Caídas en la vejez: una amenaza silenciosa que pone en riesgo la autonomía y la calidad de vida

Oct 30, 2025 | Salud, slider salud | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

CCSS alerta sobre el impacto de las caídas en la salud y autonomía de las personas mayores

📍 San José, Costa Rica — 30 de octubre de 2025
Por  Redacción Costa Rica Mayor

Cada año, miles de personas mayores en Costa Rica enfrentan una de las situaciones más temidas y, a la vez, menos visibilizadas del envejecimiento: las caídas. Detrás de lo que podría parecer un simple accidente, se esconden historias de pérdida de independencia, hospitalizaciones prolongadas y cambios profundos en la vida cotidiana.

Un problema de salud pública que pasa desapercibido

El doctor Carlos Roberto Cob Delgado, médico del Programa Normalización de la Atención a la Persona Adulta Mayor de la CCSS, coincide en que las caídas deben abordarse como un asunto prioritario de salud pública. Su impacto no solo se mide en fracturas o lesiones físicas, sino también en el deterioro emocional y funcional que sigue al accidente.

“El miedo a volver a caer puede ser más limitante que la propia caída”, advierten los profesionales consultados. Después de un evento de este tipo, muchas personas reducen sus movimientos, evitan salir de casa y, poco a poco, pierden fuerza, seguridad y motivación.

Las estadísticas internacionales refuerzan la alarma: una de cada tres personas mayores de 65 años sufre al menos una caída al año, y las probabilidades aumentan con la edad y con la presencia de enfermedades crónicas.

Entornos inseguros y factores invisibles

El envejecimiento conlleva cambios naturales en el equilibrio, la visión y la fuerza muscular, pero estos factores suelen agravarse por entornos domésticos inseguros.
Pisos mojados, alfombras sueltas, iluminación deficiente o la falta de barras de apoyo en los baños son trampas silenciosas que pueden marcar la diferencia entre una vida activa y una dependencia repentina.

Además, el uso de ciertos medicamentos —como antihipertensivos, hipoglucemiantes o sedantes— puede provocar mareos, somnolencia o alteraciones en la presión arterial, aumentando el riesgo de caídas.

Prevención: moverse, adaptar y acompañar

Prevenir las caídas no requiere grandes inversiones, sino pequeños cambios sostenidos.
Los especialistas recomiendan mantener rutinas de ejercicio adaptadas a cada persona, que incluyan caminatas, estiramientos o actividades que fortalezcan el equilibrio, como el tai chi o la natación.

También destacan la importancia de revisar periódicamente los tratamientos médicos, ajustar dosis y asegurar una buena nutrición e hidratación.
En el hogar, acciones simples como mejorar la iluminación, eliminar obstáculos o colocar pasamanos pueden reducir significativamente los riesgos.

La familia y la comunidad cumplen un papel clave. “La persona adulta mayor necesita sentirse acompañada y escuchada. La confianza, la motivación y el movimiento son tan importantes como los tratamientos médicos”, señalo el Doctor Cob.

 Envejecer con seguridad es un derecho

Más allá de los cuidados médicos, garantizar entornos seguros para las personas mayores es una forma concreta de proteger sus derechos humanos.
La seguridad, la movilidad y la autonomía son pilares de una vejez digna, donde cada persona pueda seguir participando activamente en su comunidad y tomar decisiones sobre su vida.

Envejecer bien no significa solo vivir más años, sino vivirlos con equilibrio, libertad y confianza.
La prevención de caídas comienza en casa, pero su impacto positivo se refleja en toda la sociedad.

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