Por Costa Rica Mayor | 8 de mayo de 2025
El humo blanco volvió a llenar de esperanza a millones de fieles alrededor del mundo. Este 8 de mayo, el cardenal Robert Francis Prevost, originario de Chicago, fue elegido como nuevo pontífice de la Iglesia Católica y adoptó el nombre de León XIV. A sus 69 años, el Papa León XIV no solo se convierte en el primer estadounidense en dirigir la Santa Sede, sino también en un símbolo vivo de que la vida activa y significativa no termina con la jubilación, sino que puede reiniciarse con más fuerza y vocación de servicio.
Una vida dedicada a servir… también a los adultos mayores
El nuevo papa no solo tiene raíces norteamericanas, sino también un fuerte vínculo con Latinoamérica, particularmente con Chiclayo, Perú, donde fue obispo desde 2014 hasta 2023. Durante ese tiempo, León XIV dejó una huella profunda en la comunidad, con especial énfasis en el trabajo pastoral con personas adultas mayores y sectores vulnerables.
Impulsó proyectos sociales para fortalecer la pastoral social, abordando temas relacionados con migrantes, salud y medio ambiente, programas de salud comunitaria, y espacios de encuentro intergeneracional, mostrando una sensibilidad particular por quienes muchas veces quedan al margen del desarrollo. Su liderazgo fue cercano, humilde y profundamente humano. No es casual que los habitantes de Chiclayo lo llamen con cariño “el obispo del pueblo”.
A los 69 años, comienza una nueva misión
En su primer mensaje desde el balcón de San Pedro, el nuevo pontífice envió un saludo en español a “mi querida diócesis de Chiclayo”, agradeciendo la calidez de su gente y recordando que fue allí donde descubrió, en palabras suyas, “la profundidad de la fe vivida en comunidad”.
León XIV asume el liderazgo de la Iglesia en un momento desafiante, pero lo hace desde una etapa de la vida donde la experiencia, la espiritualidad y la compasión maduran con fuerza. Su elección resuena con el mensaje que promovemos en Costa Rica Mayor: que la adultez mayor no es una etapa de cierre, sino de continuidad, impacto y nuevas oportunidades de contribuir al bien común.
La misión no se jubila
Para muchas personas, la jubilación llega antes de los 70. Pero para León XIV, la misión apenas comienza a los 69 años. Su designación es un recordatorio poderoso: la edad no es un límite para el liderazgo, la fe ni el compromiso social. Al contrario, es un momento fértil para poner la experiencia acumulada al servicio de las grandes causas de la humanidad.
Desde Costa Rica Mayor, celebramos esta elección como un llamado a reivindicar el valor, la dignidad y el poder transformador de las personas adultas mayores. Si un nuevo Papa puede surgir a los 69 años, ¿cuántos proyectos están aún por comenzar en nuestras propias comunidades?





