La economía plateada ya mueve millones en Costa Rica (y casi nadie la está midiendo)

Feb 18, 2026 | Economía plateada, slider economia plateada | 0 Comentarios

Autor: Costa Rica Mayor

Por: Eduardo Méndez, Máster en Gerencia Social. Especialista en envejecimiento y vejez.

San José,18 de febrero de 2026. Costa Rica está envejeciendo. Pero más allá del dato demográfico, hay una realidad económica que aún no termina de entrar en la conversación pública: las personas mayores de 50 años ya son uno de los motores silenciosos del consumo, el ahorro y la estabilidad financiera del país.

Según proyecciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos, más del 30% de la población costarricense supera hoy los 50 años. Esa cifra seguirá creciendo de manera sostenida durante las próximas dos décadas. No se trata de una minoría. Es un segmento amplio, activo y con capacidad de decisión económica.

Sin embargo, el debate nacional todavía aborda el envejecimiento como un “costo social” y no como una oportunidad estratégica.

Más de un tercio del mercado está en manos 50+

Los datos del Banco Central de Costa Rica muestran que el consumo de los hogares sigue siendo uno de los principales componentes del Producto Interno Bruto. Y dentro de ese consumo, las personas mayores de 50 años tienen un peso determinante.

¿En qué gastan?

En salud, sí. Pero también en turismo interno, educación continua, remodelación de vivienda, tecnología, servicios financieros, cultura y gastronomía. Además, muchas personas mayores sostienen económicamente a hijos y nietos en contextos de desempleo o precariedad laboral.

La economía plateada no es solo pensión y farmacia. Es vivienda adaptada, es crédito responsable, es capacitación digital, es recreación, es bienestar.

Un mercado con estabilidad y poder de decisión

A diferencia de otros segmentos etarios, las personas mayores suelen tener patrones de consumo más estables. Muchas ya no enfrentan gastos asociados a crianza temprana, cuentan con ingresos relativamente previsibles (pensión, rentas, emprendimientos) y priorizan calidad sobre impulso.

Desde la lógica empresarial, esto significa algo clave: fidelidad y previsibilidad.

Pero el país aún no ha desarrollado métricas claras que identifiquen cuánto del PIB está vinculado directa o indirectamente a la población mayor de 50 años. No existe una cuenta satélite de economía plateada. No hay indicadores específicos en política pública que midan su impacto productivo.

Y lo que no se mide, no se gestiona.

Envejecimiento acelerado, oportunidad estratégica

Costa Rica atraviesa uno de los procesos de envejecimiento más rápidos de América Latina. En pocos años, la población mayor de 65 superará el 20% del total nacional. Este fenómeno no es una amenaza si se gestiona con visión estratégica.

Es una oportunidad para:

– Desarrollar turismo senior especializado.
– Impulsar servicios financieros adaptados.
– Profesionalizar el sector de cuidados.
– Crear productos tecnológicos para el envejecimiento en casa.
– Diseñar formación académica en economía de la longevidad.

Países europeos ya integran la economía plateada como eje de competitividad. Costa Rica podría hacerlo también.

El error de ver la vejez solo como gasto

Cuando el debate público se centra únicamente en el déficit del sistema de pensiones o en la presión sobre la seguridad social, se pierde una parte esencial de la ecuación.

Las personas mayores también generan empleo. Emprenden. Consumen. Pagan impuestos. Invierten. Sostienen redes familiares.

Reducir la conversación a “carga fiscal” invisibiliza su aporte estructural al desarrollo nacional.

La economía plateada no es una moda conceptual. Es una transformación real del mercado.

¿Qué sigue para Costa Rica?

El país necesita datos desagregados, política pública basada en evidencia y una estrategia nacional de economía de la longevidad que articule sector público, academia y empresa privada.

Medir el impacto económico de las personas mayores no es un gesto simbólico. Es una decisión estratégica.

Porque la vejez ya no es minoría.
Y porque la economía del futuro —en Costa Rica— tendrá rostro canoso.

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