Por: Redacción Costa Rica Mayor. Vía el Financiero. Colabora: Eduardo Méndez.
San Jose, 05 de Enero del 2026. En Costa Rica se está produciendo un cambio silencioso pero profundo en la forma en que los hogares obtienen sus ingresos, con implicaciones directas para la llamada economía plateada. Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran que, por primera vez, las pensiones y transferencias públicas superan a los ingresos provenientes del trabajo independiente.
Este dato marca un punto de inflexión: revela una transformación estructural asociada al envejecimiento acelerado de la población y confirma que las personas adultas mayores ya no son solo beneficiarias del sistema económico, sino actores centrales de la dinámica de ingresos, consumo y sostenimiento de los hogares.
Un nuevo patrón de ingresos que redefine la economía
Durante décadas, el trabajo —asalariado o por cuenta propia— fue el principal motor económico de las familias costarricenses. Hoy, ese patrón comienza a cambiar. El crecimiento de las pensiones contributivas y no contributivas, junto con otras transferencias sociales, responde a una realidad demográfica ineludible: cada vez hay más personas jubiladas y menos personas en edad activa sosteniendo el sistema.
Desde la perspectiva de la economía plateada, esto implica que una parte creciente del ingreso nacional circula a través de personas mayores, quienes se convierten en un segmento clave para el consumo, la estabilidad financiera del hogar y la demanda de bienes y servicios específicos.
La vejez como pilar económico y motor de consumo
En muchos hogares costarricenses, la pensión de una persona adulta mayor es hoy el ingreso más estable, e incluso el principal soporte para cubrir gastos como alimentación, vivienda, servicios públicos, medicamentos y transporte. En no pocos casos, también sostiene a hijas, hijos y nietos que enfrentan empleos precarios o inestabilidad laboral.
Este fenómeno revela un aspecto central de la economía plateada: las personas mayores no solo reciben ingresos, sino que los redistribuyen, dinamizando economías familiares y locales. Su capacidad de consumo, aunque limitada por el monto de las pensiones, tiene un impacto real en sectores como salud, comercio, servicios financieros, vivienda, turismo accesible y cuidados.
Riesgos y oportunidades de la economía plateada
La creciente centralidad económica de las personas adultas mayores también conlleva riesgos. Cuando las pensiones son bajas o no se ajustan al costo de la vida, la presión financiera recae directamente sobre quienes ya enfrentan mayores gastos en salud y cuido. Esto puede traducirse en mayor vulnerabilidad económica en la vejez, afectando la calidad de vida y la autonomía.
Pero, al mismo tiempo, este escenario abre una oportunidad estratégica para el país: desarrollar una economía plateada sólida, inclusiva y responsable, que reconozca a las personas mayores como consumidoras, usuarias, clientas y agentes económicos con derechos y necesidades específicas.
Envejecimiento, sostenibilidad y nuevos modelos económicos
Costa Rica avanza hacia una sociedad más longeva. El aumento sostenido de la población adulta mayor implica más personas recibiendo pensión durante más años, mientras la base de cotizantes se reduce. Este contexto exige repensar la sostenibilidad del sistema de pensiones, pero también innovar en modelos económicos que integren la longevidad como una ventaja y no solo como un costo.
La economía plateada propone justamente eso: adaptar mercados, servicios, productos y políticas públicas a una población que envejece, promoviendo empleo senior, emprendimientos para y por personas mayores, servicios de cuido, tecnología asistiva y entornos amigables con la edad.
Más que números: una señal para la política pública y el mercado
Que las pensiones y transferencias superen al trabajo independiente como fuente de ingresos no debe leerse únicamente como una estadística económica. Es una señal clara de que la vejez ya tiene un peso decisivo en la economía nacional. Prepararse para esta realidad implica fortalecer la protección social, garantizar pensiones dignas, pero también impulsar una visión de economía plateada que genere valor, inclusión y sostenibilidad.
El nuevo rostro económico de Costa Rica
Desde Costa Rica Mayor, insistimos en un mensaje clave: la vejez ya no es un tema marginal, es un eje del presente económico del país. Cuando las pensiones sostienen hogares enteros y dinamizan el consumo, estamos ante una transformación profunda que debe ser comprendida y aprovechada con visión de largo plazo.
Entender el envejecimiento desde la economía plateada no es solo una tarea demográfica o social; es una condición indispensable para construir un país más justo, innovador y preparado para su propio futuro.





