San José, Costa Rica 18 de Febrero de 2026. Desde tempranas horas de la mañana, muchos costarricenses se acercan este miércoles a parroquias y templos en todo el país para participar en la celebración del Miércoles de Ceniza, fecha que marca el inicio de la Cuaresma en la tradición católica.
Filas en las afueras de las iglesias, celebraciones eucarísticas adicionales y espacios de oración reflejaron la vigencia de esta práctica religiosa que, año tras año, convoca a personas de distintas edades, especialmente a adultos mayores que encuentran en este día un momento de profunda reflexión espiritual.
Un signo visible con un mensaje profundo
Durante la ceremonia, los fieles recibieron la tradicional cruz de ceniza en la frente, acompañada de frases como “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás” o “Conviértete y cree en el Evangelio”.
La ceniza simboliza humildad, fragilidad y la invitación a un proceso de renovación interior. No se trata de una celebración festiva, sino de un llamado a la introspección y al compromiso con valores como la solidaridad, el perdón y la reconciliación.
Inicio de la Cuaresma
El Miércoles de Ceniza da paso a los 40 días de Cuaresma, periodo de preparación hacia la Semana Santa. Durante este tiempo, la Iglesia invita a la oración, el ayuno y la caridad como prácticas centrales.
En distintas comunidades del país, parroquias organizaron jornadas especiales para facilitar la participación de personas trabajadoras, estudiantes y adultos mayores, incluyendo horarios ampliados para la imposición de ceniza.
Una tradición que se mantiene viva
En Costa Rica, el Miércoles de Ceniza continúa siendo una de las fechas religiosas con mayor asistencia anual. Más allá del rito externo, muchas personas lo asumen como una oportunidad para hacer una pausa en medio de la rutina y replantear prioridades personales y familiares.
Para la población adulta mayor, esta jornada suele vivirse con especial significado, como un momento de recogimiento y gratitud por la vida, la experiencia y la fe.
Fe y comunidad
La alta participación registrada en distintas provincias evidencia que, pese a los cambios sociales y culturales, la tradición del Miércoles de Ceniza mantiene su arraigo en la identidad costarricense. No es únicamente un gesto simbólico. Es un recordatorio de que la espiritualidad sigue ocupando un lugar importante en la vida de miles de personas.
El Miércoles de Ceniza no marca un final, sino un comienzo: el inicio de un camino de reflexión que culmina en la celebración de la Semana Santa.
Y, una vez más, miles de costarricenses respondieron al llamado.








