Redescubriendo quiénes somos en esta etapa de la vida

Abr 8, 2026 | Opinión, slider opinion | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Dra. Mariela Saravia Valverde Psicóloga Clínica Integrativa |

¡Qué gratificante puede ser redescubrir quiénes somos ahora en esta etapa de la vida! La madurez nos invita a mirar la vida desde una perspectiva diferente. Las experiencias vividas enriquecen el alma con sabiduría y, muchas veces, los duelos atravesados fortalecen el corazón.
La vida está llena de múltiples etapas y cambios. Desde la infancia, la juventud y la adultez, cada momento trae sus propios desafíos. De igual forma, la madurez representa una etapa de transformación y crecimiento personal, si así lo decidimos. Tener una visión consciente, holística e integral de quiénes somos ahora, qué deseamos y qué necesitamos, nos conecta con nuestra esencia más auténtica.

En este punto, prácticas como el mindfulness adquieren un gran valor, ya que nos invitan a vivir desde la atención plena y a integrar nuestras dimensiones físicas, mentales, sociales y existenciales. Diversos estudios en gerontología también resaltan la importancia de este enfoque integral. Vlad Glăveanu, en la revista Envejecimiento consciente y sostenible: un enfoque integral para los desafíos y oportunidades de la vejez, explica este proceso a partir de diferentes teorías psicosociales del envejecimiento, como la teoría de la actividad, la teoría de la desconexión, la teoría del envejecimiento exitoso y la teoría de la gerotrascendencia.
A nivel social, médico y personal, muchas personas llegan a esta etapa con una extensa historia de vida: experiencias, aprendizajes, alegrías, pérdidas y cambios. Todo ello confluye en el interior de cada persona, como una catarata que cae sobre una roca. A veces los cambios de roles, las adaptaciones en la funcionalidad o incluso los cambios en los recursos económicos pueden representar desafíos importantes.

Sin embargo, a pesar de los retos que puedan surgir, la vejez puede convertirse en una etapa igual o incluso más productiva y gratificante que las anteriores. Mucho depende de la manera en que cada persona enfrente esta transición y de cómo construya su identidad en esta etapa de la vida.
Durante muchos años, los roles sociales estuvieron marcados por expectativas muy claras: el hombre como proveedor y la mujer como cuidadora del hogar o de la familia. No obstante, en la actualidad estos paradigmas han ido cambiando. Muchas personas, al llegar a la madurez, comienzan a replantearse quiénes son realmente más allá de los roles que desempeñaron durante décadas.

Como psicóloga clínica, considero que la madurez puede convertirse en un momento profundamente transformador. En palabras sencillas:
“La madurez no es el final del camino, sino una oportunidad para reconciliarnos con nuestra historia, redescubrir nuestra esencia y vivir con mayor consciencia los años que vienen”.
Esta etapa puede abrir espacios para descubrir nuevos intereses, retomar actividades que antes habían quedado relegadas por las responsabilidades familiares o laborales, o dedicar más tiempo al bienestar emocional.

Lejos de ser el final de la vida —o el “atardecer”, como muchas veces se le llama— la madurez puede ser un momento especial para reflexionar sobre la propia historia. Reconocer los logros alcanzados, aceptar los errores, hacer las paces con nuestras experiencias pasadas y valorar lo aprendido puede ayudarnos a construir una relación más compasiva con nosotros mismos.

En la vida en pareja también pueden abrirse nuevas posibilidades. Muchas parejas tienen la oportunidad de reencontrarse desde una perspectiva diferente, compartir más tiempo, conversar con mayor profundidad y fortalecer su conexión emocional. Incluso algunas personas descubren que esta etapa también puede ser un momento para volver a enamorarse o iniciar nuevas experiencias afectivas.

La madurez no es una etapa de pérdida, sino una fase de integración. La experiencia acumulada a lo largo de los años nos permite mirar la vida con mayor consciencia, valorar lo esencial y construir relaciones más auténticas.
Por ello, cuidar la salud mental, mantener vínculos significativos y continuar aprendiendo son aspectos fundamentales para vivir esta etapa con bienestar.
Cada etapa de la vida tiene su propio significado. La madurez, lejos de ser un atardecer al final del día, puede convertirse en un momento único para redescubrir quiénes somos y decidir cómo queremos vivir los años que vienen.

Bibliografía
Glăveanu, V. (2016). Envejecimiento consciente y sostenible: un enfoque integral para los desafíos y oportunidades de la vejez. National Library of Medicine. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4873059/
Erikson, E. H. (1982). The life cycle completed. New York: W. W. Norton & Company.
Kabat-Zinn, J. (2013). Mindfulness for beginners: Reclaiming the present moment and your life. Boulder: Sounds True.

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