Salud mental: una deuda global que también afecta a las personas mayores en Costa Rica

Oct 10, 2025 | Noticias, Recientes, slider noticias | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor
Por: Redacción Costa Rica Mayor

San José, 10 de octubre de 2025. La Organización Mundial de la Salud (OMS) encendió una nueva alerta: más de mil millones de personas en el mundo viven con algún trastorno mental, lo que equivale a una de cada ocho personas en el planeta. La depresión y la ansiedad encabezan la lista, seguidas por los trastornos asociados al estrés, la soledad y el consumo de sustancias.

El informe, publicado en septiembre de 2025, subraya que la salud mental sigue siendo uno de los ámbitos más desatendidos de la salud pública mundial. La OMS advierte que la falta de inversión sostenida y la concentración de servicios en grandes ciudades perpetúan brechas sociales y territoriales que impiden el acceso equitativo al tratamiento y la prevención.

“El bienestar mental no puede ser un privilegio de quienes viven cerca de un hospital o tienen seguro privado. Debe ser un derecho universal”, señala el documento.

La otra pandemia: el sufrimiento silencioso de las personas mayores

En Costa Rica, el problema no es ajeno. Aunque el país cuenta con una Política Nacional de Salud Mental 2024-2034, la realidad en los territorios muestra que las personas adultas mayores siguen siendo uno de los grupos más invisibilizados en este tema.

Datos del Ministerio de Salud y de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) reflejan un aumento sostenido de casos de depresión, ansiedad y deterioro cognitivo leve entre adultos mayores. Las causas más frecuentes son la soledad, el duelo, las enfermedades crónicas, la falta de redes familiares y los duros efectos del aislamiento postpandemia.

En muchos cantones, especialmente rurales, no existen servicios especializados de salud mental geriátrica ni psicólogos asignados de manera permanente en los EBAIS. Las consultas deben trasladarse hasta hospitales regionales o metropolitanos, lo que genera barreras económicas y geográficas para una población que, en muchos casos, ya enfrenta limitaciones de movilidad.

Una sociedad que envejece y necesita contención emocional

La situación se agrava en el contexto de un país que envejece aceleradamente. Hoy, más de 800.000 personas mayores de 60 años viven en Costa Rica, y se proyecta que para 2050 esta cifra supere el millón y medio. Sin embargo, el abordaje emocional del envejecimiento —la soledad, el miedo a perder la autonomía, la ansiedad frente al futuro— sigue quedando fuera de las prioridades públicas.

Los centros diurnos, hogares de larga estancia y programas comunitarios cumplen un papel vital, pero operan muchas veces sin recursos suficientes o con escasa articulación con el sistema de salud. En algunos de estos espacios, profesionales y voluntarios sostienen actividades terapéuticas, grupos de apoyo y talleres de memoria que funcionan como redes de contención emocional.

Un llamado a invertir en bienestar emocional

La OMS insiste en que cada dólar invertido en salud mental genera un retorno de cuatro dólares en productividad, bienestar y cohesión social. En el caso costarricense, los expertos coinciden en que urge fortalecer los programas de prevención, ampliar la cobertura de atención psicológica en los EBAIS y capacitar al personal de salud en abordajes sensibles al envejecimiento.

La salud mental, lejos de ser un lujo, es una inversión social y humana. Reconocer el sufrimiento emocional de las personas mayores, ofrecer espacios de acompañamiento y derribar los prejuicios que aún persisten, son pasos esenciales para un país que se precia de su sistema solidario de salud.

Costa Rica Mayor recuerda que el envejecimiento no es solo un asunto de longevidad, sino también de bienestar integral.
Porque vivir más años solo tiene sentido si también vivimos con paz, sentido y salud mental.

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