costa Rica Mayor | 19 de noviembre, 2025
En Costa Rica, montar el pasito navideño es una de las costumbres más queridas del fin de año. La escena del portal, las montañitas, los animales y los caminos de arena forman parte del imaginario familiar que año tras año se reconstruye con cariño. Sin embargo, esta tradición enfrenta un desafío ambiental: la compra ilegal de musgo y lana, materiales cuyo impacto en los ecosistemas es mucho mayor de lo que muchas personas imaginan.
El Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE) y el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC) insisten en que el musgo juega un papel vital en los bosques, pues retiene humedad, protege el suelo y da refugio a microespecies. Por eso, solo está autorizada la comercialización de lana de potrero, la única que no afecta el equilibrio ecológico y que debe venir empacada, rotulada y con la calcomanía oficial del SINAC.
Las autoridades recalcan que la lana blanca, amarilla, rojiza, o la que cuelga de árboles y rocas —como la conocida “barba de viejo”— está prohibida, y su extracción conlleva sanciones legales. Además, en diciembre se intensifican los operativos en ferias, mercados y puestos temporales para asegurar que la venta cumpla la normativa.
Pero esto no significa renunciar a la tradición. Por el contrario, cada vez más familias han encontrado alternativas creativas y responsables para confeccionar un pasito hermoso, significativo y completamente sostenible.
A continuación, Costa Rica Mayor presenta una guía práctica para elaborar un portal navideño que respete el ambiente y conserve la esencia de la Navidad costarricense.
Guía práctica: Cómo hacer un pasito navideño sostenible sin usar lana no certificada
1. Base del portal: textura natural sin dañar el bosque
Sustituí la lana por:
Aserrín teñido con colorantes vegetales
Arena fina
Cartón reciclado triturado y pintado
Retazos textiles reutilizados en tonos tierra
Estas opciones permiten replicar el aspecto tradicional del terreno sin recurrir a materiales extraídos de forma ilegal.
2. Montañas y estructuras del paisaje
Modelá relieves con:
Planchas de cartón reutilizado
Papel periódico endurecido con pegamento blanco
Pinturas a base de agua
Agregá cortezas o ramitas caídas naturalmente, nunca arrancadas.
Así podés recrear cerros y cuevas sin intervenir el bosque.
3. Vegetación decorativa sin impactos ecológicos
Probá:
Hojas secas recolectadas en casa
Fibras vegetales como yute o coco teñidas artesanalmente
Musgo cultivado en macetas, completamente permitido
Pequeñas plantas vivas, que podés reubicar después de Navidad
4. Caminos y detalles del terreno
Usá materiales sencillos y disponibles:
Piedritas de jardín
Granos: arroz teñido, maíz o frijoles
Semillas decorativas
Estos elementos son seguros, económicos y visualmente atractivos.
5. Figuras del nacimiento: restauración ecológica
Si las figuras necesitan retoques:
Utilizá pinturas acrílicas base agua
Pegamento no tóxico
Barnices ecológicos
Prolongar la vida útil de las figuras también reduce el desperdicio.
6. Iluminación eficiente
Preferí luces LED
Usá temporizadores o sensores
Evitá luces que se calienten demasiado
Esto reduce consumo eléctrico y aumenta la seguridad en el hogar.
7. Guardá y reutilizá cada año
El pasito sostenible no termina en diciembre. Guardar los materiales limpios y ordenados permite crear la misma escena —o una versión renovada— el año siguiente sin generar desechos innecesarios.
Una tradición que evoluciona sin perder su esencia
La Navidad costarricense sigue viva en cada niño que acomoda al Niño Dios, en cada familia que arma el portal y en cada hogar que honra la tradición. Hacerlo con materiales responsables no debilita la costumbre: la fortalece.
Optar por alternativas sostenibles significa proteger nuestros bosques, respetar la vida silvestre y transmitir a las nuevas generaciones que la fe, la cultura y el ambiente pueden —y deben— convivir.
La invitación es clara: apoyar únicamente la lana certificada de potrero y elegir opciones que no dañen la naturaleza. Así garantizamos que los pasitos navideños sigan siendo un símbolo de unión, belleza y esperanza, sin poner en riesgo los ecosistemas que forman parte de nuestra identidad.





