Por: Redacción Costa Rica Mayor.com
Costa Rica empezó a discutir uno de los temas más delicados de los últimos años: quién decide sobre el final de la vida cuando una enfermedad terminal ya no tiene cura y el sufrimiento se prolonga.
Siete congresistas, liderados por el diputado liberacionista Danny Vargas Serrano, presentaron ante la Asamblea Legislativa el proyecto “Ley sobre muerte digna de pacientes en estado terminal”, expediente 25.455, una iniciativa que busca regular el derecho de las personas con enfermedades terminales a decidir sobre tratamientos, cuidados paliativos y su etapa final de vida.
La propuesta plantea reconocer el derecho a una atención y muerte dignas y sin dolor para personas con enfermedades en fase terminal, así como para quienes padezcan enfermedades crónicas, degenerativas e irreversibles de alto impacto en su calidad de vida o con un pronóstico de vida menor de seis meses.
El texto incorpora temas clave como cuidados paliativos, sedación paliativa, rechazo de tratamientos desproporcionados y testamento vital. También establece que el paciente, o sus familiares cercanos cuando no pueda decidir, podrían desistir de máquinas o procedimientos que prolonguen innecesariamente la vida.
Uno de los puntos más sensibles es que el proyecto propone excluir de sanción penal ciertos actos por motivos de piedad realizados por médicos tratantes, además de añadir un cambio al artículo 116 del Código Penal sobre homicidio por piedad.
Reacciones:
Doña Teresa Valverde, 82 años, pensionada vecina de Heredia:
“No se trata de escoger la muerte; se trata de no condenar a una persona a un sufrimiento inútil cuando ya no hay esperanza de cura. La dignidad también debe existir al final de la vida.”
Don Manuel Rojas, 78 años, vecino de Curridabat:
“Me preocupa que, en nombre de la dignidad, terminemos debilitando el valor de la vida. Costa Rica primero debería garantizar cuidados paliativos dignos para todos antes de abrir una puerta tan delicada.”
Aunque la iniciativa aclara que la eutanasia, en sentido estricto, no está contemplada dentro del proyecto, el debate inevitablemente gira alrededor de esa discusión. La propuesta sostiene que el derecho a la vida debe armonizarse con la dignidad humana, la autodeterminación personal y la autonomía de la voluntad.
Para un país que envejece, esta no es una discusión lejana. Es un debate sobre dolor, derechos, calidad de vida y libertad de decisión cuando la medicina ya no puede curar, pero sí acompañar.




