Violencia patrimonial contra personas adultas mayores en Costa Rica: el abuso silencioso que muchas veces viene de la familia

Mar 25, 2026 | Recientes, Super cuidadores | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Eduardo Méndez, director www.costaricamayor.com

La violencia patrimonial contra personas adultas mayores en Costa Rica es más común de lo que parece y, en muchos casos, ocurre dentro del propio círculo familiar. Así lo advierte Sandra María Pereira Retana, jueza del Juzgado de Violencia Doméstica de Cartago, quien alerta sobre una realidad que mezcla manipulación, despojo, dependencia emocional y vulneración de derechos.

La jueza lo dice sin rodeos: “la violencia patrimonial en personas mayores es tal vez la más común”. Su experiencia en el sistema judicial le ha permitido observar cómo este tipo de abuso se instala muchas veces en relaciones cotidianas marcadas por la confianza, el parentesco y la dependencia.

Una violencia que no siempre se ve

A diferencia de otras formas de agresión, el abuso patrimonial suele avanzar sin dejar marcas visibles. Puede comenzar con solicitudes insistentes de dinero, con presión emocional para entregar ahorros o con maniobras más complejas para obtener propiedades y bienes. Según Pereira, el patrón se repite con frecuencia: “las personas familiares son las que más realizan ese tipo de violencia”.

La violencia económica en la vejez no siempre adopta formas directas. A veces aparece bajo promesas de ayuda o de protección. La jueza describe, por ejemplo, casos en los que se convence a la persona mayor de firmar un traspaso con frases tranquilizadoras que encubren un posible despojo. En sus palabras, “muchas veces se le dice: ‘no, pero yo a usted lo voy a dejar viviendo aquí… nada más es para arreglar esto’”.

Ese tipo de situaciones revela un problema de fondo: la persona adulta mayor empieza a ser tratada como alguien que ya no decide plenamente sobre su propio patrimonio. La confianza familiar se convierte en un terreno fértil para el abuso, y el resultado puede ser devastador: pérdida de vivienda, de seguridad económica y de autonomía.

Cuando la herencia se discute antes de tiempo

Sandra Pereira Retana también llama la atención sobre una forma de violencia menos evidente, pero igualmente dañina: las discusiones familiares sobre bienes y herencias delante de la persona mayor. En muchas casas, explica, hermanos y hermanas comienzan a pelear por la propiedad, la casa o la distribución del patrimonio cuando la persona aún está viva y escucha todo.

Ese comportamiento no solo produce angustia. También envía un mensaje cruel: que la persona ya no importa como sujeto, sino como origen de bienes o recursos. Ahí aparece una de las raíces más profundas del problema: la deshumanización de la vejez.

Denunciar no siempre es sencillo

Uno de los elementos más complejos de esta violencia es que muchas víctimas no quieren denunciar o temen hacerlo. No por falta de daño, sino porque el agresor suele ser alguien querido. Un hijo, una hija, un nieto o una persona de la que existe dependencia emocional.

La jueza reconoce esa dificultad y la aborda con enorme realismo. Para muchas personas adultas mayores, romper ese vínculo representa un sufrimiento adicional. Denunciar puede significar sentirse culpables, enfrentar el rechazo de la familia o temer que su situación empeore.

Más que un conflicto familiar, una violación de derechos

La advertencia de la jueza obliga a cambiar el enfoque. Lo que muchas veces se minimiza como “problemas familiares” es en realidad una forma de violencia contra personas adultas mayores. Cuando alguien manipula, presiona o engaña a una persona mayor para quitarle dinero, controlar su pensión o apropiarse de sus bienes, no estamos ante un simple desacuerdo doméstico: estamos ante una violación de derechos humanos.

Costa Rica enfrenta aquí una deuda urgente. Proteger a las personas mayores no consiste solo en castigar el abuso cuando ya ocurrió. También implica prevenirlo, visibilizarlo y romper con la idea de que los bienes de una persona mayor están disponibles para quien la rodea.

Para reflexionar

La violencia patrimonial en la vejez existe, ocurre en silencio y muchas veces se esconde detrás de la cercanía familiar. Por eso, nombrarla es indispensable. Porque nadie debería llegar a la vejez con miedo de perder, a manos de su propia familia, la casa, el dinero o la tranquilidad que construyó durante toda una vida.

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