Por: Redacción: Costa Rica Mayor.
San José, 24 mayo 2025.
El Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes —único en su tipo en Costa Rica— se encuentra al borde del colapso técnico. Así lo denuncian la Junta de Salud, organizaciones de personas mayores y diversos actores del ámbito gerontológico, quienes advierten que las condiciones del centro médico representan un riesgo inminente para pacientes y personal, calificándolo como “una bomba de tiempo”.
Con más de 65 años de funcionamiento, el hospital presenta deficiencias estructurales severas. Un reportaje reciente del programa Nexos UCR reveló que no cumple con la Ley 7600 de accesibilidad, ni con las normativas eléctricas y sísmicas vigentes. Las instalaciones carecen de rampas de evacuación, detectores de humo, señalización adecuada y sistemas de protección contra fugas de gas. El Cuerpo de Bomberos identificó 38 fallas en el sistema contra incendios, 15 de ellas consideradas críticas.
A esto se suma el colapso de su servicio de emergencias, originalmente diseñado para atender a 40 personas por día. Actualmente, el hospital recibe más de 100 pacientes diarios, lo que ha obligado a rechazar ingresos por falta de camas. En muchos casos, las personas adultas mayores son enviadas de vuelta a sus casas sin observación médica o deben ser trasladadas al Hospital San Juan de Dios, incluso en horarios nocturnos y bajo condiciones desfavorables.
La situación se agrava al considerar que este centro hospitalario no fue concebido con criterios gerontológicos. Su infraestructura data de una época en la que atendía a personas con tuberculosis. Desde 1990 mantiene el mismo número de camas, solo cuenta con dos salas de cirugía, no puede ampliar sus consultorios y opera únicamente de lunes a viernes en horario diurno, dejando sin cobertura a una población envejecida que necesita atención continua.
Ante este panorama, la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) ha aprobado un proyecto para construir una nueva sede del hospital en dos fases. La primera etapa contempla servicios esenciales como emergencias y hospitalización, con inicio previsto para diciembre de 2027 y finalización en marzo de 2030. La segunda fase, centrada en la remodelación del edificio actual, concluiría en septiembre de 2032. Sin embargo, el proyecto ha enfrentado múltiples obstáculos, entre ellos la falta de expropiaciones de terreno y la ausencia de estudios técnicos. Esta situación llevó a AGECO, JUPEMA, y otros colectivos ciudadanos a interponer un recurso de amparo ante la Sala Constitucional. En enero de este año, la Sala resolvió a favor de los demandantes y ordenó a la CCSS culminar los estudios de pre-factibilidad en un plazo máximo de dos meses.
La Junta de Salud ha denunciado que el proyecto ya había sido aprobado en planes institucionales anteriores, pero fue retirado sin justificación clara por una nueva Junta Directiva de la CCSS. Voceras del movimiento ciudadano han expresado su hartazgo ante la falta de acciones concretas y la lentitud del proceso. Paralelamente, la Comisión Legislativa de Adulto Mayor y Discapacidad, junto con la Defensoría de los Habitantes, ha iniciado acciones afirmativas, enviado oficios, solicitado inspecciones y ejercido control político para exigir rendición de cuentas y priorizar la reconstrucción del hospital.
La situación del Hospital Blanco Cervantes no solo revela un deterioro físico de sus instalaciones, sino también una alarmante falta de visión en la planificación de las políticas públicas frente al envejecimiento poblacional. Las voces que lideran esta lucha hacen un llamado urgente a las autoridades: se requiere voluntad política, gestión decidida y participación social para garantizar una atención geriátrica digna y sostenible.
“No le podemos pedir a nuestros adultos mayores que solo se enfermen entre semana. La salud no tiene horario, y la dignidad tampoco”, concluyen.





