La crisis de especialistas médicos golpea con fuerza a las personas mayores y retrasa miles de cirugías en todo el país
San José, 12 de noviembre de 2025
Por Redacción Costa Rica Mayor
La presidenta ejecutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), , reconoció ante la Asamblea Legislativa que, por ahora, no es posible reducir las listas de espera en los hospitales públicos. La razón: un déficit severo de especialistas médicos que tiene al sistema de salud al límite.
Durante su comparecencia ante la Comisión Especial Investigadora de la CCSS, Taylor explicó que la institución ha debido trasladar pacientes entre hospitales para mantener operativas las cirugías más urgentes.
“Si un hospital no cuenta con ese especialista, trasladamos los pacientes a otros centros donde sí haya disponibilidad”, detalló la jerarca.
Sin embargo, fue contundente:
“Es imposible bajar la lista de espera en este momento. Hay hospitales sin ortopedistas, anestesiólogos ni encargados de obstetricia”.
Según datos de la institución, hasta marzo de 2025 más de 1,2 millones de personas esperan atención médica:
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340.558 pacientes en consulta externa
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190.076 en cirugías
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723.156 en procedimientos diagnósticos
Estos números reflejan la magnitud del problema que afecta tanto a zonas urbanas como rurales, donde hospitales como Turrialba apoyan a Cartago y Puntarenas colabora con Limón para sostener la atención quirúrgica.
Impacto en las personas de 50, 65 años y más
La crisis de especialistas tiene un impacto directo en la población que más depende del sistema público de salud: las personas mayores de 50 años.
En este grupo se concentran la mayoría de casos de enfermedades crónicas —como hipertensión, diabetes, artrosis y problemas cardíacos— que requieren atención oportuna y seguimiento especializado.
Para las personas de 65 años o más, los retrasos pueden significar la pérdida de movilidad, complicaciones irreversibles o incluso riesgo de vida. Muchas esperan meses —e incluso años— por una cirugía de rodilla, un reemplazo de cadera o una atención cardiológica, lo que limita su autonomía y calidad de vida.
La situación también recarga emocional y económicamente a las familias cuidadoras, que enfrentan largas esperas sin respuestas ni acompañamiento.
Falta de planificación agravan la situación
Taylor denunció que la formación de especialistas está concentrada en pocas manos. Según dijo, tanto el Colegio de Médicos como la Universidad de Costa Rica (UCR) mantienen un sistema cerrado de acceso a los cupos de especialización.
“Las argollas existen. Hijos, nueras y yernos de médicos son quienes están accediendo a los cupos, mientras los hospitales regionales siguen sin especialistas”, fustigó.
La presidenta de la CCSS aseguró que la auditoría interna ya recomendó presentar un proyecto de ley para corregir estas prácticas y ampliar la formación de especialistas en función de las necesidades reales del país.
Una situación “catastrófica”, advierte el sindicato
El Sindicato Nacional de Enfermería (Sinae) calificó la situación como “catastrófica”.
“Contar con más de un millón de personas esperando atención es cruel e inhumano, no solo para el paciente, sino también para su entorno familiar”, señaló Lenín Hernández, secretario general del Sinae.
Según Hernández, la falta de planificación, los cambios políticos constantes y la pérdida de autonomía técnica de la institución han provocado el colapso actual.
Posibles soluciones en discusión legislativa
Mientras tanto, la Asamblea Legislativa analiza el proyecto de ley “Fortalecimiento de la Salud Pública” (Expediente N.º 24.015), que busca aumentar los cupos de especialidades, permitir la contratación temporal de médicos extranjeros y establecer un examen nacional único de admisión.
La iniciativa propone que los médicos formados en el extranjero puedan incorporarse sin largos procesos de equiparación, y que cada profesional devuelva al país entre cuatro y siete años de servicio en la CCSS según su especialidad.
De aprobarse, esta reforma podría representar un respiro para los servicios de salud más colapsados y, sobre todo, para las personas mayores que hoy ven aplazado su derecho a una atención digna y oportuna.





