FRECUENCIA VIDA · EDUCACIÓN
María José Víquez Barrantes, del área de educación del programa, habla del derecho a estudiar después de los 50 y de cómo un profesional jubilado puede llegar a impartir cursos.
El Programa Integral para la Persona Adulta y Adulta Mayor (PIAM) de la Universidad de Costa Rica cumple 40 años. Fue creado en 1986, depende de la Vicerrectoría de Acción Social y recibe a personas mayores de 50 años en cursos presenciales, bimodales y virtuales.
Con motivo del aniversario, Costa Rica Mayor entrevistó a María José Víquez Barrantes, asesora de educación del PIAM, sobre las razones para matricularse a esa edad, los prejuicios que todavía frenan a muchas personas mayores y la forma en que alguien con experiencia profesional puede sumarse como facilitador.
Un derecho
Víquez empieza por el punto de partida legal antes que por el pedagógico. «En primer lugar, hay que entender que la educación es un derecho, y es un derecho que no caduca con la edad», afirmó.
Según explicó, ese derecho puede ejercerse en una universidad, en la comunidad o en una organización de bienestar social. En esos espacios la persona encuentra aprendizajes nuevos y desarrolla capacidades, y eso termina por notarse en su calidad de vida.
«Es poder descubrirse, redescubrirse muchísimas veces, y entender que las personas mayores pueden, y ojalá deben, seguir aprendiendo a lo largo de la vida», agregó.
El PIAM trabaja con el enfoque de aprendizaje a lo largo de toda la vida. Eso significa, en su criterio, que la educación no se limita a la escuela y el colegio; también ocurre en cualquier espacio donde la gente se encuentra a aprender con otros.

El prejuicio de la edad
Al preguntarle qué detiene a una persona mayor antes de inscribirse, Víquez mencionó una idea muy extendida: que estudiar es cosa de la primaria y la secundaria, y que después no queda mucho más.
«Muchas veces las personas mayores que asisten a estos espacios vienen con ese imaginario que existe en torno a las personas mayores y a la educación», dijo. Ese imaginario se repite incluso en dichos populares que dan por hecho que, pasada cierta edad, ya no se aprende nada nuevo.
Para Víquez, ese tipo de frases arrastra prácticas edadistas que terminan calando en las propias personas mayores. Muchas llegan al programa convencidas de que ya no pueden aprender.
Ahí, dice, está lo más valioso del primer curso. «Cuando derriban ese mito es un cambio completamente distinto en la vida de esas personas, porque no solo le demuestran a la sociedad que eso es falso, o a su familia, sino sobre todo a sí mismas», afirmó. Por eso considera que estas oportunidades educativas deben fortalecerse.
Jubilados que dan clases
En los últimos meses, el PIAM ha dedicado publicaciones a doña Ginette, una facilitadora mayor que acompaña al programa desde hace muchos años. Víquez la puso como ejemplo de algo frecuente en el PIAM: buena parte de sus facilitadores voluntarios son personas mayores que, después de pensionarse, quisieron seguir enseñando lo que saben.
«Generar no es solamente generar productividad económica, sino también generar conocimientos y nuevas oportunidades para otras personas», explicó.
Agregó que ese grupo de voluntarios no solo sostiene parte de la oferta del PIAM. Según dijo, muchos de ellos también colaboran con otros espacios educativos para personas mayores fuera de la universidad.

Cómo proponer un curso
Quien tenga una especialidad y quiera impartir un curso debe acercarse al PIAM. Las personas asesoras del programa revisan con cada interesado su área de conocimiento y el curso que desea ofrecer, y lo acompañan en la elaboración de una propuesta educativa dirigida principalmente a personas adultas mayores.
«Cada persona tiene su expertise particular, y a partir de ahí, en compañía de las personas asesoras, los guiamos», explicó Víquez.
La oficina del PIAM atiende consultas al teléfono 2511-1500 y al correo piam.vas@ucr.ac.cr. El programa tiene dos tipos de cursos: los específicos, exclusivos para mayores de 50 años, y los regulares de la UCR, en los que los estudiantes del PIAM comparten aula con estudiantes universitarios.
El PIAM abre matrícula dos veces al año, al inicio de cada ciclo lectivo de la UCR.
¿Conoce a alguien que todavía crea que ya está muy grande para estudiar?
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Cuéntenos si usted estudia o da clases en el PIAM u otro programa similar: hola@costaricamayor.com o WhatsApp +506 8324-0116.
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Nota de fuentes: Entrevista de Costa Rica Mayor a María José Víquez Barrantes, asesora de educación del PIAM-UCR, octubre de 2026. Datos institucionales: guías de horarios del PIAM para el I y II ciclo de 2026 (piam.ucr.ac.cr).






