Por: Redacción Costa Rica Mayor
San José, 13 de Octubre del 2025. La participación laboral de personas de 60 años y más en Costa Rica cae de forma sostenida en la última década y el descenso se acelera en los últimos años. El OES-UNA señala que la sobrecarga de cuidados, el edadismo y cambios del mercado explican la salida tanto de mujeres como de hombres. Cifras, causas y políticas para revertir la tendencia.
Un retroceso que alcanza a ambos sexos
Costa Rica atraviesa un envejecimiento acelerado que reconfigura el empleo. En diez años, la población total creció 11% y la de 60+ aumentó 82%. En ese contexto, la participación laboral de las mujeres mayores pasó de 15% a 10,3% al primer semestre de 2025, con una caída más rápida en los últimos años. Entre los hombres 60+, el descenso también es marcado: de 38,1% hace una década a 27,3% en 2025, con la mayor contracción reciente. La salida neta de personas de la fuerza de trabajo —de todas las edades— ha aumentado la población inactiva, lo que convive con estadísticas de desempleo más bajas pero sustentadas, en parte, por el retiro del mercado de trabajo.
Cuidado no remunerado, edadismo y fricción del mercado
El Observatorio Económico y Social de la UNA advierte que el envejecimiento impacta pensiones, demanda de salud y empleo. Hoy, el 22% de las mujeres del país tiene 60+ frente al 13,7% de hace una década; entre ellas, la inactividad se explica por una mezcla de factores: percepción de “ser muy anciana” para trabajar, obligaciones familiares, enfermedad/discapacidad y desinterés. La sobrecarga de cuidado no remunerado continúa recayendo principalmente en mujeres, pero también afecta a hombres que asumen el cuido de personas dependientes y, en menor medida, abandonan el empleo formal. A esto se suman sesgos por edad en procesos de contratación y requisitos laborales cada vez más amplios (multiperfil digital, producción de contenidos, disponibilidad extendida) que elevan barreras de reingreso para ambos sexos.
Lo que muestran las cifras y lo que no cuentan
El descenso de la participación laboral en 60+ convive con historias de búsqueda infructuosa de empleo, reconversión profesional y actualización de competencias que no siempre se traducen en oportunidades. La caída reciente es más intensa en hombres en términos porcentuales, mientras que en mujeres el peso del cuido y los roles de género amplifica la inactividad. Al mismo tiempo, la reducción del desempleo nacional puede ocultar el fenómeno de salida de la fuerza laboral, especialmente en edades avanzadas, con efectos en ingresos de los hogares y en la base contributiva de la seguridad social.
Política pública para una economía plateada inclusiva
Revertir la tendencia exige paquetes integrales y diferenciados. Para mujeres y hombres 60+, se requieren incentivos de contratación con enfoque de edad, programas de re/upskilling y certificación de competencias, modalidades flexibles con protección social, y combate activo al edadismo en sectores público y privado. La expansión y financiamiento estable de redes de cuido para niñez, personas mayores y personas con discapacidad es condición para liberar tiempo de trabajo, especialmente en hogares de ingresos medios y bajos. La compra pública de servicios y la promoción de emprendimientos senior-friendly pueden dinamizar la demanda laboral para personas con experiencia.
Hacia el aprovechamiento del talento 60+
La economía plateada reconoce a las personas mayores como agentes productivos y de innovación. El país necesita pasar del diagnóstico a la ejecución: medir con mayor precisión la inactividad por cuido y edadismo, fijar metas de reinserción laboral 60+, fortalecer intermediación y orientación laboral especializadas, y crear puentes entre empresas, instituciones y territorios. El talento existe en mujeres y hombres por igual; falta un entorno que no penalice el cuido, reduzca sesgos por edad y ofrezca trayectorias reales de reingreso y desarrollo.




